sábado, 14 de julio de 2018

LA FILARMÓNICA BEETHOVEN, DE NUEVO PREMIADA




El pasado 7 de julio tuvo lugar en Mota del Cuervo (Cuenca) el V Certamen Regional de Bandas de Música, en el que participó la criptanense Banda Filarmónica Beethoven (BMFB). En principio estaba también anunciada la concurrencia de la Banda de Villarrubia de los Ojos pero renunció a hacerlo, por lo que el certamen se tradujo, de hecho, en un “mano a mano” entre la BMFB y la Sociedad Unión Musical Santa Cecilia, de Caudete (Albacete).
La Filarmónica Beethoven en el Auditorio Municipal de Mota del Cuervo

La obra obligada marcada en la convocatoria fue Valhalla, de Francisco Zacarés Fort. La Filarmónica Beethoven interpretó como pasodoble de presentación Puenteareas, de Reveriano Soutullo y como obra libre para concursar la Sinfonía nº 4 de David Maslanka. Por su parte, la Santa Cecilia, de Caudete, eligió el pasodoble Cielo andaluz, de Pascual Marquina, y como obra libre ofreció Expedition, de Óscar Navarro.


El director (izqda.) y el presidente de la BMFB (dcha.)
en la recepción del premio
Los componentes del jurado calificador fueron Ramón García i Soler, Francisco Zacarés Fort y Cristóbal Soler. Tras su deliberación, las actas correspondientes arrojaron un resultado favorable a la Filarmónica, que ganó el certamen obteniendo el Primer Premio y la Mención Especial, lo que suponía la dotación económica de 6.000 euros. Un triunfo más que añadir al brillante palmarés de nuestra BMFB desde aquel Primer Premio – al que han seguido otros - obtenido en Ciudad Real un ya lejano 20 de agosto de 1887 bajo la batuta de su renombrado director Bernardo Gómez de Ramón Sánchez-Alarcos.
No debemos olvidar que los premios son la consecuencia lógica de un trabajo y una dedicación continuados generación tras generación que, en el caso de nuestra Banda, se remontan a mediados del siglo XIX, Banda que tiene sus antecedentes en la actividad de no pocos músicos anteriores al citado siglo. Tal como escribí en el artículo Filarmónica Beethoven. Apuntes para una historia de la música en Campo de Criptana (incluido en el libro Filarmónica Beethoven, Campo de Criptana, 1850-2000, págs. 30-55), rastreando en el Archivo Histórico Municipal de nuestra villa podemos encontrar nombres y apellidos de paisanos nuestros que ya en el siglo XVIII y principios del XIX practicaban el arte musical, tales como, por citar solamente a algunos, el violinista Cristóbal Jadraque y los trompistas Pablo Pérez y Manuel Ximénez.
Era el nuestro un pueblo en el que había ya por entonces una notable demanda de aprendizaje musical. La documentación del citado Archivo nos habla de un músico natural de Zamora y residente en Madrid en tiempos del rey Fernando VII llamado Ventura de Juan, que en septiembre de 1824 solicitó y obtuvo permiso de nuestro Ayuntamiento para ser admitido como vecino con el fin de dedicarse a la enseñanza de las diferentes disciplinas musicales. Ventura tuvo como alumno, entre otros, a  Carlos Gómez, padre de Francisco Gómez – que sería algo más tarde director de la Banda que dio origen hacia 1850 a la BMFM – y abuelo del famoso director ya citado Bernardo Gómez, autor de, entre otras obras musicales, el pasodoble Limiñana.

Para celebrar el triunfo conseguido en Mota, el pasado domingo 8 de julio los componentes de la Filarmónica nos deleitaron a los vecinos con un vistoso y alegre pasacalles en cuyo recorrido incluyeron el paso por la iglesia del antiguo Convento de carmelitas descalzos para honrar a su patrona Santa Cecilia, cuya imagen allí está depositada, así como por el escenario de sus conciertos de verano, la Plazuela Ramón Baíllo Baíllo, para evocar la figura de uno de sus directores más célebres, Bernardo Gómez, ante cuyo busto en bronce depositaron un ramo de flores.
Santa Cecilia,
en la iglesia del Convento
     
El actual director,
Juanjo Fernández Olivares
Estuve presente en el certamen celebrado en el Auditorio Municipal de Mota del Cuervo el 7 de julio, donde disfruté de la intervención de nuestra Filarmónica Beethoven, a cuyos componentes felicito por el logro conseguido, y en lugar destacado aplaudo a su director actual, Juan José (Juanjo) Fernández Olivares, que tras pocos meses al frente de la Banda ha visto cómo el colectivo consigue su primer galardón en esta etapa, una forma inmejorable de iniciar su andadura, en una competición que, como espectador, entiendo que no fue nada fácil.
                                      FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS









lunes, 23 de abril de 2018

DE NOMBRAMIENTOS "CERVANTINOS" Y "MOLINEROS"

Miguel de Cervantes
(atribuído a Jáuregui)

Como cada año por estas fechas la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos, de Campo de Criptana, organiza su Semana Cervantina     - en su XL edición en este   2018 - en torno a un día tan significativo para la evocación de Miguel de Cervantes como es el 23 de abril. Son unas cuantas jornadas para las que se programan actos diversos, entre ellos uno en el que centro mi atención en este breve artículo, es decir, el de la Clausura de la Semana, que tendrá lugar el 27 de este mes. Dado que durante muchos años formé parte de la Junta Directiva de esta Asociación como secretario, nadie dude que conozco perfectamente sus fines, su historia y su forma de actuar a lo largo del tiempo. Sé, por tanto, muy bien de lo que hablo a continuación.
La Asociación siempre ha tenido a bien otorgar unos nombramientos anuales (Hidalgo de Honor, Molinero de Honor, etc, etc.) a personas que se ha considerado lo merecían por su quehacer en la labor de defender, proteger, destacar y difundir la importancia de los molinos de viento criptanenses, así como en fomentar el atractivo turístico de Campo de Criptana. Si se analizaran los nombramientos hechos hasta la fecha se vería que unos han estado justificados pero que otros no lo estarían de ninguna manera a pesar de la personalidad y de las facetas vitales, profesionales, etc., de los nombrados y de las nombradas.
Me circunscribo ahora, en este aspecto, a la actual edición de la Semana Cervantina. He leído detenidamente el curriculum de cada una de las personas nombradas, que me merecen todo el respeto del mundo como personas y como protagonistas de un recorrido vital y profesional digno de admiración, pero curriculums en los que para nada aparece algo que tenga que ver con su aportación al fomento de los valores de nuestros molinos de viento y al fomento del atractivo turístico de Campo de Criptana. Solamente, desde mi punto de vista, hay una excepción, que más adelante reseñaré. No estaría de más que por parte de quien corresponda se aclarasen los motivos que han fundamentado los nombramientos que considero inapropiados.


Un nombramiento o distinción que este año hubiera sido obligado le habría correspondido al profesor y catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Complutense Pedro Andrés Porras Arboledas, que en enero presentó en nuestro Museo del Pósito su libro LOS MOLINOS DE VIENTO DE LA MANCHA SANTIAGUISTA (ver el anterior artículo de este blog, publicado el pasado 9 de abril) en el que aportó valiosísimos datos, desconocidos hasta ahora, sobre fecha concreta de la construcción de los primeros molinos de viento en nuestra villa (1540), sobre nombres y apellidos de molineros criptanenses contemporáneos de Miguel de Cervantes y sobre número de molinos que en nuestro pueblo había (unos 30) cuando dicho autor se disponía a escribir su QUIJOTE. Tal nombramiento sí habría sido acorde con el auténtico fundamento de estas distinciones anuales entregadas durante la Semana Cervantina, fundamento que – repìto - no debe ser otro que recompensar honoríficamente a personas que con su labor hayan contribuido a divulgar los valores de todo tipo de Campo de Criptana, pero, por lo que se ve, han primado otros intereses a la hora de las designaciones de este año, igualmente que en otros muchos años. Por todo ello considero que ha sido una oportunidad perdida de elegir para un nombramiento a una persona que reunía todos los merecimientos posibles.

Anteriormente señalé que un nombramiento de 2018 sí está justificado. Me refiero al de SOCIO DE HONOR, que ha recaído en Albino Díaz-Ropero, durante muchos años miembro de la Junta Directiva de esta Asociación, cuyo trabajo en la misma es digno de elogio y del que, como nuestra, solamente voy a citar su participación en la representación, en el escenario natural de la Sierra de los Molinos, de LA AVENTURA DE DON QUIJOTE CON LOS MOLINOS, que se llevó a cabo en la mañana del domingo de las Semanas Cervantinas de los años 1994 y 1995 según un guión que yo escribí con tal fin, participación que se recuerda en algunas fotografías que acompañan a estas líneas (Albino interpretó a Sancho Panza y Andrés Escribano a Don Quijote).
En conclusión, con tantos y tantos nombramientos sin sentido que se han hecho en el transcurrir de los años entiendo que un flaco favor se ha hecho y se hace a la imagen de Campo de Criptana y a la Semana Cervantina, opinión que está más extendida de lo que pudiera parecer si bien es cierto que muchas personas no la manifiestan - por la razón que sea – abiertamente en público pero sí en círculos sociales reducidos, de lo que soy testigo. Por lo demás, en un pueblo como el nuestro es necesaria la existencia de una Asociación de Amigos de los Molinos, pero no menos cierto es que esta Asociación, utilizando una frase muy al uso, y de una vez por todas, “necesita una refundación” y cuanto antes mejor.
                         
       FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS



lunes, 9 de abril de 2018

LA APORTACIÓN DEL PROFESOR PORRAS ARBOLEDAS AL CONOCIMIENTO DE LOS MOLINOS DE VIENTO DE LA MANCHA

P. A. Porras Arboledas

Pedro Andrés Porras Arboledas es catedrático de Historia del Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. En 2016 la Diputación Provincial de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Campo de Criptana le editaron el libro LOS  MOLINOS DE VIENTO DE LA MANCHA SANTIAGUISTA. EL MOLINO COMO SÍNTOMA Y COMO SÍMBOLO, libro cuya presentación el propio Ayuntamiento había anunciado ya para septiembre de 2015 pero que por razones no explicadas finalmente se presentó en enero de 2018; la espera ha merecido la pena y bien puede decirse aquello de que “nunca es tarde si la dicha llega”.



Se trata de un libro que aporta novedades en cuanto a fechas de aparición de los molinos de viento en distintos lugares de La Mancha propiamente dicha y gran cantidad de información sobre los propios molinos y sus dueños. Para ello el autor y sus colaboradores se han servido de abundante documentación de carácter judicial procedente de varios archivos, tales como el Archivo Histórico de Toledo (subsección de la sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional de Madrid), el Archivo de la Real Chancillería de Granada (especialmente su Registro del Sello) y diversos archivos municipales, provinciales, parroquiales y de protocolos.

Por lo que se refiere a los molinos de viento de CAMPO DE CRIPTANA yo mismo en diferentes publicaciones y charlas había señalado que en 1545 con seguridad, y probablemente antes, se construían ya en esta localidad. El profesor Porras ha adelantado algo esa fecha al concretar que los primeros molinos criptanenses ya existían en 1540.

Campo de Criptana
Burleta o Burlapobres,
uno de los molinos más antiguos
de Campo de Criptana
En cuanto a su número, hasta ahora siempre se citaban las llamadas Relaciones de Felipe II, redactadas en 1575, en las que puede leerse, en la respuesta 23ª de la de Campo de Criptana, que había en la Sierra, junto a la villa, "muchos molinos de viento". El profesor Porras afirma que desde 1540 ya se construían molinos de viento en Campo de Criptana; en ese año había cuatro, cuyos propietarios eran Antón Sánchez de la Puebla, Francisco Rodríguez, Juan de Beas y Alonso García Herrero. Entre 1540 y 1545  el número de molinos superaba la docena. En 1580 ya había 30 o 31. Además, de ese siglo y de siglos posteriores en el libro podemos encontrar nombres de propietarios y de constructores de molinos naturales de esta villa.
El autor da también cifras de molinos para otros pueblos, algunos de ellos dependientes de la Orden de San Juan. Veamos:

ALCÁZAR DE SAN JUAN
Hacia 1575 tenía un molino de viento, dos a mediados del siglo XVIII y el resto (hasta 14 en 1860) se construyeron a partir  de 1770.
CONSUEGRA
Citando a varios autores, Porras asegura que sus molinos datan del siglo XIX, concretamente el llamado Sancho del año 1827. Debo añadir que según Juan Jiménez Ballesta (Molinos de viento en Castilla-La Mancha, 2001) ya tenía 2 en el año 1752.
EL TOBOSO
Los dos primeros que tuvo se levantaron en 1550. En 1580 ya tenía 13 molinos, y antes de acabar el siglo XVI alcanzó la cifra de 18. A principios del siglo XVII tenía ya 26. El número descendió posteriormente, pues a mediados del siglo XVIII eran 10 los molinos toboseños.
MIGUEL ESTEBAN
En 1597 solamente contabilizaba un molino, igual que a  finales del siglo XVIII (según Jiménez Ballesta, había 4 en 1752).
MOTA DEL CUERVO
En 1552 contaba con un molino. En 1580 ya tenía 12 o 13. En 1789 al menos 20.
PEDRO MUÑOZ
1 molino al menos en 1552-1553 y 7 en 1575, los mismos que en 1789.
QUINTANAR DE LA ORDEN
Antes de 1580 solamente tenía 1 molino; a finales del siglo XVIII, 3.
SOCUÉLLAMOS
Antes de 1548 disponía de  1 molino, uno de los primeros que existieron en La Mancha; a fines del siglo XVIII llegó a tener 3.  
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Dejando aparte cualquier otro tipo de consideraciones – sobre las que animo a leer el libro que comento -, es fácilmente comprensible que el profesor Porras esté de acuerdo con la generalidad de autores que afirman que si una localidad sirvió a Miguel de Cervantes de inspiración para redactar el capítulo VIII de la primer parte de su Quijote [“En esto descubrieron treinta ó cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo ...”], esta fue Campo de Criptana, pues no había otra que reuniera tal cantidad de molinos en aquella época.
                  FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS






sábado, 24 de marzo de 2018

COFRADÍAS DE SEMANA SANTA EN MODO ANIVERSARIO

Cofradías y Semana Santa en general en España, tras unos años sesenta y setenta del siglo pasado marcados por la crisis que padecieron, han renovado su ímpetu desde hace tres décadas aproximadamente.


Procesión de disciplinantes (Francisco de Goya)
Las procesiones de Semana Santa están dotadas desde hace siglos, de un objetivo catequético, objetivo al que tanto han contribuido las cofradías pasionarias, tipo de cofradías que se vio potenciado cuando por Europa en el siglo XVI se extendió el fenómeno de la disidencia religiosa tras la escisión respecto de Roma protagonizada por Lutero, con la consiguiente contraofensiva de la Iglesia Católica. Las procesiones de Semana Santa, con sus “pasos” y disciplinantes, eran particularmente llamativas, eran, para la época citada, auténticos espectáculos de luz (cirios, antorchas) y sonido. En la misma línea, la gente iba a escuchar los sermones en Cuaresma    – en Campo de Criptana solían predicar los franciscanos de Alcázar de San Juan y más adelante también los carmelitas descalzos de nuestra villa- como a un acto festivo, no como a cumplir con una pesada obligación.

Procesión de la muerte
(José Gutiérrez Solana)
Posteriormente en España, como en otros países europeos, la procesión en la época del Barroco cumplía a la perfección el fin de ser una ocasión propicia para operar sobre la mente de la multitud, para despertar y avivar la emoción religiosa a través de la vista. La procesión era, reitero, todo un espectáculo a cielo abierto y su centro eran las imágenes escultóricas, que con su composición teatral, como en un tablado, representaban la Pasión de Jesús; no se olvide que la Iglesia se contaba entre los principales clientes de los escultores.

En Campo de Criptana  ese proceso fue similar al del resto de España también desde hace siglos. La documentación procedente del Archivo Histórico Nacional no deja lugar a dudas al proporcionarnos el conocimiento de dos cofradías asistenciales y pasionarias en Campo de Criptana, con una organización y una vida interna con repercusión sobre la totalidad de la población – incluido, por supuesto, todo lo relacionado con la Semana Santa - ya consolidadas en los primeros años de la segunda mitad del siglo XVI, en los años de la celebración del Concilio de Trento, cuya trascendencia, como se ha indicado, no haría sino incrementar la intensidad y la amplitud de los actos vinculados con la Semana de Pasión.
Procesión del Cristo del Perdón
(Ciudad Real, principios del siglo XX)
Esas dos cofradías se mantuvieron y desarrollaron en los siglos siguientes, con las procesiones como fenómeno destacado de referencia. Un punto de inflexión en ese proceso fueron los años de la Segunda República (1931-1936). La Constitución de 1931 en  artículo 27º estipulaba textualmente: “ Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno “. Basándose en este precepto constitucional, la normativa establecía que el Gobernador Civil de la provincia respectiva era quien debía autorizar la celebración de las procesiones callejeras basándose en el informe preceptivo del alcalde de la población ante posibles alteraciones del orden, etc., etc. Los años republicanos marcaron un paréntesis en ese proceso – paréntesis parcial pues algunos años las procesiones de Semana Santa sí se celebraron - y la ausencia de ellas durante la guerra civil (1936-1939).
Concluida oficialmente la guerra civil española el 1 de abril de 1939, puede afirmarse sin lugar a error que a partir de entonces ya en todo el territorio español se produjeron cambios radicales respecto a los tiempos prebélicos, uno de ellos el referido al papel de la Iglesia Católica en la sociedad, en cuyo devenir y en cuya configuración mental tuvo un poder más que efectivo. A diferencia de la época republicana, en la que una serie de reformas habían tratado de imponer el laicismo, con una tajante separación entre Iglesia y Estado, a partir de entonces se trataba de recuperar el tiempo perdido.
D. Gregorio Bermejo
La posguerra presenció en España, entre otras manifestaciones de religiosidad, la reconstrucción de templos, el resurgir de peregrinaciones y procesiones, la proliferación de las misiones populares, así como la consagración de pueblos y ciudades a los Corazones de Jesús y María y, por supuesto, el retorno de todo lo relativo a la celebración de la Semana Santa; en efecto, entre las tradiciones y costumbres que volvían estaba la reactivación de hermandades y cofradías. Y todo ello, dentro de ese marco de identificación entre fe católica y conciencia nacional concretada en el término de “nacionalcatolicismo”.
Por lo que se refiere a Campo de Criptana, población que durante toda la guerra permaneció en zona republicana, fácil es imaginar la actitud y el sentimiento de los católicos a la altura de abril de 1939. Después de verse constreñidos en sus actividades públicas antes de julio de 1936 por la aplicación de la legislación republicana, los años de la guerra - con las consecuencias tan negativas que ésta supuso por la represión sobre personas debida a motivos, entre otros, religiosos y por la destrucción y saqueo de ese tipo de patrimonio - no hicieron sino acentuar las ansias de un cambio que permitiera manifestar de forma abierta, sin cortapisa alguna, la militancia católica.
Entre 1943 y 1958 el paso
de la Piedad contó con
dos imágenes solamente
En el nuevo panorama social que se abría a la altura de la primavera de 1939, la recuperación de las prácticas propias de la Semana Santa fue un hito destacado. Las cofradías de esos años son un reflejo del catolicismo triunfante. En el entramado institucional y jerárquico de la Iglesia Católica, a nivel local la figura del párroco fue decisiva. En Campo de Criptana ese papel le correspondió en primer lugar, aunque fuese por poco tiempo, a D. Tomás Urda, y tras él, a D. Alfredo Aranda Almansa y a D. Gregorio Bermejo López. De entrada se contaba, como se ha indicado, con la existencia desde hacía siglos de dos cofradías, a las que se añadirían tres nuevas en la década de los cuarenta y otra en la siguiente.  






De ahí que los aniversarios  ahora menudeen. Por citar solamente algunas efemérides, en 2015 la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad Angustiada celebró el 75º aniversario de su refundación,  en 2017  la del Santísimo Cristo de la Columna y Descendimiento de Nuestro Señor conmemoraba el 75º aniversario de la recuperación de la imagen de su titular, en 2018 la del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Piedad está celebrando  el 75º aniversario del estreno del paso de La Virgen al pie de la Cruz, más conocida como La Piedad.

                    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

domingo, 24 de diciembre de 2017

ANTE EL ERROR, UNA NECESARIA Y, POR LO TANTO, INELUDIBLE ACLARACIÓN

Vuelvo al tema del musical LOS MISERABLES, que con pleno éxito se está representando en el Teatro Cervantes de Campo de Criptana. Este retorno resulta obligado pues tiene que ver con un error que se ha deslizado en el programa de mano, cuya portada aquí se reproduce.
Me explico. El error a que aludo tiene que ver con el escrito firmado por la Junta Directiva de la Asociación Benéfico-Cultural del Convento. Se trata de un error de imprenta, a la que se entregó dicho escrito cuyo contenido es el que aparece completo unas líneas más abajo, pero que una vez impreso quedó reducido a tres párrafos de los cuatro que figuraban en el original, al faltar uno, concretamente el tercero, ausente del programa, precisamente en el que la Directiva agradecía el trabajo de quienes han hecho posible la representación.
Para evitar malentendidos y para dejar claro que está Asociación sí que sabe reconocer los méritos de cada cual, es la razón por la que a continuación, línea por línea y párrafo por párrafo, se reproduce el dichoso escrito.


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Se han cumplido diez años desde que esta Asociación comenzó a organizar actos cuyo objetivo ha sido lograr la restauración de la iglesia del desaparecido Convento de Carmelitas Descalzos, sin duda el monumento religioso más relevante de que dispone Campo de Criptana.
A lo largo de esta década se ha ido sucediendo una gran variedad de acciones para las que siempre se ha contado con la generosidad de muchísimas personas, en definitiva de todo un pueblo cuya solidaridad ha quedado sobradamente puesta de manifiesto a la hora de comprar lotería de Navidad, libros, camisetas, etc., etc., así como en cuantas ocasiones han tenido que adquirir localidades para asistir a diversidad de espectáculos como el que ahora suscita un interés sin límites.
LOS MISERABLES, un musical ampliamente representado en los principales teatros del mundo desde 1980, llega a nuestro Teatro Cervantes de la mano de un grupo bastante numeroso de hombres y mujeres cuyos directores se pusieron en contacto hace un tiempo con nosotros para ofrecernos su trabajo, un gran esfuerzo llevado a cabo no solamente por quienes aparecen en escena o interpretan la música, sino también por quienes han aportado igualmente muchas horas de su tiempo y no se ven actuando pero cuya excelente obra es más que evidente.
A todos, incluido el público asistente, nuestro más sincero agradecimiento, así como a personas, colectivos e instituciones que con su colaboración hacen posible que esta Asociación pueda culminar felizmente, en su vertiente económica, el objetivo señalado al principio de este escrito, objetivo que se verá completado cuando el templo, además de su función religiosa, que ya cumple desde 2009, esté abierto también para los visitantes.
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Reflejado queda. Por elemental justicia, a cada cual lo suyo.

        FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

martes, 5 de diciembre de 2017

PARA SITUAR LOS MISERABLES

En 1862 se publicó la novela LOS MISERABLES. Su autor, Victor Hugo (1802-1885), novelista además de poeta y dramaturgo, un francés que, aún niño, en 1811 y 1812 residió con su familia en Madrid, en el transcurso de la llamada Guerra de Independencia (1808-1814), en la que su padre, el general J. L. S. Hugo, participó formando parte del ejército napoleónico.

Obras importantes suyas, aparte de la citada, son:
Odas y poesías diversas (1822) y Las Orientales (1829), en el terreno poético.
En narrativa, la novela Nuestra Señora de París (1831)
Los dramas Marion Delorme (1828), Hernani (1830), Ruy Blas (1838), y Cromwell (1827), al que se considera el manifiesto fundacional del teatro romántico, caracterizado por el rechazo de las reglas del teatro neoclásico y por la proclamación de la libertad en el arte.

Tras el golpe protagonizado en 1851 por Napoleón III, al que Hugo era contrario, se exilió en el Reino Unido, de donde regresó en 1870. En ese tiempo escribió varias obras, entre ellas Los Miserables, en la que denunció la precaria situación de los sectores sociales más humildes.
Victor Hugo

Victor Hugo, republicano por los cuatro costados, también se dedicó a la política, pero por poco tiempo. Considerado uno de los más destacados escritores franceses, a su muerte el gobierno galo decretó un día de luto nacional y sus restos fueron trasladados al Panteón, cementerio de personas ilustres en el que están enterrados, entre otros, Voltaire, Rousseau, Zola, Jean Monnet, Alexandre Dumas y el matrimonio Curie.

En LOS MISERABLES sitúa al lector ante grandes temas de la vida individual y social: la ética, la justicia, el bien y el mal, la religión, la política, etc. El autor se posiciona en la defensa de los oprimidos así como en la oposición a la pena de muerte sea cual sea el lugar y el  momento histórico. La obra es un clarificador estudio de la sociedad del siglo XIX, en la que la pobreza era la condición de un segmento muy amplio de la población. Era aquella una sociedad conservadora, clasista y machista que provocaba descontento político en la burguesía y desazón social en las clases bajas por su situación económica; precisamente, la parte realmente importante de la obra es la gente, el pueblo.
Los sucesos revolucionarios de 1832 en París, que aparecen en la novela, no surgieron de la nada. Napoleón y su Imperio fueron vencidos definitivamente en 1815. En los años siguientes, con más o menos dificultades, el liberalismo y el nacionalismo irían difundiéndose por Europa, con tres ciclos revolucionarios en torno a las fechas de 1820, 1830 y 1848.
La libertad guiando al pueblo (E. Delacroix, 1830),
todo un icono de la revolución
Aunque el sector agrario predominaba en la economía francesa allá por 1830, la industria iba ganando terreno. Entre 1814 y 1830 los monarcas borbones Luis XVIII y Carlos X gobernaron el país de forma absolutista en la época llamada de la Restauración. La revolución de julio de 1830 acabó con ese régimen, dando inicio a la etapa de la monarquía liberal y burguesa con Luis Felipe de Orleáns, en el poder hasta que en febrero de 1848 estalló una nueva revolución.
En ese tiempo las masas populares fueron ganando espacio e influencia social al tiempo que se fueron difundiendo ideologías que las apoyaban, en un contexto en el que en las ciudades aumentaban su población con gentes llegadas de zonas rurales que poco a poco iban tomando conciencia de clase explotada en una sociedad cada vez más evolucionada y más injusta. Las tensiones sociales se incrementaron de forma paralela al surgimiento de sindicatos en las ciudades que se industrializaban, como París, donde en 1832 y 1834 se produjeron revueltas obreras.
Entre 1827 y 1832 hubo graves problemas económicos en Francia: sucesión de malas cosechas, escasez, subidas de precios, con la consiguiente desazón social. Por si fuera poco, en la primavera de 1832 por toda Europa se extendió el cólera. En París murieron más de 18.000 personas, con los barrios pobres como más afectados; allí tuvo lugar en junio de 1832 una insurrección de matiz republicano y antimonárquico, descrita en LOS MISERABLES.
EL MUSICAL
Fue creado por Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg y estrenado en 1980 en París; cinco años después el evento tuvo lugar en Londres. A partir de entonces y hasta ahora ha sido representado en numerosas ciudades, como Madrid, donde se estrenó la versión en castellano en el Teatro Nuevo Apolo, siendo algunos de sus intérpretes Pedro Ruy-Blas y Gema Castaño.
El personaje central es Jean Valjean, que permaneció diecinueve años en prisión por un robo insignificante. Una vez libre, sobrevivir le resultó muy difícil por su pasado y se vio sometido a una implacable persecución policial. Él, como otros, se verían envueltos en la revolución parisina de 1832.


 A partir del 21 de diciembre este musical tendrá como escenario el Teatro Cervantes de Campo de Criptana con un fin solidario: contribuir a liquidar la parte de deuda pendiente contraída con motivo de las obras de restauración de la iglesia del antiguo Convento de Carmelitas Descalzos de esta villa, deuda consistente en el importe de lo que resta por satisfacer de un préstamo bancario que en su momento contrajo la Parroquia criptanense de Nuestra Señora de la Asunción para atender una porción del coste de la obra y al que ha ido haciendo frente la Asociación Benéfico-Cultural del Convento, que desde 2007 viene organizando actos de todo tipo para recaudar todo el montante del gasto derivado de la restauración del templo, una obra que ha superado ampliamente la cantidad de 700.000 euros.

Iglesia del Convento ( siglo XVIII)
La Asociación, de la que soy miembro, anima a todos a presenciar el espectáculo, preparado con mimo por gran cantidad de personas, y les da las gracias por su colaboración con el mencionado fin solidario.
    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS




jueves, 16 de noviembre de 2017

EL PARQUE POR EXCELENCIA DE CAMPO DE CRIPTANA

Fragmento del Plan de Ensanche (1922)
con el Parque
Sí, me refiero al PARQUE con mayúsculas, al de siempre – desde que existió, claro -, el situado entre las actuales calles Antonio Espín, Colón y Avenida Juan Carlos I y dividido en dos sectores por la calle Agustín de la Fuente, el parque que durante unas décadas en el siglo XX, desde mediados de los años cincuenta hasta 1997 inclusive, fue el escenario principal de las celebraciones feriales en nuestro pueblo.

El parque durante mucho tiempo llamado municipal, el parque por excelencia de Campo de Criptana, empezó a gestarse cuando, siendo alcalde Domingo Esteso Maldonado, fue incluido en el Plan de Ensanche de Campo de Criptana de 1922, aprobado por el Ayuntamiento en sesión celebrada el 20 de diciembre de ese año y elaborado previamente por Enrique Alarcón López-Casero, ayudante y sobrestante de obras públicas.

Detalle del Parque en el Plan de Ensanche (1922)
Pasaron los años y fue durante la Segunda República, gobernando la izquierda en Campo de Criptana, cuando hubo ya un intento concreto de crearlo y ponerlo en funcionamiento; hago notar que la mejora del pueblo en todos sus aspectos fue una preocupación constante de los ayuntamientos criptanenses republicanos, fuesen del color político que fuesen, dicho sea generalizando y para contrarrestar la mala fama que todavía hoy hay quienes se empeñan en achacar a aquellas corporaciones de tiempos republicanos anteriores a la guerra civil destacando solamente lo más negativo de sus actuaciones.

El primer paso que había que dar era disponer de los terrenos necesarios. Así, en la sesión plenaria del 6 de enero de 1934, siendo alcalde Antíoco Alarcos, el socialista Manuel Vela López-Alcolado propuso que se hicieran las gestiones para adquirir los terrenos situados junto al pozo de la villa en el Paseo de la Estación (calle Agustín de la Fuente ahora) y que, según el plano de ensanche, habían de destinarse a parque público. El alcalde estimó conveniente ampliar las gestiones a los terrenos del “lado derecho” (es decir, al oeste) de esa vía urbana, que también se incluían en ese parque; así se acordó por el Ayuntamiento.

En las semanas siguientes ya se hicieron las gestiones oportunas. En principio se barajó el precio de 3,50 pesetas por m2. El asunto fue ampliamente discutido en el seno de la corporación municipal.
Había quien consideraba excesivo el gasto y que no debía hacerse la obra. También había quien pensaba que el parque debía salir adelante pero sin olvidar otras obras necesarias, como la construcción de grupos escolares, ya previstos, lo que evidencia la preocupación de aquellos políticos criptanenses por mejorar la enseñanza con nuevas instalaciones.

Aquel viejo Parque, nevado
(Fototeca municipal)
Parte de los terrenos pertenecía a los herederos de Bosch. El fallecido Enrique Bosch había estado casado con una de las grandes propietarias de Campo de Criptana, Pilar Baíllo Baíllo, hermana del 8º conde de Cabezuelas, Ramón María Baíllo Baíllo (1863-1930).  Eran los terrenos situados entre el Paseo de la Estación (llamado entonces Avenida de Gasset) y la Avenida de Canalejas (hoy denominada Avenida de Juan Carlos I). 

En mayo  de 1934 – el alcalde era Luis Sánchez-Manjavacas Díaz-Ropero -, el contraste de opiniones al respecto en el seno del Ayuntamiento seguía vivo. Algunos concejales entendían que el dinero a invertir en la construcción del parque se podía emplear en obras de más urgencia y necesidad, tales como el arreglo de caminos. Finalmente, a propuesta de José Simó, el Ayuntamiento acordó no comprar los terrenos de Bosch señalados para parque en el plano de ensanche, aunque no se abandonaba la idea de construirlo. En definitiva, fueron las dificultades económicas del  municipio, que por aquellos años fueron en aumento a medida que pasaba el tiempo, las que dieron al traste con el deseo de los políticos de entonces en el sentido de que el pueblo tuviera un parque, y el estallido de la guerra en julio de 1936, como es lógico, no mejoró las cosas.
El antiguo Paseo de la Estación, 
flanqueado por el Parque
(Fototeca municipal)

Fue tras la guerra cuando el proyecto contemplado en el Plan de Ensanche se retomó y puede decirse que en 1944 ya estaba completado.

En la sesión de 3 de junio de 1939 se tomó en consideración la propuesta del gestor o concejal Alfonso Cereceda Morán – durante varios meses de 1940 llegó a ser alcalde - en el sentido de que se expropiasen los terrenos para tal fin, es decir los de los herederos de Bosch y los de la era de Baíllo – éstos situados entre el Paseo de la Estación y el camino de la Puente (ahora calle Antonio Espín) -.  Pero el tiempo pasaba sin que eso se llevara a cabo; la economía en esos años no permitía embarcarse en muchos proyectos. En la sesión de 27 de mayo de 1942, a propuesta del alcalde Feliciano León, se acordó por unanimidad gestionar el arriendo, hasta que pudiera hacerse la expropiación, de los terrenos destinados a parque situados a ambos lados de la ya llamada Avenida de Agustín de la Fuente, para “poder comenzar cuanto antes la construcción del mismo”.

De 21 de diciembre de ese año data un contrato de compraventa en el que José Agudo Parra, vecino de Alcázar, figuraba como mandatario de los señores Alberto Bosch Baíllo y José María Yagüe Maza, dueños por mitad y proindiviso de un terreno de 7.556 m2 de superficie cuyos limites eran:
 Por el Este la Avenida de los Héroes del Alcázar de Toledo (ahora de Juan Carlos I).
El Parque en el plano actual
 Por el Sur la calle Colón, en la que estaba situado el Pozo llamado de la Villa.
 Por el Oeste, la Avenida Agustín de la Fuente.
 Por el Norte un cercado hacía poco construido por José Vicente Olivares.
El precio, a 2 pesetas el m2 , ascendió a la suma de 15.112 pesetas, a pagar en dos plazos, uno en 1943 y otro en 1944.

¿Y la otra parte?
En sesión de 30 de diciembre de 1942, a propuesta del alcalde por unanimidad se acordó abonar a Milagros Baíllo Melgarejo (viuda de Henríquez) y Dolores Baíllo Manso, a cada una de ellas, 4.500 pesetas a cuenta del precio que en definitiva se fijase por la compra o expropiación de la era llamada de D. Ramón” o “de Baíllo, sita junto a la calle Agustín de la Fuente, “que la Corporación tiene acordado adquirir para la construcción de un parque”. 

En la sesión de 27 de octubre de 1943, a propuesta del alcalde Feliciano León, por unanimidad se acordó definitivamente comprar dicha era, de una extensión aproximada de 6.828 m2, que tenía como límites:
     Por el Este la  Avenida Agustín de la Fuente.
     Por el Sur la calle Colón.
     Por el Oeste la calle Antonio Espín.
     Por el Norte la bodega de Dolores Baíllo Manso
El precio fue 10.000 pesetas para cada una de las dos propietarias; como ya había recibido cada una a cuenta 4.500 pesetas, quedaba pagar en total 11.000 ptas. De la parte de Dolores se podría segregar y reservarse ésta un rectángulo de 12 metros de ancho por 31 de largo junto a su bodega, para servir de acceso a la misma desde la calle Antonio Espín, dejando así franca la entrada y la descarga de uvas por el mediodía, si bien con la prohibición para la dueña de cercar y construir ninguna edificación en esa parcela, y con la obligación del Ayuntamiento de retirar los árboles que allí tenía plantados y obstruían el paso de carruajes; se dejaba claro que, si se efectuase tal segregación, se deduciría  del precio estipulado el valor proporcional de la misma.

Adquiridos los terrenos, quedaba por hacer la plantación, de la que se encargó ya en 1944 la empresa de Linares (Jaén) La Hortícola Linarense, propiedad de Manuel Gámez, que lo hizo por valor de 14.152 pesetas, a pagar en dos plazos, el primero con cargo al presupuesto de 1944 y el segundo con cargo al de 1945; a esa suma había que añadir los jornales y gastos del jardinero que para efectuar el trabajo de plantación enviase dicha empresa, que también se encargó de la instalación del riego por la cantidad de 3.733,06 pesetas. Además hubo que adquirir un grupo motobomba a la Casa S.E.M. de Madrid por valor de 3.600 pesetas. Así pues, sumando cifras, puede decirse que el parque supuso un gasto total en torno a 60.000 pesetas de la época. Luego vendrían más gastos pues, tal como se acordó en la sesión plenaria del 27 de marzo de ese año, se construyeron 50 bancos y 50 farolas de cemento, cuyos diseños y presupuestos hizo el concejal vocal de la Comisión de Obras Bernardo Ramírez Sánchez-Villacañas.

El viejo quiosco, trasplantado
Desde entonces el parque ha sido objeto de diversas remodelaciones, entre otras la construcción de un quiosco de obra, hoy inexistente, para conciertos de la Banda de Música Filarmónica Beethoven y otras actuaciones, y de la verbena municipal, modificada, a su vez, en varias ocasiones. La última remodelación fue inaugurada el 20 de marzo de 2015, pasando entonces a denominarse oficialmente Parque Luis Cobos, en homenaje a este músico criptanense; desde entonces uno de los dos sectores del parque, el oriental, cuenta con el quiosco metálico que durante muchos años estuvo en la actual Plaza Mayor, donde había servido de escenario de los conciertos de la Filarmónica Beethoven, un quiosco que ahora tiene menos altura que antes tuvo.

Por cierto, todo lo que en su momento rodeó la última inauguración del parque tuvo su polémica política. En el diario online La comarca de Puertollano el 21 de marzo de 2015 podía leerse lo siguiente:

Efigie de Luis Cobos
en el Parque
La portavoz del Grupo Municipal Socialista y candidata a la Alcaldía de Campo de Criptana, Carmen Olmedo, ha denunciado el uso puramente partidista que ha hecho el alcalde, Santiago Lucas-Torres, con la inauguración del nuevo parque ‘Luis Cobos’.

Un acto al que los concejales socialistas no asistieron “por la desfachatez que han tenido Lucas-Torres y los concejales del Partido Popular al no invitar a la Diputación de Ciudad Real cuando ha financiado las obras de este espacio con 120.000 euros”.

Además de este motivo, Olmedo ha alegado otro importante para los socialistas criptanenses, y es que “el gobierno del PP ha mentido al resto de grupos políticos rompiendo el acuerdo que se adoptó hace meses”, en el que se decía explícitamente que el nombre de esta zona de recreo sería Parque de la Música.


Cabe aclarar que los dirigentes socialistas de Campo de Criptana no tienen nada en contra del homenajeado en cuestión, el músico Luis Cobos. Todo lo contrario, le muestran un gran respeto y un enorme reconocimiento (...)”.

    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS