domingo, 24 de abril de 2016

HAY QUE RESPETAR LOS RESTOS DEL PASADO

La vieja iglesia parroquial
y algunas de sus bolas de remate
Aunque pudiera parecerlo por lo que se lee de inmediato en este artículo, no voy a centrarme en hechos de la última guerra civil española, que tiempo habrá para ello. Me detengo hoy en el respeto por los restos materiales que nos hablan de nuestro pasado, respeto que debemos observar todos y cada uno de los ciudadanos y, por supuesto, deben tener muy en cuenta las instituciones que en todos los niveles nos gobiernan.
El 18 de julio de 1936 la iglesia parroquial de Campo de Criptana fue incendiada y posteriormente, a lo largo de la guerra, fue siendo derruida. Terminado el conflicto civil, lo que quedaba del edificio terminó por ser igualmente demolido para en el solar que ocupaba construir el templo que ahora vemos.
Una de las viejas bolas ante la actual
iglesia parroquial
En aquella iglesia había bolas de piedra arenisca rojiza que coronaban el chapitel de la torre y los pináculos que en distintos lugares de ella había. Esas bolas, al menos parte de ellas, después de acabada la demolición, quedaron sepultadas bajo la superficie de la Plaza y, cuando ésta fue remodelada en los años noventa del siglo pasado, quedaron al descubierto por la excavación del terreno que fue necesaria hacer.
Se tuvo en dicha remodelación el buen gusto de poner, como recuerdo del viejo templo, dos de ellas en el exterior de la puerta principal del actual. Más tarde, cuando se restauró el lugar de la Fuente del Caño, se decidió poner algunas de las bolas que todavía quedaban delante de la explanada de dicha Fuente con el fin de hermosear aquel rincón del pueblo.
Otra de las bolas actualmente en la Plaza
Hasta ahí todo muy bien. Pero he aquí que un buen día a alguien con responsabilidad en nuestro municipio se le ocurrió pintar de color añil las bolas de piedra colocadas frente a esa Fuente.
Bolas pintadas ante la Fuente del Caño
¿A quién se le pudo ocurrir tamaño disparate? Desde luego a alguien que no se paró a pensar que esas bolas de piedra son restos con un gran valor histórico, pues es lo único tangible que nos queda de aquel edificio singular levantado en los siglos XVI y XVII, y que como tal, es decir, como parte, por despreciable que a alguien pudiera parecer, de nuestro patrimonio histórico debe ser conservado en el mejor estado posible, y pintarlo de añil no lo es. ¡Vamos, que no son unas piedras como cualesquiera otras! ¿Qué pensaríamos si algún paisano o paisana nuestra hubiera tenido la ocurrencia de pintar de añil, por muy bonito y típico que nos resulte este color, la talla de la Virgen de Villajos tras ser encontrada en el interior de un muro de aquella ermita?

Una de esas bolas víctimas de la pintura
En fin, y volviendo al hecho que comento, ante tal barbaridad, nuestras autoridades deberían ordenar la eliminación de esa pintura y devolver a esas bolas su aspecto original. Puede que leyendo estas líneas alguien piense que exagero, que estoy fuera de onda, que cómo me pongo por unas piedras. Pues bien, si hay alguien que así opinara, sólo me cabe recomendarle que con toda urgencia se recicle culturalmente. ¡Basta ya de atentados contra nuestro patrimonio arqueológico sean sus restos de la época que sean!
          FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS






jueves, 21 de abril de 2016

RECLAMO LA EXISTENCIA DE UN CENTRO DE INTERPRETACIÓN DEL MOLINO DE VIENTO EN CAMPO DE CRIPTANA

La manera tradicional de presentar al visitante el patrimonio de tal o cual lugar ha sido y es bien a través de objetos expuestos en museos acompañados de algún texto explicativo por lo general breve, bien a través de folletos turísticos redactados y compuestos con más o menos acierto, o mediante explicaciones expuestas con más o menos tino por personas que ejercen de guías turísticos con más o menos profesionalidad.
Centro de Interpretación de Alarcos (C. Real)
La expansión del turismo y la necesidad de atraer más y más visitantes ha influido en la necesidad de contar con nuevas formas y fórmulas de divulgar el patrimonio histórico, artístico, etc., de cada lugar. Bajo estas premisas fueron surgiendo por todas partes los Centros de Interpretación a lo largo de las últimas décadas del siglo XX y lo que llevamos del XXI.
En el sentido y con el objetivo que nos ocupa, interpretar es explicar, contextualizar, relacionar con el entorno, todo ello de la manera más asequible para el visitante pero sin merma del necesario rigor, y sin perder de vista que se trata de informar y de formar.
Centro de Interpretación de la Naturaleza
de Albacete
Los centros de interpretación son ya no pocos en España a pesar de ser estos centros algo relativamente reciente. Tienen que ver con el turismo de masas y con la riqueza patrimonial de nuestro país, para hacerla llegar al público de una manera didáctica y fácilmente comprensible.
Según el contenido de lo que muestran pueden tener un carácter natural, arqueológico, etnográfico, histórico, etc. Al día de hoy no encontramos pocos, como digo, en España. En Castilla-La Mancha están montados Centros de Interpretación de contenido variado: de la naturaleza como el de Tejera Negra; históricos y arqueológicos como el de Alarcos, Carranque, etc., etc.
En el caso de los molinos de viento de Campo de Criptana, el centro de interpretación tendría como rasgo distintivo y definidor su polivalencia, pues nuestros molinos son una perfecta muestra de arqueología industrial  – propiamente fueron, aun en época preindustrial, el primer y particular polígono “industrial” que tuvo Campo de Criptana -, son una manifestación relevante del pasado histórico y de la esencia etnográfica de nuestra villa, están enmarcados en un interesante medio natural y   – no lo olvidemos – son un referente especialmente particular de una obra literaria cuyo autor se rememora en estos días de abril año tras año.
Centro de Interpretación de la Naturaleza
de Ansó (Huesca)
Un Centro de Interpretación de los Molinos de Viento precisa de un edificio con la suficiente amplitud. Puede y debe acoger mapas, planos, reproducciones o maquetas del espacio en que se instalaron los molinos, maquetas de los propios molinos, paneles explicativos, amén de recursos que proporcionan los avances tecnológicos (desde los tradicionales videos hasta  pantallas táctiles, etc., etc.) buscando la interactividad del espectador así como la necesidad de acudir al espacio original, sin olvidar la teatralización de tareas relacionadas con la actividad del molinero y la propia construcción del molino, entre otros múltiples aspectos.
Centro de Interpretación de los Calares
del río Mundo
En Campo de Criptana contamos con material relativamente abundante para poner en funcionamiento un Centro de este tipo, pero no es algo que se improvisa. Sin duda se trata de un objetivo costoso, económicamente hablando, por lo que hace falta recabar financiación en los planos provincial, autonómico y estatal. Claro que el dinero no se consigue sin más, sino que hay que elaborar un proyecto que resulte atractivo y que sea convincente – sin proyectos es absurdo reclamar ayudas -, y su realización necesita tiempo.

Llevo reclamando un Centro de estas características - por aquello de los centenarios que tanto nos gusta celebrar - desde antes de 2005, sin éxito hasta ahora. Ya va siendo tiempo de poner manos a la obra y salir de esa especie de círculo vicioso lleno en buena parte de rutinas periódicas     - elogiables sólo algunas de ellas – que no nos conducen al pleno desarrollo en materia turística. Insto, por tanto, al Ayuntamiento de Campo de Criptana, si se quiere – como se proclama – marcar la diferencia como municipio, a poner en marcha un proyecto de Centro de Interpretación de los Molinos de Viento de Campo de Criptana. Nuestro pueblo dispone de recursos, empezando por los de carácter histórico, para contar con ello, de modo que, si llega el momento de tenerlo a nuestra disposición y a la de todos los visitantes, entonces sí seremos especialmente singulares y marcaremos la diferencia.
         FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS





sábado, 9 de abril de 2016

EN LA PRIMAVERA DE 1936

Los cinco meses de 1936 que transcurren en España entre el triunfo de la coalición del Frente Popular (febrero) y la sublevación militar (julio) han sido presentados por cierta historiografía como una mezcla de desorden y violencia que habrían conducido inexorablemente a la guerra civil y habrían justificado dicha sublevación.

