miércoles, 9 de marzo de 2016

ALGUNAS DE AQUELLAS CALLES DE CUANDO LA GUERRA CIVIL

Vuelvo a un tema recurrente a lo largo y ancho de los años en la vida municipal de aquí y de allá, que no es otro que el de los cambios de nombres de calles que se empeñan en ejecutar quienes están en el poder, cambios que son objeto de polémicas y debates, a veces muy agrios, en todos los lugares donde se producen. Y vuelvo a dejar bien clara mi manera de pensar acerca de ello, para que nadie tenga dudas al respecto.
En efecto, dos criterios deberían siempre tenerse en cuenta por parte de quienes tienen el poder de decidir: respetar el nombre antiguo de una calle (hablo del nombre más antiguo, porque hay calles que han tenido diversos nombres a lo largo de la historia de una localidad) siempre que  – y aquí viene el segundo criterio – ese nombre no tenga nada que ver con acontecimientos o personas que impliquen falta de respeto a las libertades y derechos de las personas. Dicho sea todo lo que antecede con un pequeño añadido que siempre debería tenerse presente: para nombres nuevos están las calles que van naciendo con la expansión territorial de un pueblo o ciudad.
Sirva el preámbulo expuesto para presentar uno de los muchos episodios de cambios de denominación de vías urbanas que han presenciado los habitantes de Campo de Criptana, concretamente el que se aprobó en la sesión ordinaria celebrada por el Ayuntamiento de nuestro pueblo en plena guerra civil, el 12 de diciembre de 1936, a propuesta del concejal Jesús Navarro Gallego en nombre de las organizaciones del Frente Popular. Veamos el antes y el después de aquella sesión en las diez calles que en ese momento centraron la atención de los ediles criptanenses:
         Antes                                       Después

  Calvario    . . . . . . . . . . . . . . .     Durruti
  Amargura  . . . . . . . . . . . . . . .    Francisca Solano
  Pasión       . . . . . . . . . . . . . . .    Sargento las Heras
  San Sebastián  . . . . . . . . . . . .    (Manuel) Martín Casero
  Virgen de la Paz . . . . . . . . . . .     Lina Odena
  Plaza del General Espartero . . .     Mártires de Talavera
  Monte     . . . . . . . . . . . . . . . .     Aida Lafuente
  Santa Teresa   . . . . . . . . . . . .     Antonio Coll
  Concepción     . . . . . . . . . . . .      Pérez Carballo
  Veracruz   . . . . . . . . . . . . . . .      Lenin

Durruti 
Así pues, los nombres sustituidos de ocho de las diez calles objeto del acuerdo estaban relacionados con la religión católica. Del resto, una tenía “desde siempre”  un nombre que la relacionaba, por su situación, con una de las vías de salida del pueblo por la parte de Saliente y que estaba orientada hacía uno de los grandes montes de los alrededores; en el otro caso se trataba de variar, en el imaginario de las gentes de épocas y contextos históricos diferentes, referentes heroicos para un espacio urbano que desde sus orígenes era conocido como Plaza del Pozo Hondo, igual que ahora, todo un ejemplo de lo que, como señalaba más arriba, habría que tener en consideración respecto de nuestro callejero.
Los nombres nuevos respondían a la ideología y al imaginario heroico de quienes en diciembre de 1936 gobernaban Campo de Criptana, lo que se comprueba si atendemos a la personalidad de quienes figuraron por un tiempo en el nomenclátor viario de esta villa.

Buenaventura Durruti (1896-1936) fue una de las figuras más destacadas del anarquismo español. Miembro de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), al frente de la columna que llevaba su nombre participó en la defensa de Madrid, donde  murió el 20 de noviembre de 1936.

Francisca Solano
Francisca Solano fue una capitana miliciana que participó en los primeros días de la guerra defendiendo los pasos de la Sierra de Guadarrama. Falleció el 26 de julio de 1936 en El Espinar (Segovia).

El criptanense Manuel Martín Casero, jefe de la minoría socialista en el Ayuntamiento durante los meses anteriores al inicio de la guerra y secretario de la Sociedad Obrera La Esperanza, fue un dirigente miliciano que participó activamente tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936 en la represión de la misma. Murió luchando en el frente de Talavera en septiembre de ese año.

Lina Odena
Lina (Paulina) Odena García, barcelonesa nacida en 1911, fue una militante comunista que como miliciana peleó en la provincia de Granada, donde falleció por suicidio el 14 de septiembre de 1936 al verse sorprendida por un control integrado por falangistas.

En la marcha de las tropas sublevadas procedentes de Extremadura que dirigía el general Yagüe hacia Madrid se produjeron encarnizados enfrentamientos entre éstas y las fuerzas republicanas en la comarca de Talavera. En ese frente, al que acudieron no pocos criptanenses para enfrenterse a las fuerzas franquistas, perdieron la vida muchos partidarios de la República, mitificados como mártires. Talavera fue tomada por las tropas de Yagüe el 3 de septiembre de 1936.


Imágenes de la Batalla de Talavera


Aida Lafuente
Aida Lafuente Penaos, “la libertaria” (1915-1934), fue una militante comunista (según ciertas fuentes habría sido anarquista) asturiana que murió durante la Revolución de octubre de 1934, reprimida duramente por el ejército. Para algunos ha sido conocida como la “Rosa Roja de Asturias”. Durante la guerra civil, su figura fue uno de los referentes simbólicos para el Partido Comunista de España.   

Antonio Coll, marinero que se integró en un batallón en la defensa de Madrid en noviembre de 1936, cobró fama por la destrucción de dos tanquetas italianas que formaban parte del ejército franquista en ese frente. Muerto en el combate, para los republicanos se convirtió en un mito como “dinamitero” o “antitanquista”.

Antonio Coll





Francisco Pérez Carballo









El madrileño Francisco Pérez Carballo (1911-1936), abogado, profesor universitario y político, era desde abril de 1936 Gobernador Civil de La Coruña. Se opuso a los sublevados en julio de ese año y, tras ser detenido por los rebeldes, fue fusilado el 24 de dicho mes.

Lenin
Vladimir Ilich Uliánov, “Lenin”, (1870-1924) fue un político y revolucionario ruso. Líder del sector bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, fue el más destacado dirigente de la Revolución de Octubre de 1917 que acabó con el zarismo y dio paso al nuevo estado soviético.

     




      
   FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS











lunes, 15 de febrero de 2016

FEBRERO DE 1936: CAMBIO POLÍTICO DE GRAN CALADO

En este año bisiesto de 2016 se cumplen ochenta años desde que dio inicio una terrible y odiosa guerra civil entre españoles que se prolongó durante casi tres años. En este blog a lo largo de los próximos meses irán apareciendo artículos que evocarán los últimos tiempos del régimen republicano en paz así como los primeros meses de aquel conflicto fratricida.
El paso de la Monarquía a la Segunda República en España tuvo un hito destacado en las elecciones municipales del domingo 12 de abril de 1931, que tuvieron como consecuencia inmediata la renuncia y exilio de Alfonso XIII y la proclamación del nuevo régimen, plenamente democrático, dos días después. Entre 1931 y 1936 se sucedieron diferentes gobiernos en etapas bien marcadas por el predominio de partidos de izquierda o de derecha.
Alejandro Lerroux,
líder del Partido Republicano Radical
Una vez celebradas elecciones generales en junio de 1931 y aprobada la nueva Constitución, en diciembre de ese año, se formó un gobierno presidido por Manuel Azaña que inauguró un bienio dominado por la izquierda, dentro de la que el socialismo tuvo un claro protagonismo. En las elecciones de noviembre de 1933 se produjo un vuelco electoral que marcó el signo de un nuevo periodo, conocido como bienio radical-cedista por la presencia destacada del Partido Radical de Lerroux y de la CEDA de Gil Robles, y que significó el predominio del centro-derecha en una evolución cada vez más notoria hacia el conservadurismo y la derechización del régimen.
José María Gil Robles,
líder de la CEDA
(Confederación Española
de Derechas Autónomas)
El final de este segundo bienio tuvo su origen en la profunda crisis política abierta en el Gobierno, cuya única salida sería la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones. Dicha crisis tuvo que ver con el hundimiento del Partido Radical de Lerroux, debido a dos grandes escándalos de corrupción, fenómeno que no se ha inventado en el siglo XXI. La izquierda comprendió la necesidad de ir unida a las elecciones y formó la coalición llamada Frente Popular, que comprendía desde los republicanos de Azaña hasta los comunistas; incluso los anarquistas la apoyaron, aunque no la integraron. Su programa electoral hacía hincapié en el restablecimiento de las reformas del primer bienio (religiosas, educativas, sociales, territoriales, etc.) y en la concesión de amnistía para los encarcelados y represaliados como consecuencia de la revolución de octubre de 1934. En las elecciones del 16 de febrero de 1936 la participación electoral fue de casi el 73% del censo electoral. En votos derecha y centro superaron ligeramente al Frente Popular, pero éste en escaños en las Cortes obtuvo el 59%.
Primer Gobierno español del Frente Popular,
presidido por Manuel Azaña
El primer Gobierno del Frente Popular estuvo compuesto sólo por republicanos (de Izquierda Republicana y de Unión Republicana), sin la participación de socialistas ni de comunistas. Las primeras actuaciones del Gobierno fueron: amnistía para todos los represaliados tras la revolución de 1934 y su reingreso en sus puestos de trabajo, restauración del Estatuto de Autonomía de Cataluña y aceleración de  la reforma agraria (entre marzo y julio de 1936 la expropiación y reparto de tierras se hicieron en una proporción cuatro veces superior a lo hecho entre 1932 y 1934). Asimismo, una medida importante fue la reposición de los ayuntamientos salidos de las elecciones municipales de abril de 1931, ayuntamientos que habían sido suspendidos gubernativamente en el transcurso del bienio radical-cedista y sustituidos por otros designados “a dedo” por imposición de la derecha gobernante en ese periodo; en el conjunto de España los ceses de las corporaciones municipales elegidas democráticamente fueron precedidas de inspecciones y a renglón seguido eran designadas comisiones gestoras formadas por personas relacionadas con el Partido Republicano Radical, la CEDA y otras fuerzas conservadoras.
Antíoco Alarcos
 A este último aspecto me refiero a continuación centrándome en Campo de Criptana. Aquí, como resultado de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, ningún partido político obtuvo mayoría absoluta; tres días después tomó posesión como alcalde el socialista Emilio Sepúlveda Muela, por designación unánime de los concejales electos de su propio partido y de partidos republicanos, y el día 16 tuvo lugar la proclamación de los concejales que habían sido elegidos por los ciudadanos (en total, el Ayuntamiento estaba formado por veinte personas). La distribución de cargos, aparte del citado alcalde, quedó así:
Antíoco Alarcos Rodríguez, primer teniente de alcalde
Manuel Vela López-Alcolado, segundo   “                “
Diomedes Ortiz Ortega, tercer                  “               “
Santiago Olmedo Díaz-Hellín, cuarto        “              “
Antonio Anento Lara, regidor síndico
Regidores (concejales):
Gregorio Ortiz Arteaga
Manuel Quirós Díaz-Ropero
Antonio Sepúlveda Alarcos
Crescenciano Angulo Rodríguez
José Vicente Bustamante López-Pintor
Manuel Lara Leal
Patricio Cruz Pérez-Bustos
Ramón Díaz-Hellín Jiménez
Vicente Violero Angulo
José Ocaña Díaz-Hellín
Luis Sánchez-Manjavacas Díaz-Ropero
José Antonio Olmedo Muñoz
Jesús Plaza Carrillejo
Martín Marcos-Alberca Olivares

Durante el bienio radical-cedista (recuérdese, con la derecha en el poder) - “bienio negro” lo denominó la izquierda - se produjo el cambio de composición de la corporación municipal por orden del gobernador Civil de la provincia, por tanto de forma no democrática.  Fue en la sesión extraordinaria de 13 de septiembre de 1934, presidida por el Delegado gubernativo Manuel Rufilanchas Peláez, que comunicó la suspensión de todos los concejales que entonces componían el Ayuntamiento criptanense y dio posesión, en lugar de ellos, a los siguientes, nueve de ellos independientes y once del Partido Republicano Radical (PRR) de Alejandro Lerroux:      

Rufino Manzaneque Olivares (Independiente)
Alejandro Manzaneque (Independiente)
Francisco Lucerón Carrillejo (Independiente)
Gregorio Quirós Quirós (Independiente)
Dionisio de la Torre García (PRR)
Amadeo Badía Arnabat (PRR)
Santiago Olivares Sepúlveda (PRR)
Ángel Morales Alarcos (PRR)
Isidoro Abad Gutiérrez (PRR)
Jesús Quintanar López-Pintor (PRR)
Julio Casero Palomino (Independiente)
Vicente Díaz-Hellín Alberca (PRR)
Timoteo Mellado Camuñas (Independiente)
Santiago Luján Casarrubios (PRR)
Juan Bustamante Manzaneque (PRR)
Francisco Iniesta Quintanar ((PRR)
Julián López-Pintor (Independiente)
Eusebio Olmedo Carramolino (Independiente)
Francisco Lorente Alberca (Independiente)
Aurelio López García (PRR)

Después, en votación secreta, fue elegido alcalde Dionisio de la Torre García, y también por votación secreta secreta, se eligió como tenientes de alcalde a Aurelio López, Gregorio Quirós Quirós, Julián López-Pintor y Santiago Luján. Como regidores síndicos (1º y 2º respectivamente) quedaron Francisco Iniesta y Vicente Díaz-Hellín.
Algunos cambios hubo posteriormente. Así, Aurelio López ocupó interinamente durante un tiempo el cargo de alcalde tras la renuncia de Dionisio de la Torre (18 de febrero de 1935). El concejal Ángel Morales renunció el 27 de mayo de ese año. Las dos vacantes fueron cubiertas, también por designación gubernativa, por Juan Manuel Santos Montes y José María Molina Rodríguez, que tomaron posesión en la sesión extraordinaria de 10 de abril de 1935, en cuyo transcurso fue elegido alcalde Juan Manuel Santos (PRR), que en su intervención señaló que veía inoportuno trazar ningún programa toda vez que hay tarea suficiente con atender la resolución de los problemas que actualmente hay planteados, principalmente el del paro obrero”.
Tras las elecciones del 16 de febrero de 1936, con los consiguientes cambios políticos ocurridos y las medidas adoptadas indicadas más arriba, el 21 del mismo mes se inició el proceso de reposición del Ayuntamiento que había hasta septiembre de 1934. A la 1 de la tarde en el despacho del alcalde se personaron Antíoco Alarcos Rodríguez, Manuel Quirós, José Antonio Olmedo y otros vecinos, para hacerse cargo del poder como concejales electos el 12 de abril de 1931. No estaban presentes ni el alcalde, Juan Manuel Santos Montes, ni ningún concejal de los que había hasta entonces.
Aurelio López
Antíoco, mediante policías, requirió la presencia del alcalde y de los tenientes de alcalde. El alcalde Santos no acudió por estar enfermo, el teniente de alcalde Gregorio Quirós estaba ausente, pero luego llegaron los tenientes de alcalde Julián López-Pintor y Aurelio López. Se leyó el telegrama del día anterior del Gobernador de la provincia en el que se ordenaba la reposición del ayuntamiento de 1931. Antíoco dijo que, ofreciendo dificultades la reposición del anterior ayuntamiento (el de 1931) por muerte de algunos concejales, ceses, etc., estaba dispuesto, en unión de Quirós y de Olmedo, a hacerse cargo de la corporación municipal, y completarla con ocho vecinos de los grupos políticos triunfantes en las elecciones, que serían los siguientes, con carácter provisional: Juan Manuel Sánchez Calcerrada, Leovigildo Romeral, Hilario Velasco, Manuel Casarrubios, José Mª Bustamante, Jesús Almendros, Manuel Martín Casero y Valentín Pintado.
Pasaron al salón de sesiones y Aurelio López, como primer teniente de alcalde, hizo entrega solemne de la vara de alcalde en señal de posesión del cargo a Antíoco Alarcos Rodríguez.
Antíoco envió copia del acta al Gobernador. De los que había en ese momento Antíoco había sido el de mayor número de votos en abril de 1931. Antíoco comunicó al Gobernador que había nombrado provisionalmente a ocho, y que esperaba las órdenes oportunas. El 28 de febrero el Gobernador escribió al nuevo alcalde y le notificó que “dadas las circunstancias de garantizar el orden público” suspendía en sus funciones concejiles a Diómedes Ortiz Ortega, Santiago Olmedo Muñoz, Vicente Violero Angulo, Ramón Díaz-Hellín Giménez, José Ocaña Díaz-Hellín, Jesús Plaza Carrillejo, Manuel Lara Leal, Patricio Cruz Pérez-Bustos y Crescenciano Angulo Rodríguez, todos ellos, como se ha visto, integrantes del primer ayuntamiento republicano en 1931(la suspensión tenía que ver con conflictos surgidos en los años interiores en el plano municipal) y nombraba como miembros de la Corporación a los siguientes:
Juan Manuel Sánchez Calcerrada
Manuel Casarrubios Utrilla,
Leovigildo Romeral Ortiz,
José Lara Aguilera
Hilario Velasco Moratalla
Metodio Martín Casero
Juan José Condés
Juan Lucas Torres
José Antonio Utrilla Lizcano
Jesús Almendros Espinosa
José Mª Bustamante
Valentín Pintado Arteaga
Manuel Martín Casero
Julián Vela Díaz-Parreño
Domingo Ortiz Manzaneque
Julián Aguilar Gómez
Zoilo Moratalla Muñoz

Éstos más Antíoco, José Antonio Olmedo y Manuel Quirós formarían el ayuntamiento interino; entre ellos elegirán al alcalde y demás cargos, y se remitiría al Gobernador la certificación del acta de constitución.
Juan Manuel Sánchez Calcerrada
En la sesión extraordinaria del 29 de febrero de 1936 quedó definitivamente constituido el nuevo Ayuntamiento, cuyos componentes no eran exactamente todos los de abril de 1931 pero por su composición ideológica correspondían al escenario político inaugurado tras el triunfo del Frente Popular. Fue el alcalde Juan Manuel Sánchez Calcerrada. Los tenientes de alcalde fueron, por este orden, José María Bustamante Galindo, Leovigildo Romeral Ortiz, Manuel Martín Casero e Hilario Velaco Moratalla; el síndico, Antíoco Alarcos Rodríguez, y como concejales el resto de los relacionados anteriormente. Pasado el tiempo algún cambio se produjo; así, el 12 de junio dimitiría Juan Manuel Sánchez y siete días después fue elegido alcalde Leovigildo Romeral, cuyo cargo de segundo teniente de alcalde pasó a manos de Juan José Condés. En su inmensa mayoría eran afiliados a Izquierda Republicana (el partido liderado por Manuel Azaña) y al Partido Socialista Obrero Español. La actuación de aquel Ayuntamiento no iba a ser una tarea fácil. En el horizonte irían apareciendo negros nubarrones que derivarían en una gran tormenta.
  FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS









sábado, 6 de febrero de 2016

DE BIEN NACIDO ...

El Ayuntamiento de Campo de Criptana, en sesión plenaria celebrada el pasado día 4 de este mes, ha ratificado por unanimidad de todos sus miembros el nombramiento de Cronista Oficial de esta Villa que en mi persona hizo el 4 de julio de 1988 la entonces denominada Comisión de Gobierno (ahora diríamos Junta de Gobierno Local).

La Corporación que ha ratificado
al Cronista Oficial
Completando el refrán popular que da título a la presente entrega de este blog, agradecido quedo por el hecho de la ratificación, más aún cuando la figura de Cronista Oficial no está recogida en el Reglamento Especial de Honores y Distinciones de nuestro Ayuntamiento, si bien sí contempla otros nombramientos excepcionales, para los cuales no es precisa la elaboración de ningún expediente, lo que ha ocurrido en este caso.

Y agradecido quedo a las intervenciones en el Pleno de los portavoces de cada uno de los cuatro grupos políticos presentes en la Corporación, así como a la del Sr. Alcalde, todos los cuales, de una manera o de otra se refirieron de manera elogiosa a mi labor, no sólo de difusor de la historia y los valores culturales de nuestra comunidad local a través de artículos y libros, sino también de organizador del Archivo Histórico Municipal, defensor de la conservación de nuestro patrimonio monumental y colaborador en la puesta en marcha y posterior andadura de publicaciones municipales como la revista El Albaicín Criptano.

D. Antonio Luis Galiano Pérez,
Cronista Oficial de Orihuela
y Presidente de la RAECO
A cualquiera puede resultarle extraño el periodo de tiempo transcurrido – más de veintisiete años – entre nombramiento y ratificación. Habría que preguntarles a quienes gobernaban en este pueblo en 1988 el motivo de la no ratificación entonces, posiblemente el olvido del tema ante otros asuntos más urgentes en aquellos días, un fallo en cualquier caso a pesar de que siempre se me consideró Cronista Oficial. En definitiva, un problema burocrático-administrativo que en ningún momento me ha afectado personalmente pues desde 1976, en que comencé mi tarea en el Archivo, hasta ahora he seguido desarrollando mi actividad investigadora y divulgadora, y así continuaré haciéndolo.

Cronistas Oficiales asistentes
al Congreso anual en 2015 (Jaén)
También habrá quien se pregunte por qué a estas alturas de la “historia” se vuelve sobre un tema en un aspecto en el que nadie se había parado a pensar. La razón está en lo ocurrido en el transcurso del año 2014, sobre lo que no voy a insistir puesto que en este blog ha quedado suficientemente aclarado (ver artículos de mayo y noviembre de 2015). Siempre me he sentido muy bien tratado por las diferentes corporaciones que se han ido sucediendo a lo largo de los años, trayectoria que se truncó solamente a mediados de la legislatura anterior. Con lo ocurrido el día 4 pasado, como decía uno de los portavoces en su intervención, se restaña un agravio, y yo añadiría, puesto que en conmemoración cervantina estamos en 2016, y evocando al bueno de D. Alonso Quijano, “se desface un entuerto”.


Y sin  entrar en consideraciones de otro tipo que en este blog han aparecido, pues no quiero ser reiterativo, cuando ponga en conocimiento del presidente de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO) el desenlace de este relato del que nunca me hubiera gustado ser protagonista, seguro que algo sorprendido se quedará. Dicho lo cual, ahora sí quiero repetirme: de nuevo muchas gracias a todos los integrantes de la presente Corporación criptanense.

           FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

sábado, 30 de enero de 2016

PARA QUE CAMPO DE CRIPTANA MARQUE LA DIFERENCIA EN ATRACTIVO TURÍSTICO



Miguel de Cervantes,
centro de celebraciones
Estamos a caballo entre las celebraciones de dos centenarios, el cuarto de la publicación de la segunda parte de El Quijote, en 2015, y el cuarto de la muerte de Miguel de Cervantes, en 2016, año en el que con seguridad, pese a la polémica que de entrada ya se ha presentado entre la Real Academia de la Lengua y el Gobierno de España acerca de cómo hay que tratar a D. Miguel, fallecido en abril de 1616, menudearán – ya se están anunciando - actos (exposiciones, publicaciones, ciclos de conferencias, etc., etc.) que evocarán la figura y la época de Cervantes, actos que en diferentes lugares se verán enmarcados o de alguna manera relacionados con el fomento del turismo y la atracción de visitantes que dejen su dinero con el pretexto del autor (¿alcalaíno?, ¿alcazareño?; me niego a entrar en la discusión) de tantas obras literarias dignas de admiración, autor que ha tenido su presencia, como no podía ser menos, en FITUR, la Feria Internacional del Turismo que ha tenido recientemente a Madrid como escenario.
Sin duda, podemos hablar del 2016 como "año Cervantes", pretexto, pues, para tratar de potenciar el turismo y aprovechar la repercusión económica que puede y debe tener para Campo de Criptana y otras localidades de nuestra comunidad autónoma.
Centrándome en Campo de Criptana, y como todos sabemos, para 2015 su Ayuntamiento elaboró un  programa, que todavía podemos ver en su página web, que incluía gran cantidad (una especie de “totum revolutum”) de actos, parte de los cuales, asombrosamente, poco o nada tenían que ver con Cervantes y El Quijote y que formaban parte, en realidad, de la programación cultural y deportiva anual del municipio; un ejemplo simplemente: los conciertos del verano de la Banda de Música Filarmónica Beethoven, integrados en el cuarto centenario (¿?).
Por cierto, había algún acto programado que sí venía muy a cuento con la efeméride para el año pasado y que curiosamente no se ha celebrado – bien lo he echado de menos - que yo sepa, ni se ha explicado oficialmente el porqué; me refiero al que debería haber tenido lugar el viernes 18 de septiembre y que entiendo muy interesante: la charla del profesor Porras Arboledas anunciada bajo el título “Presentación de investigación sobre el origen de los molinos”, investigación subvencionada económicamente por el propio Ayuntamiento criptanense.
FITUR 2016
Volviendo a FITUR 2016, en el marco de esa feria el Ayuntamiento de nuestro pueblo ha presentado un “Plan Dinamizador de Turismo” que ha de desarrollarse en un plazo de cinco años, desde 2016 hasta 2020, y como integrante del eslogan que trata de atraer la atención hacia nuestra villa por parte de los posibles visitantes, se ha publicitado la expresión “Marca la diferencia”.
Iglesia del Convento de Carmelitas Descalzos
(siglo XVIII)
Dicho plan ha sido calificado de “estratégico, realista, integral, viable y económicamente rentable”. Me quedo con lo de “integral” para preguntarme si con el nuevo Plan efectivamente todos los recursos van a estar a disposición del potencial visitante, pregunta que relaciono concretamente con la iglesia del antiguo Convento de Carmelitas Descalzos, cuyo interior la mayoría de los turistas no ve por estar cerrado casi siempre. Algo tendrá que hacer el Ayuntamiento para que esa circunstancia cambie, por más que la propiedad del templo no sea municipal (por cierto, hubo tiempos en que sí lo fue, ¡cosas de la vida… y de la historia!). [Un inciso, ya que menciono inmuebles eclesiásticos. Cuando hace unos meses tuvo lugar “la noche del patrimonio”, me sorprendió que la visita a la iglesia parroquial no pasara de la puerta de entrada por estar cerrado el templo; habría sido una buena oportunidad para que los asistentes conocieran ciertos detalles muy interesantes del edificio].
Portada de LOS MOLINOS DE VIENTO
 DEL CAMPO DE CRIPTANA A MEDIADOS
 DEL SIGLO XVIII (2000)
En la noticia sobre el Plan puede leerse que “el equipo de gobierno junto con los técnicos del área de turismo han desarrollado un amplio proyecto centrado en treinta y cuatro actuaciones a desarrollar”. La cifra de 34 medidas no es gratuita. Ciertamente, se ha pensado en una cantidad simbólica: así como se pensó en los doce ventanucos que podemos ver en la parte superior de un molino de viento para el programa vigente “Doce vientos, doce aventuras”, ahora se ha se echado mano de esos más de treinta molinos que hubo en este pueblo. Conviene aclarar, no obstante, que no sabemos con certeza cuántos había en Campo de Criptana en el siglo XVI, si bien eran muchos. Esos 34 aludidos son los que se menciona en la respuesta 17ª del Interrogatorio General del llamado Catastro de Ensenada, que data, para este pueblo, del año 1752. Por otra parte, debemos tener claro que más de 34 llegó a haber en el término de Campo de Criptana (sobre esto ver mi libro, publicado por la Diputación Provincial de Ciudad Real en el año 2000, LOS MOLINOS DE VIENTO DEL CAMPO DE CRIPTANA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII, págs. 106-107).

No sé si esas treinta y cuatro medidas ya están programadas al detalle o ésta es una tarea que irá desarrollándose con el tiempo. Por más que he tratado de dar con ellas no las he encontrado, confío en que antes o después se irán conociendo, entonces será el momento de analizarlas.  Se han avanzado a través de los diferentes medios de difusión medidas como nuevo plan de señalización turística (falta hace, hay monumentos que no cuentan con ningún tipo de información en su exterior, p. ej.); la disposición de nuevos parking en la Sierra de los Molinos, respetando el entorno paisajístico (a pesar de los pesares, éste es un aspecto en el que, aunque parezca extraño, está casi todo por hacer); la mejora de los accesos al municipio; la actualización y mejora de la web y de las redes sociales vinculadas al turismo (la actualización es hoy por hoy urgente) , etc., etc.

Asignatura pendiente: molinos "sin" vehículos

Espero no tener que echar en falta algunas medidas a las que ya en otras ocasiones me he referido. Hablo de dos acciones en concreto, que en un Plan de cinco años de duración da tiempo a implementar. Una es montar un Centro de Interpretación de los Molinos de Viento de Campo de Criptana; otra es representar, al menos una vez al año, en la Sierra la aventura de Don Quijote con los molinos, en referencia al capítulo VIII de la primera parte de la famosa novela (no se confunda esto con las escenas cervantinas que se muestran junto al Burleta cuando se organiza una molienda). Serían dos acontecimientos que, indudablemente, marcarían la diferencia con otros pueblos de la comarca en cuanto al atractivo turístico, aparte de las singularidades con que ya cuenta nuestro pueblo.


Iremos viendo.

    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

lunes, 25 de enero de 2016

EL ALBAICÍN CRIPTANO

Vuelvo al Albaicín, pero esta vez me centro en la revista EL ALBAICÍN CRIPTANO.

Era a fines de 1990 cuando un grupo de personas nos reuníamos en torno a Víctor Quintanilla, entonces Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Campo de Criptana, para poner en marcha el proyecto de una nueva publicación en nuestro pueblo. Una publicación que, por una parte, fuese abierta a todos en cuanto a la posibilidad de participar en ella así como en cuanto a la amplitud y el nivel de sus contenidos, pero también que tuviese la mínima calidad necesaria y el adecuado rigor que hiciesen de ella un producto digno, un producto presentable.

Portada del número 0
Uno de los primeros asuntos que ocuparon a la Comisión que se encargó de la preparación y lanzamiento del número 0 fue el del nombre con el que sería bautizada la revista. Quien redacta estas líneas propuso el nombre de Albaicín, Revista Cultural del Campo de Criptana; lo de Albaicín, por lo que expuse en la entrega anterior de este blog, se justificaba en el afán de que la revista plasmara en su nombre la singularidad física de este pueblo comparado con las localidades vecinas, algo en lo que ahora no voy a insistir. La denominación definitiva, como todos saben, fue EL ALBAICÍN CRIPTANO; así que fue aceptada la primera parte de mi propuesta, y lo de criptano, un adjetivo muy del gusto de los poetas, se debió a la iniciativa de un poeta, nuestro Valentín Arteaga, bien sabido por todos, sin embargo, que el gentilicio propio de todo lo referido a nuestra villa es criptanense, asunto éste que ha motivado más de un crítica por quienes defienden el purismo de nuestra lengua, en lo que, desde luego, razón no les falta.

Así pues, en 1991 salió a la luz EL ALBAICÍN CRIPTANO, una revista de contenido cultural variado que, como otras publicaciones de sus características surgidas antes en nuestra villa, tuvo en una primera etapa una corta   vida  – ocho números en ocho años más el citado 0 - pero vida, al fin y al cabo, intensa e interesante por sus contenidos y en la que colaboraron con su pluma, entre otros, José López Martínez, Domingo F. Failde, Valentín Arteaga, Rafael Olivares, Miguel Lacruz, Andrés Escribano, José Aureliano de la Guía, Rogelio Sánchez Ruiz, Justo Ponce, Acacia Uceta, Domingo Miras, José González Lara, Isidro Antequera y, en fin, una larga lista de personas vinculadas con el mundo de la literatura, el arte y la cultura en general.

Portada del nº 6, dedicado
a los premios Pastora Marcela
Esta revista, después de todo, significaba la continuidad de inquietudes culturales que nuestra población había presenciado en épocas anteriores, plasmación de las cuales, valgan sólo estos ejemplos, fueron:
   
Hito. Cuaderno nuevo del Campo de Criptana, que se imprimía en Gráficas Flordy y acabó dirigiendo Isidro Antequera. Lo llevaron adelante prestigiosas firmas y lo ilustraban con sus dibujos el propio Isidro, Enrique Alarcón, Luis Ferreiro, Ángel Morales y Paco Valbuena.

Besana, surgida gracias al entusiasmo de los jóvenes de Acción Católica hacia finales de los años 60.

Así es ... la Villa del Campo de Criptana, que vio la luz en los años 50 y 60, antes de la citada Hito, también producto del “viejo submarino Flordy” , como gustaba llamar a aquel taller D. José Antonio Sánchez-Manjavacas.

Portada del nº 7, dedicado
al 98 español y criptanense
En este caminar a salto de mata por el recuerdo de la letra impresa en Campo de Criptana, es necesario evocar, fundados por José González Lara, El caballo volador y Clavileño, del que en 1955 salió un completísimo número extraordinario del que se me viene a la memoria un artículo del entonces párroco D. Gregorio Bermejo López sobre la iglesia parroquial incendiada en agosto de 1936, ilustrado con un magnífico dibujo del interior de ésta desde una perspectiva poco conocida.

Retrocediendo en el tiempo, nos encontramos en los años 20 con El Sarmiento, que se autotitulaba  “periódico quincenal independiente”, y se había “fundado para defender los intereses de la industria agrícola y sus derivadas en esta región”. Su redacción y administración estaba en calle Santa Ana, 28; en él podían leerse las colaboraciones de Adrián Millán o de Eduardo Cueto.

El 1 de septiembre de 1918 salió el primer número de Renovación , que se anunciaba como “periódico quincenal defensor de los intereses locales” y se vendía a 10 céntimos. Su director era Juan Vicente Alarcón y su redacción estaba en calle Santa Ana, 4; se elaboraba en la imprenta de Jerónimo Muñoz, sita en calle de la Reina, número 1.

En los primeros años del siglo XX se editaba Sancho Panza“periódico semi-serio y completamente independiente”,  con su domicilio en calle de la Soledad, 10. Se publicaba tres veces al mes y se servía a domicilio y por correo si uno se abonaba pagando diez números por adelantado. También lo imprimía Jerónimo Muñoz.

En 1903 nació El Pueblo , en cuya cabecera se leía: “Periódico republicano. Nuestro programa, Elecciones libres, Economías en la Administración Pública, Orden y Moralidad”.

Volviendo a EL ALBAICÍN CRIPTANO, Víctor Quintanilla en el escrito de presentación del nº 0 señalaba: “Nueva revista que como tantas otras que nos precedieron pretende ser materia viva y vehículo de aquello que ha ido conformando en el tiempo nuestra identidad como pueblo; es decir, nuestra historia: y aquellos otros aspectos que marcan el día a día, que llenan de contenido el presente y determinan nuestra `propia identidad cultural (…).
A este Ayuntamiento (…) le corresponde cuidar una parcela tan importante como es la cultura escrita y suscitar las acciones y proceder (sic) los fondos necesarios para que a partir de ahora sea habitual que cada cierto tiempo (…) un nuevo número del “Albaicín Criptano” nos hable de distintos aspectos de la cultura de Campo de Criptana”.

Por su parte, Fernando García-Casarrubios, sucesor de Quintanilla en la Concejalía de Cultura, aseguraba en el número 1:  “Campo de Criptana, pueblo de tradición cultural, tiene una ventana abierta a través de la revista “El Albaicín Criptano” para airear todas las inquietudes culturales de aquéllos que quieran manifestarse y transmitirnos su saber y su sentir por medio de la palabra escrita. Este medio de comunicación un poco olvidado ante los grandes avances tecnológicos de nuestra época (radio, televisión, teléfono etc.), es el que queremos fomentar desde la Concejalía como vehículo de transmisión cultural”.
  
Tras unos años de silencio, en 2012 regresaba a la vida. El entonces alcalde, Santiago Lucas-Torres escribía en sus páginas:  “El número 9 del “Albaicín” – publicación prestigiosa desde sus albores- sale a la luz en un formato acorde a los nuevos tiempos: únicamente en archivo digital. En su pantalla [indicaba al lector], o en papel si decide imprimir algunas de sus páginas, tiene un “Albaicín” más respetuoso con el medio ambiente y de menor coste pero sin que implique menos calidad (…)”.


Desde entonces la publicación ha seguido, divulgada a través de internet, hasta el nº 17 en 2015. Desconozco cuáles son los propósitos del nuevo equipo de gobierno municipal salido de las elecciones de mayo de ese año. Si su intención es seguir adelante con EL ALBAICÍN CRIPTANO, por mi parte no cabe sino animarlo en esa dirección, pero, por favor, aunque se siga editando en forma digital para que llegue al máximo número de lectores, no se olvide, aunque se trate de una tirada siquiera simbólica, editarlo también en papel, porque, amigos, el papel impreso y la cultura así divulgada, tienen una magia especial. 

   FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

viernes, 8 de enero de 2016

ALBAICÍN, UN NOMBRE CON SOLERA EN EL NOMENCLÁTOR URBANO DE CAMPO DE CRIPTANA




Más de una vez me he ocupado de este asunto, y si ahora vuelvo a hacerlo es porque todavía hay personas a quienes les extraña que cuando se habla de cierto sector del casco urbano de nuestro pueblo se utilice tal denominación, Albaicín, e incluso se muestran radicalmente en contra de su uso para referirse a un barrio cuando de la “villa de los molinos” se trata, alegando que Albaicín es palabra exclusiva de la ciudad de Granada para designar uno de sus barrios.

Además de su uso como nombre propio en el sentido indicado, se trata de un sustantivo antiguo de origen árabe que etimológicamente significa “barrio en cuesta”, acepción apropiada para nombrar a ese sector urbano criptanense integrado por calles que presentan, por lo general, un perfil empinado. Hay que tener presente que si hay un rasgo destacable que da personalidad al primitivo Campo de Criptana – llamado El Campo cuando fue fundado por la Orden de Santiago - es la topografía del terreno en que se asentó  - una ladera al pie del Cerro de la Paz rematada por su Sierra -, rasgo que, a pesar de su crecimiento espacial a lo largo de los siglos, sigue dotando a nuestro pueblo de singularidad si lo comparamos con otras localidades de la comarca. Por otra parte, como veremos, no es una palabra inventada en los últimos tiempos por oportunismo turístico ni nada parecido, sino que efectivamente, echando la vista atrás en el tiempo, ya hace siglos parte del casco urbano tenía oficialmente esa denominación como una calle en el nomenclátor de las vías urbanas de la villa criptanense.

Límites de El Albaicín en el plano actual
En la actualidad el barrio conocido como  El Albaicín comprende varias decenas de vías urbanas situadas entre la calle de la Fuente del Caño por el Oeste y la calle Huertos por el Este, que enmarcan, como si fueran dos grandes brazos, esa parte del casco urbano que desemboca en la Sierra de los Molinos; por el sur sus límites son las calles Santa Teresa, Espada, Libertad, Rinconada y Buenavista. Es un sector en el que muchas calles llevan nombres de personajes y aventuras de la célebre novela cervantina Don Quijote de la Mancha – Princesa Urganda, Rocinante, Yelmo de Mambrino, etc., etc. -, rotuladas así por decisión del equipo municipal que en 1955 dirigía el alcalde José González Lara.

Planteada como hipótesis, cabría hacer la afirmación de que las características topográficas y un hecho histórico - el asentamiento de población de origen musulmán en esa zona en las últimas décadas del siglo XVI – habrían confluido en la decisión de otorgar, en su momento, el nombre al barrio que nos ocupa. Respecto del segundo motivo, en 1580 hay censado en nuestro pueblo casi un centenar de familias integradas por moriscos, que ya en 1603 se había reducido a la cifra de 41. Tales moriscos habían llegado en su momento a Campo de Criptana procedentes del Reino de Granada en virtud de la dispersión por tierras de Castilla a que fueron sometidos por decreto de Felipe II tras la sublevación que habían protagonizado en las Alpujarras a raíz de 1568.

Muy probablemente esos antiguos musulmanes, cristianos nuevos según la terminología de aquella época, establecieran sus hogares a las afueras de la villa, hacia el Este-Noreste; existe una tradición – recalco lo de tradición – que asegura que la Cruz levantada frente a la ermita antedicha habría servido desde entonces de separación entre el espacio habitado por los cristianos viejos y el ocupado por los cristianos nuevos pero, de cualquier forma, por la cantidad de personas de que hablamos, la superficie de terreno ocupada por ellos no sería muy extensa; sin embargo, ellos habrían sido los primeros pobladores del entonces Albaicín. Un documento de nuestro Archivo Histórico Municipal confirma las circunstancias críticas por las que atravesó ese barrio (en realidad, como otros) en el siglo XVII; concretamente, en 1684 sus treinta casas estaban casi arruinadas por efecto de las abundantes lluvias y del abandono producido por las defunciones causadas por epidemias y por la emigración de parte de sus moradores ante la excesiva presión fiscal.

Pero ese barrio no ha tenido siempre – me refiero a varios siglos atrás -, la extensión superficial que  ahora tiene, cosa más que lógica. El espacio natural, no ocupado por viviendas de ningún tipo, dominaba en la mayor parte de esos terrenos,; posteriormente la expansión urbana se habría de dar también hacia el Norte y hacia el Este. Hay que tener en cuenta que bien avanzado el siglo XVI parte de la actual calle de Santa Ana no existía. En efecto, la ermita que da nombre a esta calle se estaba levantando en 1575 fuera del casco urbano: en las llamadas Relaciones Topográficas de Felipe II, redactadas en ese año, podemos leer, en la respuesta nº 51 de la de Campo de Criptana, al mencionar las ermitas de la villa, que “… junto al pueblo se hace otra de Señora Santa Ana”; corría el mes de diciembre de dicho año.

Avatares coyunturales aparte, de lo que no debe caber ninguna duda es de que, como se indica después, el origen de El Albaicín es el entorno cercano a la Plazuela de Santa Ana. El primer censo de población propiamente demográfico en España data de 1857, pero con anterioridad a esa fecha contamos, no obstante, con un documento extraordinariamente valioso, el conocido como Catastro de Ensenada, que por lo tocante a Campo de Criptana lleva la fecha de 1752. Pues bien, en él El Albaicín figura como una vía urbana con once inmuebles, casas cuyos propietarios eran dos viudas (Catalina Harinero y María Martín Carramolino), cuatro jornaleros (Cristóbal Díaz Parreño, Vicente Martín Sevilla, Esteban Rodríguez Salinas y Alfonso Sánchez Guijaldo), un criado mandadero (José Díaz Hellín), dos pastores mayorales (Andrés Díaz Hellín y Miguel Ramos), un pequeño labrador (Custodio López Pardo) y un mayoral del campo (Nicolás Sánchez Guijaldo), todos ellos vecinos con un bajo nivel de renta. Las once casas se extendían por una superficie de unos 1.900 metros cuadrados y sus fachadas en conjunto sumaban unos cien metros lineales. De lo que hoy incluimos en El Albaicín como barrio, a mediados del siglo XVIII sólo existían, además, la calle Cebolla (ahora Espada) y la calle Rodadero, con 21 y 11 casas respectivamente, además de la calle Fuente, con bastante menos longitud que ahora. Como se comprueba, una parte muy pequeña del actual Albaicín, cuyo crecimiento es, por tanto, posterior.
Calles Rinconada, Libertad y Costanilla,
núcleo original de El Albaicín
Ciertamente el pueblo crecía espacialmente a medida que pasaba el tiempo. En la segunda mitad del siglo XIX la ordenación del espacio urbano de acuerdo con parámetros cada vez más racionales, y al tiempo cada vez más necesarios por el propio proceso de expansión de la villa, hizo que el Ayuntamiento regulara el propio plano con criterios de claridad. Esto es lo que llevó a cabo en 1890. En sesión plenaria municipal de 14 de abril de ese año se reorganizó el nomenclátor de las calles del pueblo, acuerdo que afectó a un buen número de ellas; para entonces El Albaicín se denominaba también calle Rinconada, una calle por cierto con tres ramificaciones, que entonces recibieron oficialmente los nombres de Rinconada, Costanilla y Libertad, las tres que se constituyen, pues, como el corazón o núcleo central del actual Albaicín.

 FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS