viernes, 6 de febrero de 2015

CERVANTES Y EL QUIJOTE EN EL CALLEJERO DE CAMPO DE CRIPTANA (IX)


           SANCHO PANZA

Después de salir de la venta donde, en el transcurso de su primera salida, supuestamente había sido armado caballero, Don Quijote piensa en hacer una nueva salida provisto de todo lo que debía acompañar a un caballero andante, incluido el escudero, profesión para la que ya tiene en mente la persona que puede ejercerla : “ La del alba seria cuando Don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo. Mas viniéndole á la memoria los consejos de su huésped [el ventero], cerca de las prevenciones tan necesarias que habia de llevar consigo, especial la de los dineros y camisas, determinó volver á su casa, y acomodarse de todo y de un escudero, haciendo cuenta de recebir á un labrador vecino suyo, que era pobre y con hijos, pero muy á propósito para el oficio escuderil de la caballería “ (Capítulo IV, 1ª parte).

Don Quijote convence a Sancho Panza
para acompañarlo
(G. Doré) 
Así pues, Don Quijote afronta su segunda salida ya provisto de escudero, al que se  caracteriza como bueno, pobre y poco inteligente: “ solicitó Don Quijote á un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que este título se puede dar al que es pobre), pero de muy poca sal en la mollera “. Las promesas del hidalgo lo convencieron: “ tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, Don Quijote, que se dispusiese á ir con él de buena gana, porque tal vez le podia suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase á él por gobernador della “ . En el mismo pasaje se nos da su nombre: “ Sancho Panza (que así se llamaba el labrador) dejó su mujer e hijos, y asentó por escudero de su vecino “ .

Segunda salida del caballero,
ya con su escudero
(G. Doré)
Asimismo se nos dice de qué iba provisto: [Don Quijote] le encargó que llevase alforjas. Él dijo que sí llevaria, y que ansimesmo pensaba llevar un asno que tenia muy bueno, porque él no estaba duecho á andar mucho á pié. En lo del asno reparó un poco Don Quijote, imaginando si se le acordaba si algun caballero andante habia traido escudero caballero asnalmente; pero nunca le vino alguno á la memoria: mas con todo esto determinó que le llevase, con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería, en habiendo ocasión para ello, quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase “. Ya de marcha, Sancho, esperanzado, no dejaba de pensar en lo dicho por Don Quijote: “ Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido “. Y por si a éste se le iba de la cabeza, él se lo recordaba: “ Mire vuestra merced, señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido, que yo la sabré gobernar, por grande que sea “  (Capítulo VII, 1ª parte).

Con otro apellido es citado el escudero. Cuando Cervantes cuenta cómo halló en Toledo un libro sobre la historia de nuestro caballero, escrito por Cide Hamete Benengeli, en que se narraba la aventura de Don Quijote con el vizcaíno, señala que en un dibujo “ estaba Sancho Panza, que tenia del cabestro á su asno, á los piés del cuál estaba otro rétulo que decia: Sancho Zancas; y debia de ser que tenia, á lo que mostraba la pintura, la barriga grande, el talle corto y las zancas largas, y por esto se le debió de poner nombre de Panza y de Zancas, que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia”  (Capítulo IX, 1ª parte).

Sancho tenía dos hijos: Sanchico y Mari-Sancha. Hablando sobre la posibilidad de obtener algún cargo su marido, dice su esposa: “ Pero mirad, Sancho, si por ventura os viéredes con algun gobierno, no os olvideis de mí y de vuestros hijos. Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razon que vaya á la escuela, si es que su tio el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia. Mirad  tambien que Mari-Sancha, vuestra hija, no se morirá si la casamos, que me va dando barruntos que desea tanto tener marido como vos deseais veros con gobierno “  (Capítulo V, 2ª parte).

Sancho Panza y su rucio
(G. Doré)
Cuando el escudero del Caballero del Bosque le dice que tiene tres hijos, Sancho habla de los suyos: “ Dos tengo yo, dijo Sancho, que se pueden presentar al papa en persona; especialmente una muchacha, á quien crio para condesa, si Dios fuere  servido, aunque á pesar de su madre “ . A raíz de esto sigue una chusca conversación entre los dos escuderos: “ ¿ Y qué edad tiene esa señora que se cria para condesa ? preguntó el del Bosque. Quince años, dos más ó ménos, respondió Sancho; pero es tan grande como una lanza, y tan fresca como una mañana de abril, y tiene una fuerza de un ganapan. Partes son esas, respondió el del Bosque, no solo para ser condesa, sino para ser ninfa del verde bosque. ¡Oh hideputa puta, y qué rejo debe de tener la bellaca! Á lo que respondió Sancho algo mohino: ni ella es puta ni lo fue su madre, ni lo será ninguna de las dos, Dios queriendo, miéntras yo viviere: y háblese más comedidamente, que para haberse criado vuesa merced entre caballeros andantes, que son las mesma cortesía, no me parecen muy concertadas esas palabras. ¡Oh qué mal se le entiende á vuesa merced, replicó el del Bosque, de achaque de alabanzas, señor escudero! ¡Cómo! ¿ y no sabe que cuando algun caballero da una buena lanzada al toro en la plaza, ó cuando alguna persona hace alguna cosa bien hecha, suele decir el vulgo: ¡oh hideputa puto, y qué bien que lo ha hecho! Y aquello que parece vituperio en aquel término, es alabanza notable ? Y renegad vos, señor, de los hijos ó hijas que no hacen obras que merezcan se les den á sus padres loores semejantes. Sí reniego, respondió Sancho; y dese modo y por esa misma razon  podia echar vuesa merced á mí y á mis hijos y á mi mujer toda una putería encima, porque todo cuanto hacen y dicen son extremos dignos de semejantes alabanzas “  ( Capítulo XIII, 2ª parte ). La hija es llamada por Cervantes Sanchica, “ de edad de catorce años poco más ó           ménos “ ( Capítulo L, 2ª parte ).  Por otra parte, Sancho estaba muy enamorado de su mujer, Teresa Panza; refiriéndose a ella en plática con la Duquesa, dice: “ á quien quiero más que á  las pestañas de mis ojos “  (Capítulo LXX, 2ª parte).

En relación con sus antecedentes sociales Sancho dice de sí mismo: “ yo cristiano viejo soy, y para ser conde esto me basta “  y abundando en su condición señala: “ un tiempo fui muñidor de una cofradía, y (...) me asentaba tan bien la ropa de muñidor, que decian todos que tenia presencia para poder ser prioste de la mesma cofradía “  (Capítulo XXI, 1ª parte). Cuando al tomar posesión del cargo de gobernador en la ínsula se le llama don Sancho Panza, dice al mayordomo: “ yo no tengo don, ni en todo mi linaje le ha habido: Sancho Panza me llaman á secas, y Sancho se llamó mi padre, y Sancho mi agüelo, y todos fueron Panzas, sin añadiduras de dones ni donas “  (Capítulo XLV, 2ª parte).


FRANCISCO ESCRIBANO SÁNCHEZ-ALARCOS


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