Frente a esa tendencia hay autores que califican de “leyenda negra” esa visión de lo ocurrido por entonces en nuestro país (ver Ledesma, J.L., “La primavera trágica” de 1936 y la pendiente hacia la guerra civil” en Los mitos del 18 de julio, Ed. Crítica, 2013). En esta línea señala Josep Fontana que “lo que hubo, desde el primer momento, fue el choque entre un gobierno legítimamente elegido que se esforzaba en llevar adelante una política, harto moderada, de transformación de la sociedad española y unas fuerzas decididas a liquidar violentamente ese intento, y a acabar de paso con la democracia”, postura esta última en la que confluían actitudes políticas "que pretendían legitimarse con los imaginarios temores de una amenaza revolucionaria comunista que no existió jamás” (En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo, Ed. Pasado y Presente, 2012)

En el marco de una vida política compleja y de una sociedad problemática que tenía ancladas en el pasado las raíces de una innegable conflictividad, Campo de Criptana marcaba el paso de su particular historia en una andadura propia de una ciudad en pequeño que tras contemplar décadas de desarrollo sufría los efectos de la crisis económica general de los años treinta, de la que el paro obrero en aumento y la pobreza de un amplio sector de su población eran dos de sus secuelas más visibles.

Al calor del desarrollo económico ya presente en las últimas décadas del siglo XIX, la población criptanense había ido creciendo numéricamente, hasta el punto de alcanzar 14.902 habitantes a 31 de diciembre de 1935; un año después ya eran 15.014 [compare el lector con la actualidad: a 7 de abril de 2016 el Padrón de nuestro pueblo arroja la cifra de 13.892 habitantes, de los que españoles somos 12.560].

La actividad vitivinícola había sido y era uno de los motores del desarrollo de Campo de Criptana. He aquí, de un total de 201, los productores de vino más destacados en la campaña de 1935 (producción expresada en litros):
                

    Juan Baíllo Manso .  .  .  .  .  .  .     766.000
    José Mª Minguijón .  .  .  .  .  .  .     546.000
    Sindicato Vinícola  .  .  .  .  .  .  .    528.000
    José Simó Besó  .  .  .  .  .  .  .  .    480.000
    Jesús Leal       .  .  .  .  .  .  .  .  .    363.300
    Julián Sepúlveda    .  .  .  .  .  .  .    348.500
    José Acha  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   345.600
    Viuda de Emile Benecet (Arenales) 312.608   
    Bodegas Bilbaínas (Estación).  .  .  296.160
    Francisco Treviño    .  .  .  .  .  .  .   285.000
    Hijo de Faustino López   .  .  .  .  .   244.500
    Mariano Ruiz Gómez   .  .  .  .  .  .   200.000
    Viuda de Francisco Rubio   .  .  .  .   187.000
    Casimiro Penalva     .  .  .  .  .  .  .   160.000
    Gregorio Perucho     .  .  .  .  .  .  .   150.000
    José Ocaña    .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   145.000

Plaza de la Constitución
en día de mercado
Por lo demás, la crisis económica tenía muchas caras, una de ellas el comercio. Uno de los ingresos del ayuntamiento era el cobro de tasas a los que se ganaban la vida vendiendo en el mercado público, que tenía por escenario la Plaza. Se trataba de un ingreso indirecto para las arcas municipales pues los llamados arbitrios de puestos públicos, pesas y medidas eran subastados entre particulares. Los rematantes de esos arbitrios para 1936 - Manuel Vaquero Angulo y José Vicente Manjavacas Manjavacas - venían notando que, salvo los domingos, acudían pocos vendedores a la plaza del mercado pese a los bajos precios de las tarifas. Según ellos, los industriales o comerciantes de mayor importancia se habían unido para no salir a la Plaza – de la Constitución se llamaba entonces -, salvo cuando venía alguna camioneta forastera, ocasión en que salían, ponían precios bajos y el forastero tenía que irse; otras veces compraban al forastero la mercancía para luego aprovecharse en sus cuartos (establecimientos) vendiendo a más precio, y diciendo a los rematantes que las traían a porte para que no se les cobrasen derechos.

Los rematantes aseguraban que si eso seguía así, llegaría el día en que nadie se quedaría con esos arbitrios y decían que el ayuntamiento podría impedir la venta en los cuartos (establecimientos) hasta pasada la hora del mercado; así el público se beneficiaría porque compraría más barato, como ocurría los domingos. Más adelante, la guerra no hizo sino aumentar los problemas al respecto; Manuel Vaquero, en agosto llegaba a asegurar  que la recaudación de julio por los arbitrios citados y la que iba de agosto había sido casi nula, pues no acudían forasteros al mercado ni se hacían ventas: “todo esta paralizado debido á las actuales circunstancias”.

Matías Olivares Rubio, encargado
de la Oficina de Colocación Obrera
Otra de las caras de la crisis, como va dicho, era el paro, que el ayuntamiento trataba de combatir dedicando recursos económicos a la realización de obras públicas - arreglo de calles, etc. -. Y surgían problemas, pues tantos eran los desempleados que no todos tenían la oportunidad de trabajar y había sospechas de favoritismo.  Un ejemplo del conflicto es el que sigue. En abril de 1936 el socialista Matías Olivares Rubio – llegó a ser alcalde un tiempo durante la guerra, en cuyo transcurso murió -, auxiliar del ayuntamiento encargado de la Oficina de Colocación Obrera, ante las críticas que se le hacían, decía que si alguien trabajaba sin tocarle el turno no era por él sino por la intervención de algunos concejales, los encargados de obras, el alcalde, etc., “ya que se pueden presentar notas escritas, con la insericción (sic) “Admítase a trabajar a fulano de tal” y a veces hasta sin notas, sino por una Orden verbal”. La protesta contra él provenía de Izquierda Republicana y de otros sectores políticos.

Bandera de FET y de las JONS
Las tensiones políticas no dejan de estar presentes en la documentación de la época. El 1 de marzo de 1936 el alcalde, Juan Manuel Sánchez Calcerrada, comunicaba al farmacéutico Joaquín González Gómez que, habiendo ordenado la superioridad la clausura de todos los locales de Falange Española así como la exhibición de los emblemas de esta asociación, le requería para que en el plazo de 48 horas hiciera desaparecer de la fachada de su casa el rótulo y el emblema de Falange.

Por otra parte, el día 11 de marzo, el alcalde accidental, José Mª Bustamante, notificaba a  Ramón [Sánchez] Quintanar que sabía que en su guarnicionería, sita en la Plaza de la Constitución, “se celebran reuniones de carácter político”; esas reuniones estaban prohibidas por el Gobernador pues estaba vigente el estado de alarma y le rogaba que sólo permitiera la estancia en su establecimiento de quienes fueran  a comprar o a hacer reparaciones.        

Las consecuencias de los cambios políticos en el plano estatal se dejaban ver en los testimonios de las gentes de entonces, que a veces reclamaban la toma de medidas oportunas, como vemos a continuación.

El presidente y el secretario, Julián Vela e Ignacio Olmedo respectivamente, de la Juventud Socialista de la Casa del Pueblo exponían el 6 de marzo de 1936 sus recuerdos del trato de que fueron objeto en el periodo del gobierno de derechas (1933-1935). Decían que a algunos que en esta fecha eran concejales y tenientes de alcalde “se les apaleó en plena calle o carretera” por profesar “ideas sociales” y por sospechar que pudieran llevar algún arma. Todos decían saber por quiénes eran sugeridas esas actuaciones.

Añadían que se había encarcelado caprichosamente a personas que estuvieron trece días retenidos, y mientras “escarneciendo a sus familiares”. Seguían afirmando que cuatro ciudadanos fueron juzgados ante un Tribunal de Urgencia por cantar la Internacional en la calle, y “se nos vejaba, insultaba y perseguía en tpdos sitios”; lo hicieron, según ellos, gentes de derecha y gestores municipales.

No querían imitar esos actos pero sí que se abriera información y que se exigieran responsabilidades. Y si no lo hacían las autoridades, “nos veremos obligados a buscar los medios de justicia y libertad en nuestro propio ambiente”. Hablaban  de “las probocaciones (sic) que en medio de la más absoluta impunidad siguen haciendo nuestros enemigos políticos”. Achacaban a la alcaldía limitarse “cada vez que surge una queja o denuncia a llamar a los inculpados reprenderlos y ponerlos tranquilamente en libertad”. Pedían, en fin, a la alcaldía que tomase las medidas necesarias “no para hacer lo que ellos hicieron con nosotros, sino para obrar con toda justicia y sin bacilaciones (sic)”.

No obstante las dificultades de aquellos tiempos, no dejaban de celebrarse los festejos especialmente señalados en el calendario político y social, tales como el aniversario de la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril – en el que no faltaba el reparto de alimentos a los pobres – o la festividad del 1º de mayo, para la que en 1936 la Comisión de Fomento – integrada por Leovigildo Romeral, José Mª Bustamante, Juan Lucas y Manuel Martín Casero - propuso los siguientes actos: velada musical en la Plaza, cine al aire libre y espectáculo pirotécnico.

     FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS


viernes, 18 de marzo de 2016

SEMANA SANTA: TAMBIÉN HUBO PROCESIONES EN LOS AÑOS DE LA SEGUNDA REPÚBLICA





Todo cambia con el tiempo, hasta lo que se considera tradiciones muy arraigadas en una sociedad. Con las procesiones de Semana Santa y con todo con lo que se lleva a cabo en torno a ellas ocurre eso  mismo, y Campo de Criptana lo muestra claramente; por ejemplo, las subastas de las andas de los “pasos ” que desfilan en las procesiones siempre han sido señaladas como elemento muy singular de  la Semana de Pasión en nuestra localidad – tanto, que se resaltaron al máximo cuando hace unos años se intentó y consiguió la Declaración de Interés Turístico Regional para ella-, pero hoy en día parte de ese rasgo diferenciador respecto de otros lugares se ha perdido y hay no pocos “pasos” cuyas andas ya no son objeto de subasta.

Los cambios políticos o, dicho de otra forma más amplia, la evolución general del país, también introducen, a veces, variaciones. Así, la guerra civil (1936-1939) supuso, en las zonas de España fieles al Estado republicano, caso de este pueblo, un  corte, un paréntesis en las celebraciones religiosas y, claro está, en las de Semana Santa: las procesiones no volvieron hasta 1940. Ya antes, los cambios legislativos y normativos en general introducidos durante la Segunda República española (1931-1936) tuvieron su influencia.

La Constitución de 1931, en uno de los apartados de su artículo 27º, decía textualmente: “ Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno “. Basándose en este precepto constitucional, la normativa establecía que el Gobernador Civil de la provincia respectiva era quien debía autorizar la celebración de las procesiones callejeras basándose en el informe preceptivo del alcalde de la población ante posibles alteraciones del orden, etc., etc.

Dado que en el Archivo Histórico Municipal de Campo de Criptana se conservan, del periodo republicano, las solicitudes para efectuar las procesiones de las dos cofradías pasionarias que por entonces existían – de una parte, la de Jesús Nazareno y Soledad Angustiada, y de otra la de la Santa Vera Cruz, según las denominaciones de 
entonces -,  los datos que siguen permiten comprobar semejanzas y diferencias con la actualidad.

Buena parte de las imágenes que
desfilaron cada año hasta el inicio de la Guerra Civil
El Jueves Santo, a las cuatro de la tarde, comenzaba la “llamada de la Oración del Huerto”, que salía de la ermita de Veracruz con la imagen del Cristo de la Columna, a la que en la Plaza de la Constitución [Plaza Mayor] se unían las de Jesús Orando, Prendimiento, María Magdalena y Dolorosa, todas ellas procedentes de la ermita de la Madre de Dios. Se daba la vuelta en la Plaza, pasaban por la iglesia parroquial y seguían por las calles de Santa Ana, Amargura, Pasión, Caídas, San Sebastián, Plazuela de los Infantas, Democracia [Convento], Álvaro de Albornoz [Tercia] para finalizar en la Plaza.

El Viernes Santo, a las seis de la mañana, se iniciaba la procesión denominada “de Jesús al Calvario”, llamada vulgarmente “del Paso”, con las mismas imágenes que el día anterior más las de Jesús Nazareno y “la” Verónica. Desde la ermita de la Madre de Dios seguía “ ... por la calle de la Soledad [ésta pasó pronto a llamarse Joaquín Costa]y por las mismas que el Jueves “ , continuando, tal como ahora, por la Plaza del General Espartero [del Pozo Hondo]  y Miguel de Cervantes, hasta llegar a la ermita citada.

Procesión de Jesús al Calvario (El Paso)
La procesión del Santo Entierro salía a las cinco de la tarde (a veces a las cuatro y media) del Viernes Santo con los pasos “ ... del Descendimiento precedido de la Santa Cruz, Crucifixión, Santo Sepulcro, María Magdalena, San Juan y la Virgen de la Soledad ... “ y seguía un itinerario igual al actual, es decir, Cervantes, Plaza del General Espartero, Democracia, Avenida de Pi y Margall [Castillo], Virgen de Criptana y Plaza de la Constitución, donde se disolvía, quedando las Imágenes en la Iglesia Parroquial “. Efectivamente, allí quedaban pero por poco tiempo, pues de nueve a diez de la noche tenía lugar la procesión de El Traslado: las imágenes que habían desfilado por la tarde eran llevadas a sus ermitas respectivas después de dar la vuelta a la Plaza,      “ ... continuando por la calle de la Soledad hasta la ermita de la Madre de Dios …”, desde donde el Descendimiento y la Santa Cruz se dirigían hacia la suya “ ... por dicha calle de la Soledad y Pablo Iglesias [Fuente del Caño].

Se conserva, referida a 1932, la solicitud para celebrar la procesión de Jesús Resucitado el domingo de Pascua. La imagen de Jesús salía de la ermita de la Veracruz y al mismo tiempo salía de la de la Madre de Dios la imagen de la Virgen. Ambas se encontraban en la iglesia parroquial, donde tenía lugar la función religiosa correspondiente, terminada la cual la Virgen era trasladada a su ermita por la calle Soledad.

Imagen de la Soledad
destruida en agosto de 1936
También, en este caso para el año 1935, se conserva la solicitud que elevaba Juan José Parreño a la Corporación municipal para que la Compañía de Soldados Romanos asistiera a las procesiones de Semana Santa y para salir formados a las calles tocando tambores y cornetas cuando se trasladaran  a las ermitas y para en la noche del Jueves Santo acudir a hacer guardia en los monumentos de la iglesia parroquial, Convento y Asilo tocando también.

A la vista de todo lo anterior cualquier criptanense puede deducir, comparando con los tiempos actuales, los cambios  acaecidos en el número de cofradías, de procesiones, de imágenes, de horarios, etc. y hasta en nombres de algunas calles, que por aquellos años pasaron a estar dedicadas a elementos consustanciales a cualquier sistema político democrático (democracia, constitución …) o, entre otros personajes, a políticos republicanos (entre ellos Álvaro de Albornoz o Pí y Margall) o socialistas (Pablo Iglesias).

Para finalizar, y por aquello de las curiosidades, citaré a algunas de las personas de las muchas que en 1932 firmaban las solicitudes de las dos cofradías (264 en total), pues algunos lectores podrán identificar entre ellas a antepasados suyos, situación en la que me incluyo. Algunos de los firmantes eran Santos Ortiz, José María Rubio, Demetrio Escribano, Julio Escribano, Delfín Escribano, Manuel Lara, José Vicente Manzaneque, Jesús Quintanar, Julio Millán, Ursicino Díaz-Ropero, Trinidad Olivares, Jesús Leal, Salustiano Madrid y Julio Alarcos.


         FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS


miércoles, 16 de marzo de 2016

MUSEOS EN NUESTROS MOLINOS DE VIENTO

Ayer podía leerse en la sección de noticias de la página web del Ayuntamiento de nuestra Villa (www.campodecriptana.es), refiriéndose al fin de semana anterior, que
 “se abría al público una exposición de pasos en miniatura de la Semana Santa criptanense elaborados por Carmelo Díaz-Ropero. Una muestra que se integra dentro de la iniciativa ‘La Semana Santa chica’ “,
así como que nuestro alcalde
Molino Inca Garcilaso
 “anunciaba durante la inauguración que “Campo de Criptana contará con una exposición permanente de esos pasos en miniatura de la Semana Santa en el molino Inca Garcilaso”. El alcalde explicaba que está en proyecto musealizar los molinos no históricos de la Sierra dotándolos de diferentes temáticas, por lo que “algo tan nuestro como es la Semana Santa y que forma parte intrínseca de las raíces de nuestros vecinos tenía que tener una muestra acorde”. De esta manera, el molino Inca Garcilaso, el más cercano a la oficina de recepción de visitantes estará abierto al público durante todo el año, y en su interior, se colocarán estos pasos en miniatura donde se recoge toda la imaginería de la Semana Santa criptanense”.
Cuando se menciona un proyecto de musealizar esos molinos construidos a lo largo de las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, uno no puede más que quedarse un tanto perplejo pues museos en ellos (los llamados Lagarto, Quimera, Pilón, Cariari, Inca Garcilaso) ya los hay o algo debe quedar de ellos, aunque hayan permanecido desconocidos para mucha gente por estar habitualmente cerrados a lo largo del tiempo salvo algún que otro día por motivos en los que ahora no me detengo, dicho todo esto dejando aparte el molino denominado Culebro, cuya construcción fue costeada por Honduras, dedicado a Sara Montiel y que sí está abierto a disposición de los visitantes.
Quien suscribe estas líneas fue durante no pocos años secretario de la Junta Directiva de la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos, años durante los cuales se fueron renovando, montando e inaugurando tales museos. La propia Asociación recuerda hoy ese pasado en su página web, en cuya sección Historia puede leerse:


Museo de Sara Montiel en el Molino Culebro
El objetivo fundamental de la Asociación ha sido, es y será fomentar, en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de Campo de Criptana, todo lo que de atractivo para el residente y para el visitante tiene nuestra Villa, en la que los Molinos de Viento son elemento emblemático. Esto conlleva, la conservación del buen estado de los Molinos, como tarea primordial, dando un uso a cada uno de ellos como un buen medio para conseguir este fin; por esto, es a partir de este momento [hacia 1980 se refiere el texto] cuando empiezan a resurgir el Museo de Pintura, el Museo de Labranza y Vino (sic), el Museo de Sara Montiel y de Enrique Alarcón (sic), y el Museo de la Poesía”. 

Con todos estos antecedentes, no puedo dejar de hacerme una serie de preguntas que espero encuentren respuesta procedente de las personas o instituciones a quienes corresponda. Veamos, pues, estos interrogantes:

  1.   ¿El proyecto de musealización es, por ahora, sólo una idea sin desarrollar?

  2.   Si el proyecto al menos ya está esbozado, ¿en qué se va a plasmar? ¿Qué museos se van a instalar, aparte del anunciado de pasos en miniatura y del ya existente dedicado a Sara Montiel?

  3.   ¿Qué va a ser del resto de museos que ha habido hasta ahora sea cual sea su estado actual?

  4.   ¿Qué papel ha desempeñado o va a desempeñar la Asociación de Amigos de los Molinos en la elaboración del proyecto de musealización y en su puesta en práctica?

  5.   ¿Cuál es la opinión de dicha Asociación acerca de los museos existentes y de su devenir a lo largo de los años, así como de los cambios que, por lo anunciado, se van a producir?


Para finalizar, y para que no todo sean preguntas, una afirmación rotunda: Campo de Criptana necesita tener un Centro de Interpretación de nuestros molinos, lo que indiscutiblemente hará de la visita a nuestro pueblo un acontecimiento auténticamente singular. Bueno, añado otra para que no se me confunda: no estoy en contra de una exposición permanente de esos pasos en miniatura de la Semana Santa.
    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

miércoles, 9 de marzo de 2016

ALGUNAS DE AQUELLAS CALLES DE CUANDO LA GUERRA CIVIL

Vuelvo a un tema recurrente a lo largo y ancho de los años en la vida municipal de aquí y de allá, que no es otro que el de los cambios de nombres de calles que se empeñan en ejecutar quienes están en el poder, cambios que son objeto de polémicas y debates, a veces muy agrios, en todos los lugares donde se producen. Y vuelvo a dejar bien clara mi manera de pensar acerca de ello, para que nadie tenga dudas al respecto.
En efecto, dos criterios deberían siempre tenerse en cuenta por parte de quienes tienen el poder de decidir: respetar el nombre antiguo de una calle (hablo del nombre más antiguo, porque hay calles que han tenido diversos nombres a lo largo de la historia de una localidad) siempre que  – y aquí viene el segundo criterio – ese nombre no tenga nada que ver con acontecimientos o personas que impliquen falta de respeto a las libertades y derechos de las personas. Dicho sea todo lo que antecede con un pequeño añadido que siempre debería tenerse presente: para nombres nuevos están las calles que van naciendo con la expansión territorial de un pueblo o ciudad.
Sirva el preámbulo expuesto para presentar uno de los muchos episodios de cambios de denominación de vías urbanas que han presenciado los habitantes de Campo de Criptana, concretamente el que se aprobó en la sesión ordinaria celebrada por el Ayuntamiento de nuestro pueblo en plena guerra civil, el 12 de diciembre de 1936, a propuesta del concejal Jesús Navarro Gallego en nombre de las organizaciones del Frente Popular. Veamos el antes y el después de aquella sesión en las diez calles que en ese momento centraron la atención de los ediles criptanenses:
         Antes                                       Después

  Calvario    . . . . . . . . . . . . . . .     Durruti
  Amargura  . . . . . . . . . . . . . . .    Francisca Solano
  Pasión       . . . . . . . . . . . . . . .    Sargento las Heras
  San Sebastián  . . . . . . . . . . . .    (Manuel) Martín Casero
  Virgen de la Paz . . . . . . . . . . .     Lina Odena
  Plaza del General Espartero . . .     Mártires de Talavera
  Monte     . . . . . . . . . . . . . . . .     Aida Lafuente
  Santa Teresa   . . . . . . . . . . . .     Antonio Coll
  Concepción     . . . . . . . . . . . .      Pérez Carballo
  Veracruz   . . . . . . . . . . . . . . .      Lenin

Durruti 
Así pues, los nombres sustituidos de ocho de las diez calles objeto del acuerdo estaban relacionados con la religión católica. Del resto, una tenía “desde siempre”  un nombre que la relacionaba, por su situación, con una de las vías de salida del pueblo por la parte de Saliente y que estaba orientada hacía uno de los grandes montes de los alrededores; en el otro caso se trataba de variar, en el imaginario de las gentes de épocas y contextos históricos diferentes, referentes heroicos para un espacio urbano que desde sus orígenes era conocido como Plaza del Pozo Hondo, igual que ahora, todo un ejemplo de lo que, como señalaba más arriba, habría que tener en consideración respecto de nuestro callejero.
Los nombres nuevos respondían a la ideología y al imaginario heroico de quienes en diciembre de 1936 gobernaban Campo de Criptana, lo que se comprueba si atendemos a la personalidad de quienes figuraron por un tiempo en el nomenclátor viario de esta villa.

Buenaventura Durruti (1896-1936) fue una de las figuras más destacadas del anarquismo español. Miembro de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), al frente de la columna que llevaba su nombre participó en la defensa de Madrid, donde  murió el 20 de noviembre de 1936.

Francisca Solano
Francisca Solano fue una capitana miliciana que participó en los primeros días de la guerra defendiendo los pasos de la Sierra de Guadarrama. Falleció el 26 de julio de 1936 en El Espinar (Segovia).

El criptanense Manuel Martín Casero, jefe de la minoría socialista en el Ayuntamiento durante los meses anteriores al inicio de la guerra y secretario de la Sociedad Obrera La Esperanza, fue un dirigente miliciano que participó activamente tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936 en la represión de la misma. Murió luchando en el frente de Talavera en septiembre de ese año.

Lina Odena
Lina (Paulina) Odena García, barcelonesa nacida en 1911, fue una militante comunista que como miliciana peleó en la provincia de Granada, donde falleció por suicidio el 14 de septiembre de 1936 al verse sorprendida por un control integrado por falangistas.

En la marcha de las tropas sublevadas procedentes de Extremadura que dirigía el general Yagüe hacia Madrid se produjeron encarnizados enfrentamientos entre éstas y las fuerzas republicanas en la comarca de Talavera. En ese frente, al que acudieron no pocos criptanenses para enfrenterse a las fuerzas franquistas, perdieron la vida muchos partidarios de la República, mitificados como mártires. Talavera fue tomada por las tropas de Yagüe el 3 de septiembre de 1936.


Imágenes de la Batalla de Talavera


Aida Lafuente
Aida Lafuente Penaos, “la libertaria” (1915-1934), fue una militante comunista (según ciertas fuentes habría sido anarquista) asturiana que murió durante la Revolución de octubre de 1934, reprimida duramente por el ejército. Para algunos ha sido conocida como la “Rosa Roja de Asturias”. Durante la guerra civil, su figura fue uno de los referentes simbólicos para el Partido Comunista de España.   

Antonio Coll, marinero que se integró en un batallón en la defensa de Madrid en noviembre de 1936, cobró fama por la destrucción de dos tanquetas italianas que formaban parte del ejército franquista en ese frente. Muerto en el combate, para los republicanos se convirtió en un mito como “dinamitero” o “antitanquista”.

Antonio Coll





Francisco Pérez Carballo









El madrileño Francisco Pérez Carballo (1911-1936), abogado, profesor universitario y político, era desde abril de 1936 Gobernador Civil de La Coruña. Se opuso a los sublevados en julio de ese año y, tras ser detenido por los rebeldes, fue fusilado el 24 de dicho mes.

Lenin
Vladimir Ilich Uliánov, “Lenin”, (1870-1924) fue un político y revolucionario ruso. Líder del sector bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, fue el más destacado dirigente de la Revolución de Octubre de 1917 que acabó con el zarismo y dio paso al nuevo estado soviético.

     




      
   FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS