lunes, 31 de julio de 2017

LA POBLACIÓN DE CAMPO DE CRIPTANA, EN CAÍDA LIBRE: MENOS NUMEROSA Y MÁS ENVEJECIDA

Hoy toca hablar de demografía, la ciencia que se ocupa de estudiar la estructura y la evolución a lo largo del tiempo de las poblaciones (conjunto de individuos que viven en los diferentes lugares del mundo). Más concretamente me ocupo, como es lógico y obligado, de la demografía de nuestra villa de los molinos.
Entre mediados del siglo XIX y la actualidad la población de Campo de Criptana se ha incrementado en un 119,1 %, al pasar de tener 6.257 habitantes a poco más de 13.700. Pero esa evolución no ha seguido un ritmo continuo. Veamos primero las cifras totales desde 1857, año en que puede decirse que se inició en nuestro país la era moderna en cuanto a recuentos demográficos se refiere:
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Población total de Campo de Criptana:
                                        Año      Habitantes
1857            6.257
1860            5.908
1877            6.586
1887            7.151
1897            7.566
1900            7.707
1910          10.928
1920          12.745
1930          14.279
1940          15.427
1950          15.659
1960          14.608
1970          13.405
1981          13.049
1986          13.433
1991          13.491
*1994          14.076
2001          13.184
*2003          13.595
*2004          13.924            
*2006          14.355
*2007          14.584
*2008          14.976
*2009          15.078
*2010          15.096
2011          14.640  (población de derecho)
  *2011          14.880
*2013          14.421
*2014          14.169
*2016          13.892
*2017          13.713
[* Años en que las cifras de habitantes proceden del Padrón municipal. En los demás, la fuente de referencia es el INE (Instituto Nacional de Estadística).]
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Adelantaba más arriba que las cifras totales de la población criptanense han presentado altibajos a lo largo del tiempo. En principio, desde 1860 hasta 1950 el crecimiento fue constante aunque con velocidades diferentes. El primer gran salto, podría decirse, se dio entre 1900 y 1910 y como causa de ello hay que apuntar hacia el buen tono económico, en gran parte ligado al desarrollo de la vid y la producción de vino, fenómeno que se daba ya en las últimas décadas del siglo XIX y persistió en las primeras décadas del XX (después también), fenómeno que no fue ajeno, entre otros elementos del contexto criptanense, a la presencia del ferrocarril, que ya circulaba por nuestro término municipal desde 1855, y a la más tardía incidencia que en otras regiones de la filoxera; fue a finales de aquella década cuando Campo de Criptana llegó a ser, demográficamente hablando, ciudad (en España el criterio utilizado para que un núcleo habitado sea considerado ciudad es la superación de los 10.000 habitantes).
La guerra civil (1936-1939) impidió, sin duda, que el crecimiento fuera mayor. Aun así, puede observarse cómo hasta 1950 el crecimiento se mantuvo. Curiosamente, durante la guerra la población residente en nuestro pueblo alcanzó cifras máximas: a 1 de diciembre de 1938, era de 16.176 habitantes, y todavía a 1 de diciembre de 1939, unos meses después de finalizar aquel conflicto bélico, se alcanzaron los 16.245 habitantes; pero no hay que engañarse, el periodo de guerra fue anómalo en muchos sentidos, también en lo demográfico, y es que en Campo de Criptana llegaron a residir muchas personas temporalmente, en su inmensa mayoría desplazadas desde otras zonas, especialmente de Extremadura y Andalucía. Acabada la guerra, la situación demográfica fue “normalizándose”, si bien poco a poco: todavía a 31 de diciembre de 1943 los criptanenses de derecho eran 16.098, si bien la población de hecho era de 15.586 habitantes.
A partir de 1950 se invierte la tendencia y se observa un retroceso, que fue mayor proporcionalmente en los años sesenta, y se contuvo en los setenta. Hasta 1986 no se rectificó la tendencia, pasando desde entonces a crecer otra vez, hasta 2010, cuando se registró otro máximo (15.096) pero ya sin superar los de los censos de 1940 y 1950. Para explicar el descenso bien visible de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta hay que contar con lo ocurrido en España en los llamados “años del desarrollo”, que tuvieron su periodo de apogeo en los sesenta: hubo regiones (Madrid y ciertas periferias territoriales) que vieron crecer no poco los sectores económicos secundario y terciario, que, por ello, demandaban mano de obra, mientras otras regiones, fundamentalmente del interior, como la nuestra, proporcionaron esa mano de obra, abundante y relativamente barata; muchos criptanenses se desplazaron, para residir y trabajar, a Madrid, Valencia y Cataluña básicamente.
Curiosamente, en los años de aquel desigual desarrollismo, unos cuantos millones de españoles marcharon en busca de trabajo a países europeos que se desarrollaron antes y más que España, especialmente a Francia y Alemania, entre otros; hasta esa Europa que se enriquecía con relativa rapidez también marcharon criptanenses.
Desde 1981 - se pone de manifiesto ya en 1986 - censos y padrones nos ofrecen un panorama diferente. De nuevo se invierte la tendencia y se observa cómo Campo de Criptana incrementa su población hasta lo que podemos señalar como un tope, en 2009 y 2010, años en que a duras penas se sobrepasan los 15.000 habitantes. Hay que hacer notar que el descenso registrado en esta nueva etapa en 2001 tiene que ver con el hecho de que Arenales de San Gregorio se erige como municipio, y por lo tanto independiente del nuestro, en 1999, por lo que en 2001 ya no está contabilizada la población arenalera dentro de la criptanense.
Ya en los años que llevamos de la segunda década del siglo XXI es claro y continuo el descenso poblacional de Campo de Criptana (debo hacer notar que los 14.640 habitantes de derecho del censo de 2011 es una cifra referida a diciembre de 2010). Los 13.713 habitantes de 2017 son los que figuraban a día 6 de julio en el padrón de nuestro Ayuntamiento; de ellos, españoles son 12.496 (menos que en 1920, hace casi un siglo) y extranjeros – sobre la población no nacional volveré después – 1.217, es decir, el 8,87% del total.
La población criptanense desciende, pues, en los últimos años y además cada vez está más envejecida. El índice de envejecimiento pone en relación la población de más de 65 años (2.802 en julio de 2017) con la población total: el resultado para esa fecha es un índice de 20,4 %, propio de un muy claro envejecimiento que, además, ha ido en progresivo aumento: en el año 1994 era 17,6%; en 2011,  18,09 %.
Cada vez, menos jóvenes ...
Otra forma de mostrar esta característica que comento es comparar los porcentajes de población joven (de 0 a 14 años) y de población vieja (de 65 años y más); una población está envejecida si la población joven es inferior al 25% del total y la población vieja supera el 12% del conjunto de habitantes. Pues bien, en julio de 2017 la población joven de Campo de Criptana es, redondeando las cifras, el 14% y la población vieja, como sabemos, el 20%; si se compara con el año 2007, por ejemplo, hace diez años la población joven era el 15,3% del total y la población vieja el 18%. No hay duda: tenemos por delante un Campo de Criptana cada vez menos juvenil y cada vez más envejecido.
En demografía se utiliza otra referencia, entre varias más, para caracterizar a una sociedad. Me refiero al índice de dependencia, que pone en relación a la considerada población dependiente - y no sólo económicamente -, es decir, los grupos de edad de 0 a 14 años y de más de 65, con la población adulta (grupos de 15 a 64 años). A 6 de julio de 2017 los dos primeros grupos suman 4.789 personas, cifra que dividida por los 8.924 adultos, da como resultado un índice de dependencia elevado, 53,66%, que va creciendo, pues en el año 2011 era del 49,83%, y habitualmente, como en el envejecimiento, por encima de la media española.
Por otra parte, y como ocurre en las sociedades de los países desarrollados, en los que la natalidad es un fenómeno a la baja, resulta muy difícil, por no decir imposible, conseguir hoy por hoy en Campo de Criptana el llamado relevo generacional. Por cierto, Campo de Criptana presenta una tasa de natalidad bastante baja, como ocurre con España en su conjunto y en los países desarrollados; valga indicar al respecto, y como ejemplo, que en nuestro pueblo en 2013 fue del 9,04 por mil (en España fue del 9,01 en ese año, mientras que en 1976, también en nuestro país, era del 18,7 por mil).
... cada vez, más mayores
El índice de relevo generacional se obtiene relacionando el grupo de adultos jóvenes (entre 30 y 44 años) y el grupo de adultos mayores o viejos (entre 45 y 64 años). Si el resultado de la división entre las cifras correspondientes a esos grupos supera la unidad, el relevo generacional se consigue; si el resultado es inferior a 1, no es posible tal relevo. Aplicándolo a Campo de Criptana con los datos de 6 de julio de 2017, se trata de dividir 2.873 (grupos de edad de 30 a 44 años) entre 3.662 (grupos de 45 a 64 años); el resultado es 0,78, notablemente lejos de la posibilidad de asegurar el relevo generacional, índice que ha ido disminuyendo paulatinamente, pues con los datos del año 2004 el índice era 1,09, lo que permitía afirmar que entonces sí era posible dicho relevo.
Otro aspecto a considerar de indudable importancia es la presencia de población extranjera. Resulta, pues, muy aleccionadora la comparación entre las cifras de población criptanense de origen nacional y las de los residentes en nuestro pueblo que proceden de otros países.
                     Población de Campo de Criptana
                                  Año       Nacional   Extranjera
2003       13.047         477
2006       13.028      1.357
2008       12.949      2.027
2009       12.927      2.151
2010       12.898      2.198
2011       12.781      2.099
2013       12.718      1.703
2014       12.666      1.503  
2016       12.560      1.332
2017       12.496      1.217   

Como se observa, la población nacional de nuestra localidad  no ha dejado de disminuir en la serie de años que se recogen en la misma, en tanto que hasta 2010 el número de extranjeros aumentó, siendo a partir de entonces cuando ha ido descendiendo, en un proceso paralelo al del conjunto de la población criptanense – recuérdense los datos recogidos al principio de este escrito -, lo que permite afirmar que en la evolución demográfica de Campo de Criptana en el siglo XXI, en cuanto a cifras absolutas, los extranjeros aquí residentes han tenido un claro protagonismo y una incontestable influencia. Por cierto esos 1.217 extranjeros proceden de 37 países; los más numerosos son los rumanos (908), seguidos de los marroquíes (169), que, siempre y por este orden, han ocupado los dos primeros puestos de esta particular clasificación.


Recopilar los datos demográficos de un país, o de un lugar, es algo muy necesario, porque tenerlos a mano permite planificar para gestionar las necesidades de futuro de una sociedad, además de poder analizar múltiples rasgos del funcionamiento de esa sociedad a través del tiempo, en definitiva, hace posible conocerla mejor. Con la lectura de todo lo que va expuesto el usuario de este blog o quien se aproxime á el, aunque sea esporádicamente, puede deducir o extraer una serie de conclusiones de todo tipo acerca de la población de Campo de Criptana, tanto sobre su presente como sobre su futuro, así como sobre sus aspectos materiales y no materiales; ruego a todos que hagan su particular reflexión.

    FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS


martes, 18 de julio de 2017

¡ÁBRETE ... IGLESIA DEL CONVENTO!

Quien escribe estas líneas ha sentido la tentación de titular este artículo con la frase que se inicia también con el término “ábrete” perteneciente a un famoso cuento oriental de aventuras integrado en la igualmente famosa recopilación de cuentos Las mil y una noches. Pero ... no. He decidido resistir a esa tentación por un respeto especial que siento por ese edificio que, en mi opinión, es el mejor monumento de tipo religioso con que cuenta Campo de Criptana: la iglesia del Convento de Carmelitas Descalzos, una comunidad de frailes que existió en nuestra villa desde 1598 hasta 1835, año en que empezó a aplicársele la legislación que desembocaría al año siguiente en la conocida como “desamortización de Mendizábal”, a partir de la cual sólo se conservó esa iglesia y otras antiguas dependencias conventuales, de lo que al día de hoy sólo permanece el templo recordado en el título inicial de este escrito.
Presentación del libro sobre el Convento
(19 de julio de 2008)
Por estas fechas de hace ya nueve años, precisamente el 19 de julio de 2008, fue presentado en la Casa de Cultura de nuestro pueblo el libro del que soy autor El Convento de Carmelitas Descalzos de Campo de Criptana, con cuya venta se pretendía obtener fondos para sufragar las obras, por entonces en realización, de restauración del citado templo. Fue esta publicación una de las muchísimas actuaciones promovidas por la Asociación Benéfico-Cultural del Convento – a cuya Junta Directiva pertenezco - para poder financiar unas obras ciertamente muy costosas y que han contado con la colaboración de instituciones diversas y de gran cantidad de personas, que han aportado medios económicos en la medida de sus posibilidades, por lo que puede hablarse de esta restauración como de un acontecimiento coral sin  ningún género de dudas. En la presentación del libro estuvieron presentes autoridades autonómicas y locales, como puede verse en la fotografía que se muestra.
Reapertura del templo; los discursos oficiales
(septiembre de 2009)
En septiembre de 2009, finalizadas las obras, tuvo lugar la inauguración del rehabilitado templo, en el marco de una misa solemne dirigida por el Obispo de la Diócesis y a la que asistieron autoridades civiles y religiosas, además de numeroso público. A partir de entonces volvieron a ser una realidad los actos litúrgicos que habitualmente programa para este templo la parroquia criptanense.
El acto religioso en la reapertura del templo
Este 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, como vengo haciendo año tras año, he asistido a la procesión que con dicha imagen recorre unas cuantas calles del pueblo. Me gusta, particularmente, esperar la finalización de la procesión frente a la puerta de la iglesia conventual para así poder escuchar a esos jóvenes integrantes de la Banda de Música Filarmónica Beethoven que en su mayor parte constituyeron hace unos años la Charanga Los Monigotes cuando interpretan, con canto del Ave María incluido, la marcha procesional de Abel Moreno Encarnación coronada, lo que hacen a las mil maravillas. Como suelo ir con tiempo suficiente, antes de la llegada de la procesión paso al interior del templo y, al tiempo que disfruto de esa obra arquitectónica de los primeros años del siglo XVIII, me da por pensar en lo que dirían los frailes que allí hubo al ver todo lo que hoy se organiza comparándolo con lo que ellos cada año a su vez organizaban en torno a la Virgen del Carmen, incluida una procesión alrededor de todo el recinto conventual, al tiempo que reflexiono sobre lo que disfrutarían aquellos carmelitas con su templo restaurado, del que seguro que se sentirían orgullosos, tan orgullosos que no dudarían en estar deseosos de que cuantas más personas mejor a lo largo de los años pudieran disfrutar con la contemplación del edificio para cuya construcción contaron con arquitectos y maestros de obra de lo mejorcito que por entonces había .

Autoridades religiosas y civiles
y representantes de la Asociación en la reapertura
 
¡Pero ...! Siempre tiene que haber un “pero”, decimos en multitud de contextos a lo largo de la vida, y en éste que estoy tratando también lo hay. Cuando se proyectó la restauración de este edificio, uno de los objetivos que la Asociación citada perseguía era que el templo, aparte de la celebración de actos litúrgicos, etc., estuviese abierto, como otros monumentos religiosos en España y en todo el mundo, para que los visitantes pudieran acceder a él en horarios establecidos, con sus guías correspondientes, etc. Es cierto que a veces algunas visitas se han podido y pueden realizar; sin embargo, de lo que estoy hablando es de otra cosa, es decir, de que la iglesia del Convento sea visitable permanentemente de forma ordinaria y no ocurra lo que ocurre, pues de momento el excursionista y el turista se tienen que contentar con conocer de ella lo que puede ofrecerle un folleto turístico, algo que cualquier persona entiende que es insuficiente a todas luces. No desespero de que el objetivo se pueda conseguir pero ya ha pasado mucho tiempo desde septiembre de 2009 sin que se haya hecho nada en el sentido que propongo. Por ello, recordando el título de inicio, ¡ábrase de una vez por todas la iglesia del Convento!


 FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

lunes, 5 de junio de 2017

18 de JULIO DE 1945: CELEBRANDO UNA DE LAS FECHAS MÁS NEGRAS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA

El golpe de estado acaecido en España en julio de 1936 se inició con una sublevación militar dirigida contra el Gobierno de la Segunda República surgido de las elecciones generales de febrero de ese año, sublevación cuyo fracaso parcial condujo a una guerra civil de casi tres años de duración y, derrotada la República, al establecimiento de una dictadura, vigente en el país hasta poco después de la muerte del dictador, el general Francisco Franco Bahamonde. No fue el primer episodio que tenía como objetivo subvertir el orden constitucional y democrático republicano. Ya el 10 de agosto de 1932 había tenido lugar un intento de golpe de estado contra la República, liderado por el general Sanjurjo, que fracasó al completo.
En 1936, desde el mismo momento de la victoria electoral de la coalición del Frente Popular en el mes de febrero, oficiales reaccionarios y monárquicos comenzaron la preparación de una sublevación militar, lo que más o menos coincidió en el tiempo con la actividad del propio dirigente de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) José Mª Gil-Robles – el mismo que ya en diciembre de 1935 había contactado con altos jefes militares (Fanjul, Goded, Franco) para tantear su actitud ante un posible uso de la fuerza -, tendente a impedir que los vencedores en las elecciones llegaran al poder; trató de que el todavía presidente en funciones del Gobierno, Manuel Portela Valladares, declarase el estado de guerra y anulara las elecciones, y algo similar procuró Franco, que todavía era Jefe del Estado Mayor del Ejército.
18 de julio de 1936 en Ceuta.
Yagüe anuncia la llegada de Franco.
En la tarde del 17 de julio de 1936 el alzamiento de jefes militares caracterizados por su conservadurismo se inició en Melilla y se extendió con rapidez a Tetuán y Ceuta, ciudad de la que se apoderó el entonces teniente coronel Juan Yagüe. Cuando Franco, llegado desde Canarias, se puso al mando de las tropas coloniales sublevadas, el Marruecos español era dominado por los rebeldes. El día 18 la sublevación se fue extendiendo por la España peninsular.
El Fuero del Trabajo, una de las denominadas leyes fundamentales del franquismo, promulgada en 1938, declaró fiesta nacional el 18 de julio, “Fiesta de Exaltación del Trabajo” como conmemoración de la “iniciación del glorioso alzamiento”. Con ese doble valor de exaltación y conmemoración mantenía la efeméride la orden del Ministerio de la Gobernación del 15 de julio de 1939. Así fue hasta que el Consejo de Ministros el 1 de diciembre de 1977 decidió suprimir esa festividad tan ligada al golpismo militarista.
18 de julio de 1936 en Toledo.
Lectura del bando
que declaraba el estado de guerra
Para los vencedores en la guerra civil, cada 18 de julio era algo muy especial. En el segoviano palacio de la Granja de San Ildefonso Francisco Franco, Jefe del Estado y del Gobierno, anfitrión de altas personalidades nacionales y de diplomáticos de otros países, conmemoraba aquella sublevación militar que a la larga dio inicio a un régimen político dictatorial que se prolongó durante casi cuatro décadas y que tantas desgracias de todo tipo provocó para una gran parte de los españoles. En tal fecha a lo largo y ancho de España cada año menudeaban los desfiles militares.
Como una muestra de lo que en tal fecha se organizaba por el poder municipal en Campo de Criptana, traslado a este artículo el contenido de una nota sobre la cuenta de lo gastado por el Ayuntamiento criptanense en la comida que ofreció a las jerarquías locales del llamado Movimiento (léase Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), al Sr. Cura Párroco y al Jefe de Puesto de la Guardia Civil con motivo del 18 de julio de 1945. Transcribo la nota del importe en pesetas del banquete tal como se conserva en el original:
Viaje a Alcázar para adquirir provisiones, 10
2 arrobas de vino, 46
1 kg de galletas, 20
7 kg de ternera a 16 pesetas, 112
1 lata de almejas, 25
Longaniza para entremés, 35
2 kg de gambas, 12
6 docenas de huevos, 66
10 litros de leche, 10
Vainilla, 1
1 kg de azúcar, 12
4 botes de guisantes,  15,40
8 panes,  14,40
Aceite y aceitunas,  13,40
Fruta de varias clases, 36
Asadura, 8
Diversos condimentos,  2,70
Leña y carbón, 9
Sifones y gaseosas, 16
Palillos, 0,60
12 botellas de sidra, a 7,50,  90
1 barra de hielo, 10
25 helados, 35
32 cañas de cerveza y 1,5 litros de vermut,  42
20 cigarros puros, 66

Ascendió, pues, el gasto a 708 pesetas, una cantidad que vista desde 2017 resulta irrisoria, pero que cobra más sentido si se tienen en cuenta otras cifras; por ejemplo, el salario medio diario por entonces en este pueblo era de unas 8 pesetas (dedúzcase su poder adquisitivo). Por otra parte, puede considerarse obsceno efectuar un gasto a todas luces innecesario cuando parte de la población de la localidad en su día a día lo estaba pasando mal, de lo que dan idea las cifras medias del número de parados (según cálculo oficial hecho por las autoridades locales criptanenses) por día durante los meses que se citan a continuación, precisamente del año 1945:

Enero, 120
Febrero, 100
Marzo, 92
Abril, 80
Mayo, 70
Junio, 45
Noviembre, 70
Diciembre, 115

Más obsceno aún cuando con poca diferencia temporal algún concejal decía que habiéndose “reproducido la plaga de mendigos que algún tiempo estuvo contenida (...) espectáculo deprimente que debía evitarse pues para eso existían los comedores de Auxilio Social, debería el alcalde publicar un bando en el que se prohibiera la mendicidad y “sancionando con multas tanto a los que pidan como los que den públicamente limosnas”. Y no se olvide que la represión sobre los vencidos continuaba.

     FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS




martes, 9 de mayo de 2017

ACCEDER A UN EMPLEO PÚBLICO DURANTE LA DICTADURA FRANQUISTA

A finales de marzo de 1939 concluyó la última guerra civil española, oficialmente el 1 de abril con el definitivo parte de guerra. Acabó la guerra, pero no empezó la paz en el sentido estricto de la palabra, sino la victoria, no en vano en el calendario de la época franquista el 1 de abril venía marcado como el “Día de la Victoria”. La victoria de unos españoles sobre los otros, sobre los que de una  manera u otra, con las armas en la mano o no, habían sido fieles a la República; la represión se ejerció posteriormente - como durante la guerra  - sobre este sector en sus más variadas formas, una de ellas negándoles la posibilidad de tener un trabajo público.

Edificio del Ayuntamiento criptanense
en el tiempo de la dictadura franquista
Los integrantes del bando vencedor y concretamente quienes intervinieron en el mismo durante el conflicto, así como sus familiares, encontraron recompensas varias en la posguerra (*), tales como la preferencia a la hora de acceder al desempeño de trabajos en la administración pública, sobre todo en el ámbito local. Visto en negativo, era igualmente una forma más de reprimir a los perdedores, a quienes se habían mostrado a favor de la República. La legislación al respecto fue variada y se remontaba en parte al tiempo de la guerra:

Ø  Decreto de 12 de marzo de 1937 sobre Provisión de Vacantes de Empleados Públicos: reservaba el 50% de las vacantes en organismos públicos en general a excombatientes del ejército franquista. Era la concepción del empleo público como recompensa a esa actividad.
Ø  Ley de 25 de agosto de 1939, que reformaba el Decreto anterior: reservaba el 80% de las vacantes que había el 18 de julio de 1936 o que hubo desde entonces en Ministerios, etc., a mutilados, excombatientes y familiares de las víctimas de la guerra de dicho bando.
Ø  Decreto del Ministerio de Trabajo, también de 25 de agosto de 1939: preferencia para trabajar en empresas a favor de excombatientes y familiares de “caídos por la Patria”, franquista por supuesto.
Ø  Órdenes complementarias de dichos decretos y ley.

Por lo que tiene que ver con Campo de Criptana, su Ayuntamiento - y sólo es un ejemplo de los que podrían ponerse, referido a este pueblo, del tema que   tratamos -, en la sesión de 23 de diciembre de 1942, en su apartado denominado “Provisión de vacantes de empleados subalternos”, acordó proveer por concurso, según la legislación citada, distintas plazas de empleados subalternos, 6 en total, que se asignaron a estos grupos:

ü  A excombatientes, la de Inspector Jefe de Policía Urbana, con sueldo de 5.000 pesetas al año.
ü  A excautivos “por la Causa Nacional”, la de un agente de policía urbana, con 3.420 pesetas al año.
ü  A huérfanos y otras personas dependientes económicamente de las “víctimas nacionales de la guerra y de los asesinados por los rojos”, una plaza de agente de Policía Urbana, con 3.420 pesetas al año.
ü  De libre provisión, dos plazas de agente de policía urbana y una de alguacil de Arenales de la Moscarda (actualmente de San Gregorio), con 3.420 pesetas al año cada una de ellas.
ü  Se añadía que “Se reconocerá a los voluntarios de la División Española [División Azul] los beneficios que les concede el Decreto de la Presidencia de 7 de mayo de 1942”.

Entre los requisitos exigidos figuraban:

Ser persona de indudable adhesión al Movimiento Nacional y a las ideas representadas por éste”.
Acreditar depuración favorable en caso de ser funcionario”.
Para Inspector Jefe de Policía Urbana, “haber sido Guardia Civil o de Seguridad o Sargento del Ejército Nacional, con seis meses de servicio como mínimo”.

Entre los documentos a presentar con la solicitud para dichos cargos, imprescindible era el “Certificado de adhesión al Glorioso Movimiento Nacional”, del que estarían exentos los militares a quienes se refería la Orden de la Presidencia de 5 de diciembre de 1942.

Tras el examen que todos tenían que hacer y en cuanto a los concursantes de plazas de libre provisión, en igualdad de puntuación obtenida se tendrían en cuenta méritos profesionales, académicos y políticos, entre ellos ser militante de F.E.T. y de las J.O.N.S (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), el partido único desde abril de 1937, liderado por el Jefe del Estado y del Gobierno Francisco Franco y puesto al servicio de éste, partido que había ido incrementando – y siguió haciéndolo – notablemente el número de afiliados por razones fácilmente deducibles, en un proceso similar a lo ocurrido en Italia con el partido único de Benito Mussolini, el Partido Nacional Fascista (PNF), al que irónicamente se le llamaba en ese país por la riada de afiliaciones que registró, y jugando con sus iniciales, “Por Necesidad Familiar”.

Puerta del Ayuntamiento
en un acto oficial en la segunda mitad

de los años cincuenta.
En la parte superior el yugo y las flechas,
icono del falangismo
En la sesión plenaria municipal de 5 de abril de 1943, puesto que con anterioridad había habido una reclamación por parte de la Comisión Inspectora Provincial de Mutilados de Guerra por la Patria acerca del concurso citado, se incluyó en la convocatoria en el Grupo Primero a Caballeros Mutilados por la Patria con 1 plaza de agente de Policía urbana con haber anual de 3.420 pesetas.

En la sesión de 26 de mayo de ese año, a la vista de la calificación de los ejercicios hechos el día 21 por los participantes en el concurso, se acordaron los nombramientos correspondientes en favor de personas que en su casi totalidad fueron agentes del orden en el municipio de Campo de Criptana durante muchos años.
   

(*) Ver MANUEL RAMÍREZ MUÑOZ: El empleo público como recompensa en la posguerra española. Boletín Millares Carlo, nº 12, 1993.

   FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS




sábado, 22 de abril de 2017

¡GLORIA A CERVANTES!

Otra vez un 23 de abril, otra vez el Día del Libro, de nuevo el recuerdo de Miguel de Cervantes Saavedra y de su obra literaria, en lugar destacado su Don Quijote de la Mancha, dicho sea así por abreviar título más largo.
 Autor, personaje y conmemoración que resuenan acá y allá por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía llegadas estas fechas primaverales con actos de la más variada índole, con más o menos carga cultural o institucional y con no poco - en ocasiones - oportunismo, todo hay que decirlo.
Se haya o no se haya leído El Quijote, o algún capítulo de él, cuántas veces se habrán traído a colación algunas frases de esta obra, que es un compendio de toda una época, la de aquel llamado Siglo de Oro, un tiempo cargado de elementos positivos y negativos que han quedado en el haber y en el debe de nuestro pasado como comunidad nacional o estatal – utilice cada cual uno u otro adjetivo según su particular ideología -.
Como apuntaba, El Quijote como obra señera de Cervantes, es un poco de todo, entre otras cosas, un océano de citas extraíbles según donde cada uno de sus lectores quiera poner el acento: la música, la literatura, la política, la religión, la discriminación social, el papel de la mujer en la sociedad, etc., etc. Para el autor de estas líneas, aprendiz de historiador toda su vida, El Quijote es una fuente de primera mano para conocer la historia de una España que entonces llegó a ser la primera potencia mundial, una potencia equiparable – dicho sea en honor a la verdad – a un enorme gigante con los pies de barro.
En torno a la efeméride en cada vez más lugares de nuestra Mancha se planean y ponen en marcha multitud de actividades que configuran Semanas, Jornadas Cervantinas u otras denominaciones semejantes; en nuestro Campo de Criptana en este año está en pleno desarrollo la trigésimo novena Semana Cervantina.
Algún día, cuando disponga de suficiente tiempo en la alforja, haré un recuento, un análisis todo lo pormenorizado que sea posible, de la multitud de celebraciones “cervantinas” que tienen por escenario tantas y tantas localidades de nuestra comarca y de nuestra región, e incluso fuera de ella y, por supuesto, de la Semana criptanense. Será el momento de reseñar actividades que vienen a cuento con lo que realmente se conmemora, así como todas aquellas – no  pocas – que son meras redundancias por lo rutinarias, e incluso será el momento de enumerar las que se echan de menos cuando de evocar a Cervantes y a su obra se trata.
La Semana Cervantina de Campo de Criptana corre a cargo de la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos, una entidad con más de cuarenta años a sus espaldas. Lo he dicho en muchas ocasiones y vuelvo a repetirlo ahora, sin la pretensión de entrar en polémicas que pueden llegar a ser absurdas: en Campo de Criptana una asociación como ésta es muy necesaria, pero, en mi opinión, hace bastante tiempo que esta Asociación necesita una refundación, una reformulación de sus objetivos y medios y formas de actuación, en definitiva, una puesta al día. Y la Semana Cervantina precisa una reordenación en relación con esos objetivos a los que me refería.
Hoy, 23 de abril, haré como muchos días de mi vida y muchos 23 de abril: subiré hasta ese altar de la memoria que para los criptanenses conforman el Cerro de la Paz y la Sierra de los Molinos y disfrutaré de éstos y, hasta donde se pueda, del magnífico paisaje que los enmarca.
Y en un día como hoy, finalizo, por lo que decía de las citas, con una frase de Don Alonso Quijano tornado en Don Quijote de la Mancha que hace hincapié en la lectura:
     “... el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho ...” (Capítulo XXV, 2ª parte).

Pues ya saben, hay que leer. ¡Ah! ..., ¡y andar!.


        FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

miércoles, 19 de abril de 2017

CUANDO LA CARIDAD SE INSTITUCIONALIZA, ...

Hace unos días Joaquín Estefanía - periodista, economista y escritor - publicaba en el diario EL PAÍS un artículo relacionado con el Estado de Bienestar y con la Beneficencia en el que, haciéndose eco del recientemente hecho público INFORME SOBRE EL ESTADO SOCIAL DE LA NACIÓN 2017, elaborado por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, entre otros contenidos señalaba lo siguiente:


"La mayor parte de los datos son conocidos (la renta media de los hogares se redujo un 13% de 2009 a 2015; más de ocho millones de trabajadores están por debajo del umbral de pobreza; casi 700.000 hogares no tienen ningún ingreso; la mala alimentación o el hambre on situaciones reales que afectan a más de un millón de personas; en uno de cada diez hogares se pasa frío o exceso de calor por no poder mantener la vivienda a la temperatura adecuada; el 24,7% de los parados llevan más de cuatro años en esa situación; etcétera), pero conviene evaluarlos juntos para filmar las cicatrices de la crisis y el carácter estructural de la pobreza y su transmisión generacional.


El informe citado entiende que superada la recesión y la emergencia, la sociedad se ha instalado en un nuevo escenario marcado por la precariedad y la falta de oportunidades. Estas últimas son, en el caso de que existan, individuales. Se pone en cuestión el carácter universal de las prestaciones sociales, que ha sido el principal avance social y el referente de nuestro modelo de convivencia. La beneficencia, con su desprecio por la dignidad humana, con su exhibicionismo impúdico de campañas y recogida de dinero, ropa y alimentos para "los más necesitados" vuelve del pasado para sustituir al Estado de Bienestar."

Partiendo de esos datos reseñados, coincido en líneas generales - salvo en algún calificativo - con el análisis entrecomillado. Se nos repite con frecuencia a través de los medios de comunicación lo que dicen en ese contexto algunos responsables políticos y económicos, es decir, que la economía española mejora, que se crea empleo, etc., etc.; pero hay que añadir que en muchos casos se trata de empleo precario y escasamente remunerado y que, por ello, las diferencias sociales se incrementan. La realidad es que con el tipo de empleo extendido desde hace un tiempo y con la injusticia salarial que se ve por doquier, las empresas se capitalizan y aumentan sus beneficios pero el factor trabajo sale malparado - aunque hay a quien le cuesta creerlo, a muchos asalariados y asalariadas les resulta imposible salir de la situación de pobreza - al tiempo que así contribuye a la competitividad de aquéllas. Y no hay que sorprenderse: debemos tener muy claro que vivimos en un sistema capitalista, cuyos rasgos tradicionales no hacen sino reafirmarse en la actualidad.

Interior de la nave de un "banco de alimentos"
Es muy loable la labor que realizan organizaciones y asociaciones de todo tipo cuyo objetivo es paliar las dificultades cotidianas de muchos ciudadanos, recogiendo para distribuirlos entre quienes lo necesitan, como se dice en el artículo, "dinero, ropa y alimentos". Muy loable también es la actuación generosa de quienes realizan las donaciones. Sin embargo, algo que debería ser, como mucho, estrictamente coyuntural, se ha convertido, y no sólo recientemente sino "per secula seculorum", en necesariamente habitual. Y es que cuando la caridad y la beneficencia se institucionalizan, algo falla, la ordenación social falla, la sociedad tiene una enfermedad crónica - la desigualdad - a la que no se pone remedio por muchas campañas bienintencionadas que se pongan en marcha y por mucho que se nos llene la boca de la palabra solidaridad. Hay que hacer algo más, hay que trabajar por cambiar la sociedad, y esto se puede hacer transitando algunos que otros caminos, pero sin duda elaborando leyes.

Estamos hablando de España, pero ¿qué hay de Campo de Criptana al respecto? Sencillamente, ... Campo de Criptana es parte de España.

           FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS






miércoles, 12 de abril de 2017

LA COFRADÍA DE LA VERACRUZ DE CAMPO DE CRIPTANA, DE ANIVERSARIO

 El pasado viernes 7 de abril el periódico alcazareño EL SEMANAL DE LA MANCHA me publicó un breve artículo sobre esta Cofradía, los detalles de cuyo contenido, salvo la fotografía que lo ilustraba -de en torno al año 1950- son conocidos por los habituales lectores de este blog; reproduzco, sin embargo, el artículo pensando especialmente en quienes no lo hayan leído en su momento.
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Tras el paréntesis que la última guerra civil (1936-1939) supuso en la evolución normal de los acontecimientos en todo el país, por lo que hace a Campo de Criptana y su Semana Santa los años cuarenta del siglo XX fueron de gran actividad con el objetivo de reanudar el funcionamiento de las dos antiguas cofradías pasionarias, existentes ya en el siglo XVI, la de Jesús Nazareno y la de la Veracruz – dicho sea así por resumir denominaciones más largas – y poner en marcha otras nuevas que por entonces se crearon.

Para la que tenía, y tiene, su sede en la ermita de la Veracruz, el 12 de febrero de 1942 fue una fecha muy señalada. Ese día se constituyó oficialmente la primera Junta Directiva tras el conflicto bélico en una reunión presidida por el párroco, Alfredo Aranda, que tuvo lugar en la sacristía de la iglesia del antiguo Convento  de  Carmelitas  Descalzos,  templo  que funcionó  como   parroquial    – parroquia del Carmen fue denominado – en sustitución del situado en la Plaza del pueblo y que fue incendiado en agosto de 1936, hasta que una nueva iglesia fue construida (su inauguración fue en 1958). Fue designado presidente Antonio Reíllo, vicepresidente Modesto Manzaneque y tesorero Jesús Quintanar López-Pintor, en una Junta que componían diez personas.

En agosto de 1936 fue destruido todo lo que había en dicha ermita, incluidas las imágenes, entre las que cabe destacar un Cristo atado a la Columna de época barroca y autor desconocido, así como un Descendimiento adquirido en 1906, obra, al parecer, del escultor valenciano José Gerique Chust, y que desfiló por primera vez en 1907. La ermita quedó cerrada y, según algún testimonio oral, durante parte de la guerra fue reconvertida en almacén de muebles incautados. Tras la guerra fueron  necesarias obras de reparación de la ermita que, dadas las dificultades económicas del momento, se alargaron en el tiempo. Hasta el 5 de marzo de 1944 no pudo la Junta Directiva celebrar sus reuniones en ella.

Ya con anterioridad a febrero de 1942 hubo contactos con artistas imagineros por parte de algunas personas con el fin de adquirir una nueva imagen de Cristo atado a la Columna, titular de la Cofradía, y fue la Junta citada la que lo adquirió a un taller de Barcelona, el del escultor  Francisco de Paula Gomara, por 5.770 pesetas, coste al que se sumó el valor de las andas (570 pesetas), realizadas por el criptanense Francisco Bustamante y pintadas por el también criptanense Ignacio Valbuena, que cobró por ello 140 pesetas.

En ese año desfiló, pues, la nueva imagen en la procesión del Jueves Santo por la tarde (llamada en tiempos antiguos “de la Oración del Huerto”) y en la del Viernes por la mañana, la conocida como “de Jesús al Calvario” y popularmente “del Paso”. Por entonces la Cofradía disponía también del paso conocido como la Cruz, que había sido realizada por Amador Bastante, miembro de la Junta.

Con el tiempo iría aumentando su patrimonio imaginero.  Concretamente, en 1946 ya contó con el nuevo paso del Descendimiento o “Desenclavo”, realizado en pasta de madera por un taller de Olot (Gerona), uno de los pasos más populares de los desfiles procesionales de Semana Santa en Campo de Criptana. Más tarde ese patrimonio ha ido incrementándose.

Por lo que se refiere a la ermita, que data del siglo XVI, la portada, que quedó rematada en 1573, muy probablemente fue realizada por el escultor salmantino, natural de Peñaranda de Bracamonte, Pedro Martínez de Castañeda, que en los primeros años setenta de ese siglo llevó a cabo el magnífico retablo del altar mayor de la iglesia parroquial de Campo de Criptana desaparecido con el incendio de ésta y que durante siglos se atribuyó al célebre Alonso Berruguete.


Esta Cofradía del Santísimo Cristo de la Columna y Descendimiento de Nuestro Señor – o de forma más breve, de la Veracruz -, está de aniversario, como señalaba al principio de este artículo. En efecto, el 75º aniversario de la Recuperación de la Imagen del Stmo. Cristo de la Columna, tal como ha titulado la Agenda de Actividades programadas a tal efecto y que iniciadas el 19 de diciembre del pasado año se han extendido hasta los primeros días del mes de marzo. Felicidades, por tanto.

       FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS