lunes, 9 de abril de 2018

LA APORTACIÓN DEL PROFESOR PORRAS ARBOLEDAS AL CONOCIMIENTO DE LOS MOLINOS DE VIENTO DE LA MANCHA

P. A. Porras Arboledas

Pedro Andrés Porras Arboledas es catedrático de Historia del Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. En 2016 la Diputación Provincial de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Campo de Criptana le editaron el libro LOS  MOLINOS DE VIENTO DE LA MANCHA SANTIAGUISTA. EL MOLINO COMO SÍNTOMA Y COMO SÍMBOLO, libro cuya presentación el propio Ayuntamiento había anunciado ya para septiembre de 2015 pero que por razones no explicadas finalmente se presentó en enero de 2018; la espera ha merecido la pena y bien puede decirse aquello de que “nunca es tarde si la dicha llega”.



Se trata de un libro que aporta novedades en cuanto a fechas de aparición de los molinos de viento en distintos lugares de La Mancha propiamente dicha y gran cantidad de información sobre los propios molinos y sus dueños. Para ello el autor y sus colaboradores se han servido de abundante documentación de carácter judicial procedente de varios archivos, tales como el Archivo Histórico de Toledo (subsección de la sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional de Madrid), el Archivo de la Real Chancillería de Granada (especialmente su Registro del Sello) y diversos archivos municipales, provinciales, parroquiales y de protocolos.

Por lo que se refiere a los molinos de viento de CAMPO DE CRIPTANA yo mismo en diferentes publicaciones y charlas había señalado que en 1545 con seguridad, y probablemente antes, se construían ya en esta localidad. El profesor Porras ha adelantado algo esa fecha al concretar que los primeros molinos criptanenses ya existían en 1540.

Campo de Criptana
Burleta o Burlapobres,
uno de los molinos más antiguos
de Campo de Criptana
En cuanto a su número, hasta ahora siempre se citaban las llamadas Relaciones de Felipe II, redactadas en 1575, en las que puede leerse, en la respuesta 23ª de la de Campo de Criptana, que había en la Sierra, junto a la villa, "muchos molinos de viento". El profesor Porras afirma que desde 1540 ya se construían molinos de viento en Campo de Criptana; en ese año había cuatro, cuyos propietarios eran Antón Sánchez de la Puebla, Francisco Rodríguez, Juan de Beas y Alonso García Herrero. Entre 1540 y 1545  el número de molinos superaba la docena. En 1580 ya había 30 o 31. Además, de ese siglo y de siglos posteriores en el libro podemos encontrar nombres de propietarios y de constructores de molinos naturales de esta villa.
El autor da también cifras de molinos para otros pueblos, algunos de ellos dependientes de la Orden de San Juan. Veamos:

ALCÁZAR DE SAN JUAN
Hacia 1575 tenía un molino de viento, dos a mediados del siglo XVIII y el resto (hasta 14 en 1860) se construyeron a partir  de 1770.
CONSUEGRA
Citando a varios autores, Porras asegura que sus molinos datan del siglo XIX, concretamente el llamado Sancho del año 1827. Debo añadir que según Juan Jiménez Ballesta (Molinos de viento en Castilla-La Mancha, 2001) ya tenía 2 en el año 1752.
EL TOBOSO
Los dos primeros que tuvo se levantaron en 1550. En 1580 ya tenía 13 molinos, y antes de acabar el siglo XVI alcanzó la cifra de 18. A principios del siglo XVII tenía ya 26. El número descendió posteriormente, pues a mediados del siglo XVIII eran 10 los molinos toboseños.
MIGUEL ESTEBAN
En 1597 solamente contabilizaba un molino, igual que a  finales del siglo XVIII (según Jiménez Ballesta, había 4 en 1752).
MOTA DEL CUERVO
En 1552 contaba con un molino. En 1580 ya tenía 12 o 13. En 1789 al menos 20.
PEDRO MUÑOZ
1 molino al menos en 1552-1553 y 7 en 1575, los mismos que en 1789.
QUINTANAR DE LA ORDEN
Antes de 1580 solamente tenía 1 molino; a finales del siglo XVIII, 3.
SOCUÉLLAMOS
Antes de 1548 disponía de  1 molino, uno de los primeros que existieron en La Mancha; a fines del siglo XVIII llegó a tener 3.  
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Dejando aparte cualquier otro tipo de consideraciones – sobre las que animo a leer el libro que comento -, es fácilmente comprensible que el profesor Porras esté de acuerdo con la generalidad de autores que afirman que si una localidad sirvió a Miguel de Cervantes de inspiración para redactar el capítulo VIII de la primer parte de su Quijote [“En esto descubrieron treinta ó cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo ...”], esta fue Campo de Criptana, pues no había otra que reuniera tal cantidad de molinos en aquella época.
                  FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS






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