viernes, 26 de diciembre de 2014

CERVANTES Y EL QUIJOTE EN EL CALLEJERO DE CAMPO DE CRIPTANA (I)

En 2015 se conmemora el IV Centenario de la publicación de la segunda parte de EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA, de Miguel de Cervantes Saavedra. Hace ya tiempo que escribí un librito - inédito, como otros - cuyo título es el que aparecerá en los diferentes capítulos que tienen su inicio con éste que se ofrece al lector del presente blog. A lo largo de los próximos meses, periódicamente irán apareciendo las diferentes entregas, cuyo conjunto será una de las formas con las que, por mi parte, rememoraré aquel acontecimiento que a lo largo del año seguro que va a ser recordado aquí y allá, ya veremos con qué acierto en cada caso.

Portada de la primera edición
de la segunda parte de "El Quijote"
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LAS CALLES Y SUS NOMBRES 

Amplio por la extensión territorial que ha ido adquiriendo Campo de Criptana y, como lógica consecuencia, por el incremento del número de sus vías urbanas – bastantes más de doscientas a la altura de principios del siglo XXI -, el callejero de nuestra villa abarca denominaciones de muy diversa índole que son el resultado de su propia evolución histórica y de la del país, evolución plagada de cambios de todo tipo que han conducido a alteraciones de esos nombres a lo largo del tiempo en razón de las preferencias de sus gobernantes y de decisiones en parte determinadas por la sucesión de situaciones políticas más de una vez radicalmente opuestas entre sí.


                        Plano de Campo de Criptana
  Analizando la nómina de las calles de Campo de Criptana, pero sin entrar en   una clasificación exhaustiva ni mucho menos, puede verse en su rotulación     nombres de personajes tanto en el plano local  ( Fernández Calzuelas,        Hermanas Peñaranda ...) como en el plano nacional ( Álvarez de Castro,  Colón ... ), personajes todos destacados por razones muy variadas: la política ( Antonio Maura ... ), la literatura ( Lope de Vega, Calderón de la Barca, García Lorca ... ), el deporte ( Hermanos Manzaneque ), etc., etc. Hay también otros que nos recuerdan capitales y regiones españolas  ( Albacete, Castilla y León, Extremadura, Valencia ... ), poblaciones cercanas ( Miguel Esteban, Alcázar ... ) o países vinculados a España  y a nuestro pueblo ( República de Costa Rica, República de Chile ... ); otros evocan la topografía  ( Cerrillo, Costanilla ... ) o tienen claras referencias localistas ( Fuente del Caño, Pozo Hondo, Tercia, Pósito ) y no pocos tienen que ver con la religión ( Pasión, Cristo de Villajos, Virgen de Criptana ... ).

Y fijando la atención en lo relativo al contenido de la celebración que de forma destacada corresponde a 2015, el IV Centenario mencionado, obvio es el deber de reseñar en párrafo aparte que, además de la presencia en nuestro callejero del famosísimo autor de esta obra, encontramos en él nombres de lugares, personajes y hechos de la célebre novela. En la exposición que sigue pasaré por alto la glosa de nombres de poblaciones - pese a la notoriedad de algunas, tales como El Toboso o Argamasilla – citadas por Cervantes y que singularizan a calles criptanenses (Albacete, Alcázar, Ciudad Real, Mota, Madrid, Miguel Esteban, Murcia, Granada, Puerto Lápice, Quintanar de la Orden) o la de aquella que nos hace presente la batalla naval en la que aquél participó: Lepanto. Me centraré, en cambio, en las denominaciones que tienen que ver con personajes de la novela – no está de más que por tal sea tenido también Rocinante - y con sus aventuras, en lugar destacado entre éstas la de los molinos de viento, emblema de esta villa.

La singularización o “bautizo” de las calles de un pueblo o de una ciudad mediante la asignación de un nombre propio es una competencia exclusiva de su Ayuntamiento reunido en Pleno, si bien no es menos cierto que a veces la costumbre de las gentes se ha logrado imponer sobre la denominación oficial hasta el punto de dejar a ésta en un segundo plano, no siendo raro el caso de muchas personas que, interrogadas por un forastero acerca de la ubicación de una determinada calle no han sabido dar respuesta pues sólo tenían en mente su nombre tradicional, nombre que el gobernante de turno se había empeñado en modificar por uno u otro motivo; éste asunto nos llevaría lejos en las argumentaciones, por lo que me limito a poner algún que otro ejemplo de confusiones inducidas en ese sentido: Castillo-José Antonio, Caño-General Primo de Rivera, Espada-Cebolla y ... Cervantes-Torrecilla.

En documentos de otros tiempos más laxos en relación con el asunto que nos ocupa no es extraño encontrarse con el hecho de que una calle tenía más de una denominación reconocida. Con el paso del tiempo la concreción ganará terreno y la precisión en los nombres irá imponiéndose, a lo que contribuirán, por una parte, la existencia de verdaderos padrones o censos de población – lo que se conseguirá poco a poco a lo largo del siglo XIX y de forma más definitiva a partir de   1857 -  y, por otra, la necesidad de clarificar la nomenclatura ante la complejidad que suponía la expansión espacial del pueblo, sobre lo que  dejan constancia las fuentes documentales municipales de las décadas anteriores y posteriores a 1900.

Y tratando de fuentes, ¿ cuáles son las que dan luz sobre los nombres de las calles, su origen y otros detalles acerca de éstas como son los cambios experimentados a lo largo del tiempo ? En el Archivo Histórico Municipal de Campo de Criptana hay listados de vecinos elaborados con finalidad fiscal desde el siglo XVI en muchos de los cuales no figura el nombre de la vía urbana donde se domicilia cada uno. A medida que nos acercamos al presente ese problema irá desapareciendo, bien que lentamente. Y puede decirse que el nomenclátor de las calles de Campo de Criptana es bien conocido en lo concerniente al siglo XVIII, sobre todo en su segunda mitad: padrones y censos de población, mejor conservados cuanto más recientes, y otro tipo de documentos, en su mayor parte de tipo fiscal, son hasta cierto punto una buena fuente de información.

Ahora bien, ¿ qué hay sobre las fechas en que las calles reciben su nombre propio? Para ello se cuenta con los expedientes de actas de sesiones plenarias del Ayuntamiento, que incluyen – no siempre, lamentablemente – las motivaciones que llevaron a los ediles de turno a tomar las decisiones al respecto, decisiones que si no se explicitan pueden sobreentenderse en muchos casos.


FRANCSCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

lunes, 22 de diciembre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS (y VII)


De nada le valieron a este maestro las alegaciones por él presentadas y los testimonios favorables aportados por distintas personas. La Comisión Depuradora de Ciudad Real, presidida por Juan del Álamo, a 18 de marzo de 1940 consideró probados los hechos que se le imputaban y suficientes para imponerle una sanción en cumplimiento de la Orden del Ministerio de Educación Nacional de 18 de mayo de 1939; por unanimidad tomó el acuerdo de proponer la jubilación forzosa para Miras.
En virtud de ese acuerdo y a la vista del contenido del expediente ya conocido, la Comisión Superior Dictaminadora de Expedientes de Depuración de dicho Ministerio, que también tuvo en cuenta la Ley de 10 de febrero de 1939, que fijaba normas sobre la depuración de funcionarios públicos, estableció la sanción definitiva que recaía sobre Domingo Miras Reche:
ü             Suspensión de empleo y sueldo por un año.
ü            Traslado forzoso fuera de la provincia de Ciudad Real.
ü            Prohibición de solicitar durante tres años cargos vacantes .
ü             Inhabilitación para desempeñar cargos directivos y de confianza en instituciones
         culturales y de enseñanza.

Somontín (Almería), lugar de destierro de Domingo Miras
Éste fue el remate de un proceso que, como muchos otros a lo largo y ancho de la España franquista, ponía de manifiesto la particular forma de entender la libertad de los docentes por un régimen político que trataba de poner fuera de la circulación a cualquier persona discrepante con su doctrina oficial, de silenciar a cualquiera de quien se tuviera la más mínima sospecha de que no compartiera el nacionalcatolicismo imperante tras la guerra civil, de aislar y apartar de su habitual entorno social a quien con su magisterio profesional y personal pudiera influir, aunque fuese mínimamente, sobre otros; un régimen, en definitiva, represor y de pensamiento único.
Calle de Somontín
Domingo Miras eligió para su destierro volver a sus orígenes y se estableció en Somontín. Pero el tiempo es implacable y justiciero. El franquismo pasó a mejor   vida  – aunque cierto es que hay quien lo añora – y el nombre de Domingo Miras no ha sido olvidado en Campo de Criptana: un colegio de enseñanza infantil y primaria lleva su nombre y, si las fuentes históricas son propicias, algún día podrá ver la luz un estudio sobre su vida y sobre su obra educadora y cultural, con la que Campo de Criptana, pese a quien le pese, tiene contraída una deuda nada desdeñable.

Tras la recuperación de la democracia han proliferado publicaciones
que reivindican la labor de los docentes
reprimidos por el franquismo


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

lunes, 17 de noviembre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS. (VI)


El pliego de descargos de Domingo iba acompañado de documentos que apoyaban sus argumentos. Algunos trataban de hacer ver a sus acusadores que sus relaciones con los “rojos” durante la guerra no habían sido amistosas precisamente.
Así, el denominado “Comité de Defensa de la República”, integrado por Partido Socialista, Izquierda Republicana, Radio Comunista y Unión General de Trabajadores (U.G.T.), firmaba a 20 de noviembre de  1936 el acuse de recibo de 72 pesetas pagadas por Miras y que eran el importe de jornales pagados a los obreros José Alarcos y Andrés Dorado por su participación en el trabajo de demolición de la iglesia parroquial durante los días 16 y 21 de ese mes. Nuestro maestro consideraba esa contribución como una “multa impuesta, como a persona de derechas” para colaborar en dicha tarea.
Otro de los documentos aportados era un “apercibimiento amenazador” remitido a Miras por el Comité antes citado el 23 de noviembre de 1936 “en el periodo álgido de los paseos” (alusión clara a la práctica de asesinatos cometidos por algunas personas integrantes del sector fiel al gobierno republicano). En él se decía: “Según informes recibidos en este Comité, han sido varias las prórrogas que se le han concedido para que pague lo que adeuda por pavimentación en la calle de la Democracia [calle Convento] (…) si en el plazo de cuatro días, a contar de la fecha de la presente comunicación, no cumple como buen ciudadano (…) se tomará una determinación que sería dolorosa y quisiéramos evitar …”.
Un tercero era un escrito de la Comisión de Evacuación y Asistencia a Refugiados, dependiente de del Consejo Municipal, de 1 de julio de 1937, firmado por Francisco Olmedo: “Admita V. a estos evacuados sin excusa ni pretexto alguno, dándole la manutención diariamente y en caso contrario le abonará cuatro pesetas diarias”.
Otros documentos presentados pretendían demostrar la ubicación del maestro lejos de la colaboración  con los “rojos”. Uno de ellos era el firmado el 29 de abril de 1939 por José Bermúdez, delegado local de Administración de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., cuyo contenido señalaba: “D. Domingo Miras Reche hace entrega en esta Administración de la cantidad de cien pesetas, para atender al desenvolvimiento de esta Organización”. Dicho de otra forma, que había colaborado con el partido único del franquismo tras la guerra.
Además de otros apoyos documentales recibidos de Somontín (Almería), incluidos en el capítulo de esta serie, aportó distintos avales – firmados a 22 de enero de 1940 - de personas “respetables” de Campo de Criptana, que se reproducen a continuación:
Los que abajo firmarán, padres de familia y vecinos de esta localidad manifiestan: Que desde hace muchos años conocen en trato constante al maestro D. Domingo Miras Reche quien les merece el concepto siguiente.
Sinesio Cabañero Fernández – Padre de familia -. Desde mas de treinta años conoce muy de cerca al maestro Sr. Miras Reche y tiene la mas profunda convicción: 1º Que su conducta moral y social fue siempre y continua siendo de las mas correctas entre las de la Poblacion; ignorando su filiación política por que nunca la expuso publica ni privadamente. 2º. Que durante el glorioso Movimiento nacional-sindicalista le oyo reiteradamente la condenación de los delitos cometidos por los rojos en la localidad y expreso sus anhelos por la liberación. 3º. Que en toda ocasión, dentro y fuera de la Escuela, dio a sus discípulos y personas que le oyeron las mas sanas enseñanzas de Moral, respeto a las autoridades y superiores al par que para todas las personas, con obediencia para aquellas y afectos para los demás. 4º. Que muy reiteradamente le vio asistir con sus alumnos a procesiones, rogativas, misa y en general a los actos externos del culto católico. Resumiendo que en el orden particular y profesional es un hombre digno de las consideraciones, respetos y afectos que le tributa la gran mayoría de este vecindario”.
Primitivo Molina Rodríguez, propietario e industrial, dueño de una ferretería, que vivía en la calle Marqués de Mudela – hoy Castillo -, se pronunciaba así:
Juan Manuel Santos
Suscribe lo arriba expresado y quiere destacar que el Sr. Miras reiteradamente condenó los delitos de los rojos. Su pública protesta por el incendio de la Iglesia parroquial le costó, como al que suscribe, una multa y nuevos alojamientos. Fué constante la expresión de sus anhelos por que pronto el glorioso Ejercito nacional liberara a esta población de tanta barbarie marxista
Por su parte, el propietario Andrés Galera, que vivía en el número 32 de la calle Fontanilla, aseguraba: “Suscribo cuanto antes queda consignado por conocimiento de ciencia propia, conocer al Sr. Miras desde mi niñez y fue el Maestro mío y de mis hijos”.
Por último, Miras adjuntó un escrito conjunto del abogado Luis Esteso (propietario y juez municipal), Juan Manuel Santos (propietario residente en la calle Virgen nº 4), Julián Esteso (médico de asistencia pública domiciliaria) y José Minguijón (médico e industrial), escrito fechado también el 22 de enero de 1940 y dirigido “A las Autoridades correspondientes del Ministerio de Educación Nacional”. Éste era su contenido:
Julián Esteso Cenjor
Los que suscriben, vecinos de Campo de Criptana, padres de familia, quienes desde hace muchos años conocen al maestro Don Domingo Miras Reche, y la mayoría de ellos han sido discípulos suyos, hacen por su espontanea y libre voluntad las siguientes manifestaciones:
PRIMERA. Que nos consta su intachable conducta moral, antes y después del Glorioso Movimiento Nacional-sindicalista, siendo igualmente merecedora de alabanza su conducta y actuación social, desconociendo la filiación política del mismo por no haberla manifestado externamente.
SEGUNDO. Que durante la guerra civil, ha censurado acremente y algunas veces en público, los hechos vandálicos cometidos por las hordas rojas en esta localidad.
TERCERO. Que su conducta profesional dentro y fuera de la escuela, ha correspondido exactamente a la misión encomendada al mismo, siendo sus enseñanzas en la escuela en armonía con los principios de moral cristiana que han imperado siempre en España.
CUARTO. Que le han visto asistir con sus alumnos, y algunos de los firmantes le han acompañado en su calidad de tales, a las manifestaciones externas del culto, como procesiones, misas, rogativas, etc.”.
Manifestaciones todas ellas coincidentes en resaltar las bondades, en todos los sentidos, de la persona de Miras. ¿Valdrían para algo, servirían para conseguir su objetivo de salir limpio de las acusaciones que se le habían hecho?


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

lunes, 20 de octubre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS. (V)

Dejábamos la entrega anterior en el momento en que, a 17 de enero de 1940, se formuló el pliego de cargos contra Domingo Miras. Poco después, el 26 del mismo mes y año, Domingo replicaba con su propio pliego de descargos para hacer frente al expediente que se le estaba instruyendo “por supuesta desafección al Régimen Nacionalista”.
Imagen habitual de una escuela tras la guerra civil
al comienzo de una jornada, con el canto del "Cara al sol"
Respecto de la acusación de ser de ideología de izquierdas, haber colaborado con el Frente Popular  y recoger firmas para el indulto a González Peña, respondía así:
Nadie puede presentar propaganda escrita ni le ha visto ni oído hacerla oral a favor de nnguno de los partidos llamados de Frente Popular. Ni ha intervenido en las elecciones sino como simple elector. Ni antes ni durante la guerra ha visitado ninguno de los centros políticos de la localidad, porque no perteneció nunca a ninguno. Menguado izquierdismo el que se acredita, según el cargo, con recoger firmas para el indulto de un reo de muerte en 1934, acto que no tuvo, ni mucho menos, la extensión y significado que se le supone. “Odia el delito y compadece al delincuente (…). No tuvo, en el hecho a que se hace referencia interés particular alguno; le movió a ello únicamente (sic) la condición genérica de reo de muerte.
En cuanto a colaborar con los “rojos” e insultar al ejército franquista, replicaba lo siguiente:
Cargo impreciso y, lo que es peor, falso. No solo no colaboró directa ni indirectamente, por mucho que este último concepto se sutilice, con los rojos, sino que durante el dominio de estos fué (sic) objeto de constantes vejaciones por el Comité de Frente Popular y organizaciones obreras:
En 1936, en visita que hizo a esta, con otros, el Inspector Sr. Salgado, se le arrojó del cargo de vocal secretario en el Consejo local de 1ª enseñanza.
En 1937 se propuso su separación del cargo de Maestro, extremo fácilmente comprobable por esa Comisión, ya que fué divulgado entre el Magisterio de esa Capital, y gracias a la intervención de una autoridad provincial no se hizo, obligándole, en cambio, a solicitar la jubilación.
Durante los tres años rojos sufrió este maestro constantemente conminaciones, multas y cargos, algunos de los cuales se demuestran por documentos originales encontrados entre sus papeles, documentos que están a disposición de esa Comisión para su examen y devolución y de los que remite copia.
Cuando invocaba al Ejército Nacional, fué siempre expresando, más que deseos, ansias de que liberase a este pueblo, teatro trágico de un vandalismo que nunca tuvo como posible. Van documentos probatorios con firmas de calidad.
Acerca de los cargos 3º y 4º - instigador de hechos vandálicos por sus enseñanzas, y ateo -, apuntaba:
Son los que más pesadumbre causan porque revelan el fallo falso a toda una vida (70 años).
Durante más de cincuenta años se dedicó este maestro a la enseñanza y solo recibió frases laudatorias y comunicaciones gratas. Su actuación profesional, destacada y objeto de diversos premios puede avalarse, y no duda que esa Comisión lo hará, con el testimonio de las autoridades provinciales de 1ª enseñanza y expediente personal que obrará en esa Sección Administrativa.
La actuación profesional como maestro queda avalada y caracterizada durante cuarenta y siete años por los quince primeros en Somontín (Almería) y se envían documentos administrativos de su conducta en aquella población antes y después de su actuación como maestro, expedidos por el Sr. Cura Párroco, Sr. Alcalde y Jefe de Falange.
La actuación en Criptana debe enjuiciarse “de visu”. No obstante, y a estos fines se le ocurren los siguientes nombres:
Abogados: D. Luis Esteso Cenjor, que es Juez Municipal y D. Eloy Jiménez Sepúlveda.
Industriales: D. José Vte. Olivares Manzaneque y D. Primitivo Molina Rodríguez.
Sacerdotes: El único superviviente D. Angel Briega Campos, que de muy antiguo me conoce, puede dar testimonio de que lo vió asistir con los niños a procesiones, rogativas, a confesión y comunión del cumplimiento pascual y actos externos del culto. Asi como de que, durante su cooperación en el colegio particular instalado en la calle de Lerino era el encargado de asistir con los alumnos a la Stª. Misa en los días de precepto.
Desde hace treinta años, es sostenedor con una cuota mensual del Hospital Asilo de S. Bartolomé de esta villa, regido por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
El y todos sus familiares han vivido en el seno de Nuestra Stª. Madre la Iglesia.
Fácil será también averiguar a esa Comisión que este maestro tuvo a su hija, Encarnación, maestra residente en esa capital, interna en un colegio de religiosas de la misma… Y así en todo. Por contraste seria curioso, aunque es sangriento, oir los motivos que, ignora por quien o quienes, se tienen para conceptuarlo ateo. Antes de pronunciar, y menos escribir ciertas palabras debe ponderarse el significado estricto y lato de las mismas”.
Fecha y frma del pliego de descargos presentado por Domingo Miras
Todo lo que antecede era el alegato, en defensa propia, de un maestro a quien, como ha quedado reflejado, aparte de ser separado de alguna institución local relacionada con la la educación, se le quiso apartar de su profesión por parte de quienes, según se le acusaba, él habría apoyado durante la guerra, y al que se le obligó a pedir la jubilación en pleno conflicto bélico. Un maestro, por cierto, muy dolido por la falta de reconocimiento, por parte de quienes sustentaban el nuevo régimen político, hacia su alrededor de medio siglo de labor docente, y muy afectado por todas, pero especialmente por algunas de las acusaciones que pesaban sobre él.
En la próxima entrega examinaremos los documentos que remitió a la Comisión Depuradora Provincial de Ciudad Real para hacer buenas sus alegaciones.


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

martes, 30 de septiembre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS (IV)

Vimos con anterioridad los informes favorables hacia la persona de Domingo Miras. Signo bien distinto tuvieron los que sobre él fueron facilitados desde Campo de Criptana. El primero de ellos, de 4 de diciembre de 1939, fue elaborado por una llamada “Comisión Informadora” constituida en el Ayuntamiento y firmado por M. Manzanares y J. Guía. Sin asignar a Miras ninguna filiación política, de él se decía que antes del 18 de julio de 1936 “… colaboro (sic) (*) con gran intimidad con el partido Socialista y U.G.T.”, así como que durante la guerra su colaboración había sido    “… permanente con los partidos Socialista y los llamados del Frente Popular”. 
Desde el punto de vista religioso, los miembros de la Comisión aseguraban que  “… fue Catolico y despues ha colaborado en contra de la religión”, sin especificar detalles; en cuanto a su situación económica, se calificaba de “… buena, ademas de su sueldo posee una gran bodega [junto a su residencia, en la calle Mompó] y edificios de casa habitación bien situada de gran valor y de reciente construcción”. En el apartado de “observaciones” se concluía señalando que “dada su tendencia en favor de los rojos siendo propagador de ideas marxistas perjudicando a las personas de orden se le juzga perjudicial su actuación para el desempeño de su cargo” en la enseñanza.
Ramón González Peña
La Delegación Local de Información e Investigación de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Campo de Criptana, bajo la firma de quien ejercía el cargo de delegado, C. Cedenilla, emitió su informe el 26 de diciembre de 1939; en realidad existen dos, uno de ellos al parecer un borrador fechado veinte días antes, por lo que lo que sigue es el resultado de lo incluido en ambos. Se pone de manifiesto que Miras era “de ideologia izquierdista”, “rojo”. Antes de la sublevación militar de julio de 1936 su actuación, se aseguraba, había sido “Francamente revolucionaria” y había colaborado “… siempre en favor de todos los partidos del Frente Popular, siendo una prueba el recoger firmas para que indultasen al lider sindicalista Ramon Gonzalez Peña (**), cuando la revolucion de octubre de 1934”.
Continúa el informe afirmando que durante la guerra había sido un “Propagandista exaltado” que “Colaboró con los elementos rojos de esta localidad, asi como toda su familia, insultando al Glorioso Ejercito Nacional y a sus Generales”. En el apartado de la religión, se le consideraba “ateo” y no “catolico ferviente”. Su vida pública merecía los calificativos de “regular” y “mala”. De su vida privada por un lado se dice que había sido “buena” y por otro que “no se sabe aunque un dia recibió una palizá de su hijo”. Por último, en el capítulo de Observaciones se puede leer que “Ha sido entre todos los maestros un acerrimo defensor de los ideales revolucionarios y anticatolicos” y que “No se le considera con moralidad suficiente para desempeñar cargos públicos, debido a su ideologia marcadamente izquierdista”.
El tercer informe fue el procedente de la Guardia Civil. El Comandante de Puesto de Campo de Criptana, Antonio Ayala Buendía, lo firmaba a 19 de diciembre de 1939 y exponía lo siguiente sobre Domingo:
Perteneció a “los partidos de izquierdas”.
Se mostró en todo momento afecto a la causa izquierdsita [izquierdista], con motivo de los sucesos revolucionarios del mes de octubre de 1.934, recorrió domicilios particulares, Cafés y Casinos, pidiendo firmas para el indulto de la pena capital del funesto Gonzalez Peña y demas elementos revolucionarios-marxistas de Asturias, declarando Laicas las Escuelas que regentaba”.
En cuanto a los años de duración de la guerra, “Aun cuando nó se le puede imputar directamente cargos delictivos, se le considera como instigador a los hechos vandálicos comtidos [cometidos] en esta localidad, dadas las enseñanzas que dió a sus discípulos y a las personas mayores que en todo momento les mostró las ideas laicas”.
Conceptuación policial regular”.
Conceptuación religiosa mala”.
Conceptuación de su vida pública mala”.
Conceptuación de su vida privada buena”.
No se le considera pato [apto] para el desempeño de cargos publicos y menos los de su profesión como Inspector de las Escuelas graduadas”.
Imagen habitual de un aula tras la última guerra civil
Con todos estos datos, que en su momento comentaré, aportados por las personas y organismos citados, la Comisión Depuradora de Ciudad Real, dependiente del Ministerio de Educación Nacional, formuló el 17 de enero de 1940 el pliego de cargos contra Domingo Miras que puede resumirse como sigue:

Maestro de ideología izquierdista.
Colaborador con el Frente Popular.
Actuación a favor de la concesión de indulto a Ramón González Peña, condenado a muerte en relación con los sucesos de la revolución de octubre de 1934.
Colaboración con los “rojos” de Campo de Criptana durante la guerra civil, en cuyo transcurso instigó, mediante sus enseñanzas laicas a pequeños y mayores, hechos vandálicos.
Autor de insultos al ejército franquista y a sus dirigentes.
Ateo en materia religiosa.
¿Qué ocurrió a partir de entonces? Véanse los siguiente capítulos.

(*) Dada la frecuencia de errores ortográficos en los documentos originales, sólo por esta vez utilizaré el necesario sic.
(**) Ramón González Peña (1888-1952), minero en su juventud, sindicalista y político socialista, ocupó diversos cargos en la Unión General de Trabajadores. Diputado por el PSOE en las Cortes de la Segunda República, fue uno de los dirigentes de la revolución de octubre de 1934 en Asturias, por lo que fue condenado a muerte en 1935, pena que le fue conmutada posteriormente por la de cadena perpetua. Tras la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936 salió de la cárcel y llegó a ser elegido de nuevo diputado. Durante la guerra, además de dirigente de U.G.T., fue ministro de Justicia en el segundo gobierno de Juan Negrín. Murió durante su exilio en México.






martes, 23 de septiembre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS. (III)




Plano de Campo de Criptana (1911),
realizado por Domingo Miras

Dejábamos en el capítulo anterior a Domingo Miras tratando de obtener informes que le favoreciesen en el proceso abierto para su reingreso en el cuerpo docente  (*). De 14 de julio de 1939 data el emitido por el presbítero Antonio Sánchez Ramos, capellán del Hospital de San Juan de Dios de la villa de Albox (Almería), que había sido párroco de Somontín, lugar de la citada provincia, entre 1889 y 1902, donde había conocido a Domingo, que allí había ejercido, como ya se apuntó, su profesión de maestro desde el 1 de agosto de 1888 hasta el 4 de julio de 1903.
De Domingo aseguraba que “…en el orden profesional mereció el concepto de Maestro de gran cultura, asistente asiduo a las clases, celoso y con métodos de enseñanza los mas adecuados para el mayor adelanto de los niños…”. En cuanto al orden moral y religioso, el párroco decía que “… fué (sic) un verdadero cristiano práctico (…) inculcando a los niños las mismas doctrinas, prodigando las explicaciones de Catecismo e Historia Sagrada, y preparando a los niños para la recepción de S.S. Sacramentos …”. Asimismo, concluía el presbítero, la opinión pública de Somontín siempre se había mostrado satisfecha respecto de la conducta de Miras.
X  Domicilio de Domingo Miras en la calle Mompó
de Campo de Criptana
El mismo día, 14 de julio del “Año de la Victoria”, firmaba su informe Antonio Acosta Cañabate, alcalde presidente de la Comisión Gestora (Ayuntamiento) de Somontín. Refiriéndose a la estancia profesional de Miras en esa población, constataba que éste siempre “… se dedicó al cumplimiento de sus obligaciones profesionales [con] el mayor celo y entusiasmo, como lo prueban los varios votos de gracias concedidos por las visitas de Inspección giradas durante su estancia en esta y que constan en los libros de actas de esta Junta Local de 1ª enseñanza …”. Por otra parte, el alcalde evocaba el cariño que siempre le habían tenido los habitantes de aquella localidad, debido al “… celo y cariño con que procuró resolver todos los problemas que se le presentaron en su vida profesional y en el terreno particular, ya que como es sabido en aquellos tiempos el Maestro era hombre a quien se consultaba para todas las cuestiones generales de la vida de los pueblos …”.

Somontín (Almería), donde nació Domingo Miras

Tras referirse a la “… intachable conducta moral, social y política …” del maestro, finalizaba el alcalde afirmando que después de su traslado a otra población, siempre que volvía por vacaciones a Somontín, Domingo Miras recibía de todas las personas el agradecimiento por su labor y “ … por su rectitud y orden en todas sus manifestaciones públicas y privadas …”.
Un tercer informe, de 16 de agosto de 1939, tuvo por autor a Gervasio Cañabate Padilla, Jefe Local de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Somontín. Gervasio conocía bien a nuestro maestro pues en su infancia había sido discípulo suyo y certificaba que se había manifestado “…en todos sus actos como elemento de orden, de conducta intachable, con espíritu elevado de religiosidad …” y que había colaborado     “… en infinidad de funciones religiosas, tocando el órgano, oficiando la Santa Misa, novenas, etc.” , y remachaba señalando que Domingo, siempre que había vuelto de visita al pueblo, donde todos sus familiares eran de derechas, se había tratado “… con las mejores personas del mismo, rehusando su amistad con los elementos maleantes de izquierdas…”. 
¿Le sirvieron de mucho estas opiniones favorables hacia su persona por parte de conocidos y paisanos? Lo iremos comprobando en las siguientes entregas.

(*) Toda la información sobre el expediente de depuración de Domingo Miras Reche utilizada en esta serie del blog procede del Archivo General de la Administración, ubicado en Alcalá de Henares.

FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS


miércoles, 3 de septiembre de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS . (II)

En el capítulo anterior se hablaba de la voluntad depuradora de las ideas por parte del estado franquista, de la que el cuerpo de docentes fue una víctima especialmente destacada. En palabras de Sara Ramos (*), “ … con esta limpieza de desafectos en la enseñanza se mantendría el nuevo orden castigando al desafecto –privándole de su trabajo y medios de vida, marginándole personal, social y laboralmente–, intimidando al indeciso, y premiando al partidario”.

Domingo Miras Reche (1870-1950) fue un maestro almeriense de nacimiento pero criptanense de hecho por su larga e intensa trayectoria profesional y cultural en esta “villa de los molinos”. Cursó estudios en el Seminario y a punto estuvo de llegar a cantar misa. Después de haber ejercido en varias poblaciones, como Somontín (Almería)  desde el 1 de agosto de 1888 hasta el 4 de julio de 1903, ya en Campo de Criptana, en 1907 fue nombrado titular de la Escuela Pública nº 2 Elemental de Niños, ubicada en dependencias del antiguo Convento de Carmelitas. En 1910 esa Escuela, tras varias peticiones del propio maestro, se convirtió en la Escuela Graduada de Niños nº 1, que desde 1931 se trasladó a un nuevo edificio en el paraje del Pozo Hondo (hoy en día es el Colegio Sagrado Corazón).
Domingo Miras Reche
Domingo Miras tuvo un protagonismo notable en la vida cultural de nuestro pueblo del primer tercio del siglo XX. Sobre ello cabe citar la realización del plano urbano y el nomenclátor de Campo de Criptana en 1911, así como su participación en la comisión que se constituyó para acoger al historiador y académico Antonio Blázquez, que en 1916 anduvo por aquí investigando el pasado remoto de nuestro entorno.
Cuando se produjo en el territorio peninsular español el alzamiento militar contra el régimen de la Segunda República (18 de julio de 1936), Domingo, que vivía en la calle Mompó nº 3, era el director de la citada Escuela y desde el 8 de marzo de 1938 su situación era la de jubilado. Acabado el conflicto bélico, y de acuerdo con la legislación emanada del Nuevo Estado franquista (en concreto, la Orden ministerial de 22 de abril de 1939, sobre depuración del “Magisterio primario”), en mayo de 1939 solicitó su reingreso en la función docente, si bien poniendo de manifiesto su preferencia por continuar en su situación de jubilado.
La instancia de solicitud respondía a un modelo oficial impreso en el que el interesado, por fuerza, se veía obligado a manifestar su “adhesión mas (sic) entusiasta al Nuevo Estado (…) colaborando así a forjar la España Una, Grande y Libre”. Según fijaba la norma para los  documentos oficiales, al final figuraba la frase “Por Dios, por España y por su Revolución Nacional-Sindicalista”, y tras la fecha, 7 de mayo, la letra impresa dejaba claro que 1939 era el “Año de la Victoria”.  A la instancia acompañaba una declaración jurada, que, entre otros contenidos, dejaba claros los siguientes:
v  Su condición de funcionario era la de tercera categoría, con sueldo de 8.000 ptas.
v  No ejecutó ni intentó ejecutar ningún acto para sumarse al llamado Alzamiento Nacional, pues “ninguno era posible”.
v  Prestó adhesión al “Gobierno marxista” en abril de 1937 “en un impreso impuesto al Magisterio de la Provincia”.
v  No prestó ningún servicio “bajo el mando de jefes marxistas”.
v  No perteneció a ningún partido político. Sólo estuvo afiliado a la “Asociación Nacional del Magisterio desde  1905 siguiendo pasivamente sus evoluciones que la confundieron con la F.E.T.E.” (La FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE LA ENSEÑANZA, ligada a la U.G.T., fue creada en 1931).
v  Como personas que podían avalar o confirmar sus manifestaciones citaba a Juan Manuel Santos (alcalde un tiempo durante la Segunda República y miembro en el transcurso de ésta del Partido Radical) y a Luis Sánchez (residente en Ciudad Real), así como al vecindario de Campo de Criptana.
El proceso de depuración siguió su rápido curso. El 9 de junio de 1939 el inspector jefe de la Secretaría provincial de Primera Enseñanza pedía al alcalde criptanense información “sobre la conducta moral, religiosa, privada y pública como así mismo de las actuaciones político-sociales que hayan tenido con anterioridad y durante el glorioso Movimiento Nacional” relativa a Domingo Miras y a otros maestros (Francisco Escribano Luna, Joaquín Miras Azor, Carmen Clemente Ávila, Víctor López Pacheco y Visitación Martínez), información que era necesaria para poder resolver el expediente de reingreso en el cargo de maestros nacionales en el pueblo.
Por su parte, Domingo trataba de recabar informes que le resultasen favorables para su expediente en proceso y que contrarrestasen los efectos negativos para sus intereses que pudiesen resultar de otros. En la próxima entrega me referiré a ellos.

(*) Control y represión. Estudio comparado de los resultados de la depuración del magisterio primario en España. Sara RAMOS ZAMORA. Revista Complutense de Educación, vol. 17, núm. 1 (2006).


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

martes, 19 de agosto de 2014

GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN DE LA DOCENCIA. DOMINGO MIRAS. (I)

En el contexto de la España del inicio de los años treinta del siglo XX, caracterizada por el atraso cultural de buena parte de su población, los dirigentes de la Segunda República (1931-1936) entendían que el maestro de escuela debería ser uno de los elementos más activos e influyentes de transformación modernizadora de la sociedad, la materialización de la escuela laica y democrática a que aspiraba aquel régimen político. Se dice por muchos historiadores que el colectivo más reprimido por el franquismo fue el de los maestros, aquellos maestros republicanos que, según algunos, constituyeron una de las mejores generaciones de docentes españoles. El Nuevo Estado franquista, pese a este calificativo, quería conservar el viejo orden y ese tipo de docente le estorbaba.


En efecto, la represión de las ideas contrarias al régimen fue sistemática bajo la dictadura franquista y abarcó todos los ámbitos, uno de los cuales fue el educativo, especialmente sobre los profesionales de la enseñanza primaria. El maestro siempre se ha considerado una persona respetable, influyente, un ejemplo a seguir por parte de la población por sus ideas y su actitud ante la vida. El poder constituido en toda España al finalizar la guerra civil en abril de 1939, y desde 1936 en las zonas sublevadas, pretendía controlar la ideología de la población desde la base, por lo que la figura del maestro era determinante a la hora de conformar la mentalidad de la “nueva España”; se trataba, en definitiva, de contar con profesorado fiel a la ideología del régimen.

En el prólogo a una obra colectiva publicada en 2003 (*) Josep Fontana asevera que “la guerra civil española no concluyó el primero de abril de 1939. Argumenta esa idea indicando que el objetivo final del movimiento militar liderado por Franco era eliminar del cuerpo social de España a todos aquellos elementos que promovían reformas progresistas y democratizadoras en el ámbito del régimen de la Segunda República, objetivo que “con una amplia participación de los sectores reaccionarios de la propia sociedad española, implicaba algo así como convertir la guerra civil en sistema político permanente”.


Sigue Fontana en su prólogo: “También para las ideas hubo un  sistema carcelario. La voluntad de depuración ideológica puede ayudarnos a entender la ferocidad con que la represión cayó, desde el primer momento, sobre los protagonistas de una de las mejores realizaciones de la República: los maestros que habían dado un nuevo impulso a la enseñanza pública, que figuran entre los primeros en sufrir castigo. Al castigo habían de seguirle, además una depuración sistemática y el establecimiento de métodos de control permanentes (…) La depuración afectó a una cuarta parte del total del magisterio público, pero estuvo acompañada de medidas tales como la clausura de 54 institutos de enseñanza media, y de un cambio radical en la forma de entender la función misma de la escuela, que queda reflejado en el discurso que José María Pemán pronunció a comienzos de mayo de 1937 en presencia del “caudillo” Franco, en que defendía una enseñanza simplista y adoctrinadora, de imposición de los valores “de arriba abajo, misionalmente”, ejemplificada en esta afirmación: “El catecismo, o el refranero, que hablan por afirmaciones, son más creídos que los profesores de Filosofía, que hablan por argumentos” ”. La cita es larga, pero merecía la pena.


(*) C. MOLINERO, M. SALA Y J. SOBREQUÉS, editores: Una inmensa prisión. Los campos de concentración y las prisiones durante la guerra civil y el franquismo. Ed. Crítica, Barcelona, 2003, págs. XI-XVI.

FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

sábado, 9 de agosto de 2014

¿Debe haber temas de nuestra historia local intocables?

Publicado por primera vez en julio de 2012

El pasado mes de mayo se presentó en El Pósito mi libro Campo de Criptana, una villa “serrana” en la llanura manchega. En ese acto participó Francisco Alía Miranda,  profesor titular del Departamento de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidente del Instituto de Estudios Manchegos, en cuya intervención se detuvo especialmente en la parte del libro concerniente a la historia contemporánea, época en la que él es un destacado especialista. Entre otros aspectos del libro que dicho profesor consideraba positivos mencionaba el hecho de la inclusión de referencias a la Guerra Civil (1936-1939) en nuestro pueblo, valoración que argumentaba señalando que todos los temas, por escabrosos o conflictivos que puedan parecer a los ciudadanos, deben ser objeto de estudio por parte del historiador, que debe tratarlos lógicamente con objetividad y sin ningún tipo de prevención o miedo. No puedo estar más de acuerdo con el profesor Alía.
“No podemos eliminar ni la más mínima parte de nuestra memoria histórica. Hay que afrontar nuestro propio pasado para aprender de él, considerando a la Historia como maestra de la vida, tal como se señaló ya en la antigüedad clásica. Precisamente sobre la Historia y sobre lo que debe ser el talante de los historiadores no deja de ofrecernos enseñanzas esa gran obra que es El Quijote, donde podemos leer que deben ser “los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer del camino de la verdad”; no en balde son hijos de la Historia, “émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir” (Cap. IX, 1ª parte)”.
El párrafo anterior, en negrita, es una reproducción de un fragmento del artículo breve que se me publicó en la Revista del Programa de Feria de nuestro pueblo del año 2003. Lógicamente, sigo pensando lo mismo y sigo estando de acuerdo con la idea de Miguel de Cervantes acerca de la Historia y de los historiadores.
Todo esto se trae a colación en relación con el revuelo – injustificable, en mi opinión - que se organizó cuando mi colaboración para el Programa de Feria de 2003 llegó a la imprenta. Tal colaboración versaba sobre las repercusiones que tuvo en nuestro pueblo aquel conflicto bélico español iniciado en julio de 1936. Pronto un miembro del equipo de gobierno municipal se puso en contacto conmigo para indicarme que el tema de la guerra todavía podía suscitar recuerdos desagradables en muchas personas y que no era conveniente removerlo, etc., etc. Mi respuesta estuvo en la línea de los argumentos descritos en los párrafos anteriores y por ello le manifesté que el artículo tenía que publicarse.
En una nueva conversación, en la que el representante del Ayuntamiento llegó a reconocer que aquello se trataba de censura pura y dura – en lo que coincidí con  él -, y a la vista de que por mi parte no había intención de ceder a la presión, hizo hincapié en que lo más problemático podrían ser las fotografías que acompañaban al escrito. Efectivamente, el trabajo incluía imágenes, pero imágenes cuyo contenido en vivo, real, cualquiera podía ver todos los días pues formaban y siguen formando parte del paisaje urbano de Campo de Criptana, tales como el monumento funerario a los caídos en la guerra pertenecientes al sector vencedor en ella, o alguna tumba relativamente reciente que recuerda a muertos del sector de los vencidos [fotografías que pueden verse en el artículo de este blog titulado Aniversarios históricos].
Lo más lógico habría sido que yo hubiese retirado mi colaboración al completo, pero decidí autocensurarme parcialmente, es decir, accedí a prescindir de las fotografías     – decisión que a algunas personas no pareció bien – pues pensé que, teniendo en cuenta la peripecia vivida entonces, podría pasar mucho tiempo sin que en el ámbito de nuestro municipio se pudiera leer algo relativo a la guerra a nivel de nuestra localidad.
Afortunadamente la visión de las cosas ha cambiado con el transcurso del tiempo y lo que hace una década no se consideraba normal, o a algunas personas infundía algún tipo de temor o escándalo, hoy es asumido sin complejos por la mayoría de la población. En el libro citado al principio la guerra es tratada directamente en algunas páginas, con fotografías incluidas y en mayor número que en aquella ocasión, y no por ello han temblado los cimientos de nuestra esencia y existencia como pueblo, como ciudadanos que necesitan conocer su pasado para plantearse de la mejor forma posible su futuro. Para finalizar, dando por supuesta mi respuesta negativa a la pregunta del título de este escrito, he de dejar claro que sigo investigando ese periodo de nuestra historia local tan interesante en todos los sentidos como fueron en su conjunto los años treinta del siglo XX, y espero que algún día el producto de esa investigación vea la luz, hecho que, estoy convencido, no tendrá ningún tipo de cortapisa, a diferencia de lo ocurrido hace unos años.



FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS

viernes, 8 de agosto de 2014

Mostrar nuestra historia

Publicado por primera vez en diciembre de 2012

 Conocer nuestra historia más cercana, la de Campo de Criptana, es posible gracias a la diversidad de fuentes que nos aproximan a ella. Empezando por las escritas, sabida es la importancia que el Archivo Histórico criptanense tiene por su riqueza documental,  que 
abarca desde los tiempos medievales hasta la época contemporánea. No son pocos ya 
los estudios publicados basados en gran parte en sus contenidos, de la misma forma que
 ha servido y sirve como medio de obtención de información para numerosos investigadores que consultan sus legajos. De ahí que por todos sea reconocida la tarea realizada a lo largo de los años y el impulso que desde las instituciones se viene dando desde hace unas décadas hasta poder verlo en la situación en que ahora se encuentra.

Nuestro pueblo cuenta también, afortunadamente, con otros tipos de fuentes para el conocimiento del pasado, si bien me circunscribo en esta ocasión a las monumentales, cuyo panorama podría ser aún más amplio si ciertos acontecimientos de nuestro pasado no hubiesen sido una realidad, no hubiesen sucedido; me refiero, claro está, a la destrucción de que fue objeto parte de nuestro patrimonio arquitectónico, y artístico en general, en torno a agosto de 1936.

Sin embargo, no sólo las guerras provocan desaparición o deterioro de las fuentes históricas de carácter monumental. Hay otras formas más sutiles de influir negativamente en ellas, tan sutiles que muchas veces y para muchas personas pasan inadvertidas. En ese sentido, hay que tener en cuenta que cuando hablamos de edificios de interés histórico no basta con hacer todo lo posible por mantenerlos en pie, tal como en Campo de Criptana se viene haciendo, por poner sólo unos ejemplos, con los molinos de viento y el Pósito.

Pero hay que ir más allá, pues hasta la propia legislación lo contempla; así, un edificio de interés, aunque no estuviera declarado Bien de Interés Cultural, debe ser objeto de protección visual, y en su entorno no se puede construir o realizar cualquier intervención o acto que ponga en entredicho esa protección, y es que el goce estético que en cualquier persona puede producir la contemplación de una muestra material de nuestro pasado no debería verse afectado por todo aquello que impida el cumplimiento de lo que en realidad es un derecho ciudadano – ese goce citado, pues la sensibilidad también cuenta -  y que después de todo afea al propio monumento.

Todo lo cual viene a cuento de lo que viene pasando cotidianamente en nuestro pueblo. No debe permitirse que cuando ascendemos por la Cuesta de los Molinos lo primero que veamos sean automóviles, la imagen de nuestros molinos debe ser diáfana, sin obstáculos, los vehículos deben situarse en otro lugar, que lo hay con ese fin, pero que para nada o para poco sirve al parecer.

¡Y qué decir del Pósito! ¿No estaría mejor rodeado en todo su perímetro de bolardos adecuados que impidieran que los vehículos ocuparan algunas de sus aceras? ¿No estaría mejor sin sufrir ese “atentado” que supuso la instalación de contenedores de basura en una de sus fachadas laterales? [Esto último es válido también para algunos de nuestros monumentos de carácter religioso]
¡En fin! ¡Vivir para ver! Y, si es posible, para mostrar a todos nuestra historia como ésta se merece.


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS